Durante años, el foco estratégico de la OTAN se ha centrado en Rusia y el flanco oriental de la alianza. Sin embargo, los debates de la más reciente Cumbre de Líderes del bloque, celebrada en Ankara el 7 y 8 de julio, apuntan a que otro escenario de seguridad está ganando protagonismo con velocidad: el flanco sur.
Desde la inestabilidad en Oriente Medio hasta las amenazas al comercio marítimo a través del estrecho de Ormuz, los expertos reunidos en el foro "Aliados de la OTAN en Ankara" –organizado conjuntamente por la Conferencia de Seguridad de Múnich y la Fundación SETA en el marco de la cumbre principal– coincidieron en que los acontecimientos recientes han transformado profundamente la forma en que la alianza entiende la seguridad en su frontera sur.
Aunque hubo un amplio consenso en que la OTAN debe prestar mayor atención a esta región, los analistas discreparon sobre cómo eso debería traducirse en un papel más activo.
"La guerra en curso entre Estados Unidos e Irán, y la disputa por el control del estrecho de Ormuz demostraron que un problema regional puede convertirse en un problema global rápidamente", afirmó Mustafa Caner, investigador en política exterior de la Fundación SETA, durante su conversación con TRT World.
"Por eso, la OTAN debe considerar la seguridad de su flanco sur y reforzarlo a través de aliados como Türkiye", añadió Caner, quien también es profesor adjunto en el Instituto de Oriente Medio (ORMER) de la Universidad de Sakarya.
A su juicio, la amplia red de relaciones diplomáticas de Ankara en la región la sitúa en una posición privilegiada para contribuir a la estabilidad regional.
El renovado interés por el área sur de la OTAN no surgió de la noche a la mañana. Caner recordó que el Plan de Acción para el Vecindario Sur de la Alianza fue presentado durante la cumbre de Washington hace dos años, aunque sostuvo que la guerra en Irán ha acelerado de forma significativa la urgencia de esa iniciativa.

La evolución del cálculo estratégico de la OTAN
La reciente escalada que involucra a Irán ha subrayado hasta qué punto la inestabilidad en Oriente Medio puede extenderse rápidamente a asuntos de seguridad más amplias en el espacio euroatlántico.
En esta línea, Kadir Temiz, presidente del Centro de Estudios sobre Oriente Medio (ORSAM), afirmó que el conflicto ha demostrado que las amenazas procedentes del flanco sur de la OTAN ya no pueden considerarse ajenas a la seguridad europea.
"Esto nos ha demostrado claramente que existe una amenaza directa procedente de nuestros vecinos orientales para los países de la OTAN", señaló Temiz.
En ese sentido argumentó que los conflictos regionales pueden "penetrar fácilmente en la seguridad europea", haciendo que sea necesario que la OTAN trabaje más estrechamente con sus socios de Oriente Medio y adopte, al mismo tiempo, una estrategia basada en la "resiliencia regional".
"Türkiye está impulsando dos conceptos dentro de la OTAN: la apropiación regional y la resiliencia regional", afirmó Temiz. En su opinión, fortalecer las instituciones estatales junto con el desarrollo económico reduciría la necesidad de futuras intervenciones militares.
Desde esta perspectiva, la seguridad ya no puede definirse únicamente en términos de capacidades militares, apuntó Temiz.
"La seguridad energética, la seguridad climática y la seguridad alimentaria forman parte de esta concepción integral de la seguridad", insistió.
Un papel cada vez más relevante para Türkiye
Uno de los principales asuntos que surgieron de las conversaciones en Ankara fue la creciente importancia de Türkiye dn la evolución de la estrategia de la OTAN.
Defne Arslan, directora sénior y fundadora de los Programas sobre Türkiye del Atlantic Council, con sede en Washington, sostuvo que la posición geográfica de Ankara y su diplomacia regional se han vuelto cada vez más indispensables.
"No se me ocurre ningún conflicto en la región que pueda resolverse sin Türkiye", declaró en diálogo TRT World. "Türkiye es un país grande, un actor importante no solo para la región, sino también para el mundo".
Asimismo, señaló que el hecho de ser la sede de la Cumbre de Líderes refleja el creciente protagonismo de Türkiye en un momento en que las tensiones se extienden desde Ucrania hasta Oriente Medio.

En la misma línea, Erman Akilli, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Haci Bayram Veli de Ankara, sostuvo que el desarrollo de la industria de defensa turca y sus capacidades tecnológicas han transformado la posición del país dentro de la alianza.
"Una Türkiye más fuerte significa una alianza más fuerte", afirmó Akilli.
Según explicó, Türkiye contribuye ya no solo por su posición geográfica estratégica, sino también por el desarrollo de tecnologías de defensa propias, la inteligencia artificial y la innovación, ámbitos que están adquiriendo un papel central en la transformación de la OTAN a largo plazo.
La diplomacia regional dentro del marco estratégico de la OTAN
Aunque los expertos coincidieron en términos generales en que Oriente Medio ocupa un lugar cada vez más relevante en el pensamiento estratégico de la OTAN, defendieron que la respuesta de la alianza debe combinar la defensa colectiva con la diplomacia regional, en lugar de depender exclusivamente de una mayor presencia militar.
Como la principal potencia militar de la OTAN en su flanco sur, la influencia regional de Türkiye no puede desvincularse de la presencia estratégica del bloque.
La capacidad de Ankara para mantener al mismo tiempo relaciones tanto con los aliados de la OTAN como con los actores de la región se ha convertido cada vez más en uno de los principales activos decisivos de la organización, en un contexto de creciente inestabilidad que se extiende desde Ucrania hasta el Golfo.
Serhan Afacan, director del Centro de Estudios Iraníes (IRAM), con sede en Ankara, afirmó que Türkiye ha defendido de forma constante el principio de la "apropiación regional", es decir, la idea de que los países de la región deben desempeñar el papel protagónico en la resolución de sus propias crisis.
"Türkiye hace mucho hincapié en la apropiación regional", declaró a TRT World.
A su juicio, la principal ventaja comparativa de Türkiye radica en complementar el papel de la OTAN en materia de seguridad colectiva mediante una diplomacia sostenida. La habilidad de Ankara para mantener el diálogo tanto con Irán como con las capitales occidentales, sin dejar de estar firmemente integrada en la OTAN, la convierte en un interlocutor clave en los esfuerzos por evitar una escalada regional de mayor alcance.

Al mismo tiempo, Afacan destacó que Irán sigue viendo a Türkiye a través del prisma de su pertenencia a la OTAN.
"Nos dicen: 'Tenemos relaciones bilaterales... pero, al fin y al cabo, ustedes son un aliado de la OTAN'", explicó, subrayando que la influencia regional de Ankara es inseparable de su papel dentro de la arquitectura de seguridad de la alianza.
Según los analistas, la combinación de la posición geográfica estratégica de Türkiye, sus capacidades militares y sus canales diplomáticos la ha convertido en un actor cada vez más importante dentro de la evolución del enfoque de la OTAN respecto a la seguridad en su flanco sur.
Más allá de las amenazas convencionales
Los debates también reflejaron un cambio más amplio en la forma en que la propia OTAN concibe la seguridad.
Las amenazas militares tradicionales siguen ocupando un lugar central, especialmente tras la escalada militar entre Rusia y Ucrania. Sin embargo, los expertos señalaron que la guerra híbrida, los ciberataques, las interrupciones de las cadenas mundiales de suministro y los puntos de estrangulamiento del comercio marítimo están adquiriendo una importancia comparable.
Caner citó la capacidad de Irán para amenazar la navegación a través del estrecho de Ormuz como un ejemplo de presión asimétrica que va mucho más allá de una confrontación militar convencional.
"Esto no es una guerra convencional en el sentido en que la conocemos", afirmó. "Por eso la OTAN debe adaptarse a estas nuevas amenazas emergentes".
Akilli llevó ese argumento un paso más allá al sostener que el propio bloque está entrando en una nueva etapa.
"La OTAN se construyó sobre el concepto de seguridad colectiva", concluyó. "Pero ahora debe transformarse en una alianza basada en la resiliencia colectiva”.






















