¿Puede Türkiye repetir la hazaña de 2002 en la Copa Mundial de la FIFA?
COPA MUNDIAL 2026
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¿Puede Türkiye repetir la hazaña de 2002 en la Copa Mundial de la FIFA?24 años después de su histórico tercer puesto en 2002, Turquía regresa a la Copa Mundial de la FIFA con una nueva generación de estrellas con experiencia internacional y una identidad tácticamente sofisticada bajo la dirección de Vincenzo Montella.
Casi un cuarto de siglo después, Türkiye regresa a la Copa del Mundo. / TRT World

Para toda una generación de aficionados turcos, el Mundial de 2002 sigue siendo el momento más importante en la historia de la selección nacional.

La extraordinaria campaña de Türkiye en Corea del Sur y Japón, que culminó con el tercer lugar, convirtió a aquel equipo en un grupo de ídolos internacionales y consolidó al país en la élite del fútbol mundial. Sin embargo, lo que siguió fue una larga y frustrante ausencia del torneo más importante del planeta.

A pesar de producir jugadores talentosos y vivir etapas exitosas a nivel de clubes, Türkiye no logró regresar al Mundial durante más de dos décadas.

Ahora, tras casi un cuarto de siglo, la selección turca vuelve a la máxima cita del fútbol.

Para los turcos, esto ha reavivado los recuerdos del verano dorado de 2002 y ha provocado inevitables comparaciones entre ambas generaciones.

Sin embargo, analistas deportivos señalan que el equipo actual ha desarrollado una identidad propia, marcada por una cultura futbolística distinta, una filosofía táctica diferente y una nueva generación de jugadores.

Según Evren Goz, comentarista de fútbol de TRT Spor, el principal vínculo entre la selección de 2002 y la actual es la combinación de calidad y cohesión.

“Cuando pensamos en el equipo del Mundial de 2002, las características más destacadas eran la armonía y la calidad”, explica Goz a TRT World. “El espíritu de equipo, la química y la calidad de los jugadores eran excepcionales. Tanto los futbolistas que jugaban en Türkiye como los que competían en Europa estaban en gran forma y se complementaban perfectamente”.

Goz considera que una dinámica similar existe en la actualidad.

“La misma situación se da hoy. Tanto en la Superliga turca como en Europa, nuestros jugadores atraviesan un gran momento. Han completado temporadas sobresalientes. Creo que su estado de forma y la cohesión del grupo serán factores decisivos durante el torneo”.

La importancia del rendimiento individual se ha vuelto cada vez más evidente en el fútbol internacional moderno. Muchas campañas exitosas en los Mundiales se construyen sobre jugadores que llegan al torneo tras una gran temporada con sus clubes. En ese sentido, Türkiye parece llegar en el momento ideal.

Mejor espíritu de equipo

A diferencia de procesos anteriores de clasificación, esta generación ha logrado construir una continuidad que muchas de las anteriores no tuvieron.

Tras el éxito de 2002, Türkiye estuvo cerca de clasificarse para varios Mundiales, pero siempre se quedó a las puertas.

“A veces dependíamos demasiado del talento individual”, señala Goz. “Eso solo nos permitía llegar hasta cierto punto. A menudo nos faltaba la identidad colectiva que tienen las selecciones exitosas”.

El analista menciona a Croacia y Bélgica como ejemplos de países que lograron mantener una continuidad durante varios ciclos de torneos.

“Croacia alcanzó una final mundialista construyendo paso a paso durante muchos años”, afirma. “Los mismos jugadores permanecieron juntos, el mismo entrenador continuó y el proyecto fue evolucionando. Nosotros tuvimos dificultades para crear esa continuidad”.

La actual selección turca, en cambio, parece haber encontrado una base estable. En el centro de esa estabilidad se encuentra el seleccionador Vincenzo Montella.

Goz cree que el técnico italiano ha logrado combinar la pasión turca con la disciplina táctica italiana.

“Existe una armonía entre la pasión del fútbol turco y el énfasis de Montella en la organización táctica, la disciplina y la estructura”, afirma. “El corazón turco y la mente italiana se han unido para crear algo muy especial”.

La experiencia previa de Montella en Türkiye, especialmente durante su etapa en Adana Demirspor, también ha facilitado el proceso.

“Su conocimiento del fútbol turco y de los jugadores turcos ha sido una ventaja importante”, sostiene Goz.

El entrenador marca la diferencia

El comentarista Senad Ok coincide en que Montella ha sido una de las figuras clave del resurgimiento de Türkiye. Sin embargo, considera que existen diferencias significativas entre la selección actual y la que alcanzó las semifinales en 2002.

“Creo que hay una gran diferencia entre los equipos de 2002 y 2026”, afirma. “El fútbol táctico tiene hoy mucha más importancia. Montella ha pasado mucho tiempo desarrollando una estructura táctica y ahora la ha perfeccionado a un nivel muy alto”.

Para Ok, una de las principales diferencias radica en la experiencia internacional de la generación actual.

“Tenemos jugadores que actúan regularmente en el Real Madrid, la Juventus y la Roma”, explica. “Algunos son de los futbolistas más valiosos de sus clubes y otros incluso llevan el brazalete de capitán. Esto hace difícil una comparación directa con 2002”.

La actual selección turca es posiblemente la más internacional de su historia. Arda Güler juega en el Real Madrid, Kenan Yildiz en la Juventus y Zeki Çelik en la Roma. Además, varios futbolistas se formaron en academias europeas y comenzaron sus carreras profesionales en el extranjero.

Goz considera que esta es una de las características distintivas del equipo.

“Es un grupo más joven, pero con mayor experiencia internacional”, explica. “Muchos jugadores se trasladaron a Europa a una edad temprana o se desarrollaron completamente dentro de sistemas futbolísticos europeos. Eso aporta ventajas en la toma de decisiones, la regularidad y la gestión de la presión”.

Más control, menos emociones

El contraste con la selección de 2002 es evidente. Aquel equipo tenía un enorme talento, pero muchas veces se apoyaba en la emoción y el impulso del momento.

“En 2002 éramos extremadamente talentosos, pero a veces actuábamos más con el corazón que con la cabeza”, recuerda Goz. “Este equipo es más racional, más tranquilo y más controlado”.

Esta evolución refleja los cambios que ha experimentado el fútbol moderno. Los sistemas tácticos, el análisis de datos y la disciplina posicional tienen hoy un peso mucho mayor que hace dos décadas.

“El fútbol actual es un juego de momentos”, afirma Goz. “El éxito depende de tomar las decisiones correctas en el momento adecuado y con los jugadores adecuados. El juego se ha vuelto mucho más detallado. Cada minuto y cada segundo cuentan”.

Este cambio ha generado algunas críticas hacia el enfoque de Montella, especialmente entre los aficionados acostumbrados al estilo emocional y a veces caótico tradicionalmente asociado al fútbol turco.

“Algunas personas se preguntan si deberíamos jugar de forma más agresiva”, comenta Goz. “En el pasado, nuestras mayores victorias llegaron gracias a la pasión, las remontadas dramáticas y el impulso emocional. Ahora hemos añadido disciplina táctica y un modelo de juego claro”.

El resultado es una selección que muchos observadores consideran mejor preparada para competir en el fútbol moderno.

La plantilla ofrece varios motivos para el optimismo. Goz destaca el gran momento del portero Ugurcan Cakir, la experiencia de la defensa y el equilibrio en el centro del campo.

“Nuestra defensa tiene experiencia internacional y una gran química. El mediocampo se complementa muy bien y está formado por jugadores que compiten regularmente en torneos europeos”.

La única posición donde observa una relativa debilidad es la de delantero centro, aunque considera que el sistema de Montella compensa esa carencia.

“Con jugadores como Kenan Yildiz, Baris Alper Yilmaz y Arda Güler, contamos con un enorme talento ofensivo”, afirma.

La irrupción de Arda Güler se ha convertido en una de las grandes historias del regreso de Türkiye al Mundial. Las comparaciones con Yildiray Bastürk, uno de los líderes creativos de la selección de 2002, son inevitables.

Senad Ok cree que la presencia de un creador de juego diferencial sigue siendo fundamental.

“En 2002 teníamos a Yildiray; hoy tenemos a Arda”, señala. “No importa la época: siempre necesitas futbolistas capaces de controlar y dirigir el juego”.

La misma pasión

Pese a la atención que reciben las estrellas individuales, ambos comentaristas coinciden en que el éxito en los torneos depende de mucho más que el talento.

“Los Mundiales no son solo táctica o calidad técnica”, sostiene Ok. “También son dedicación, capacidad física, resistencia y la voluntad de no rendirse. Incluso si comienzas un partido mal, todavía puedes terminarlo bien”.

Esa mentalidad podría resultar especialmente importante en un grupo equilibrado junto a Australia, Paraguay y Estados Unidos.

Goz advierte que ningún rival debe ser subestimado.

“El primer partido siempre es el más importante. No debemos tomar a Australia a la ligera. El grupo es equilibrado, aunque creo que los encuentros contra Paraguay y Estados Unidos pueden ser más difíciles”.

Al mismo tiempo, recuerda que históricamente Türkiye suele rendir mejor frente a rivales considerados superiores.

“A lo largo de nuestra historia hemos demostrado que podemos superar las expectativas ante equipos que parecen más fuertes sobre el papel”.

Ok se muestra incluso más optimista. “Si analizamos únicamente la calidad de las plantillas, somos superiores a los tres rivales”, afirma. “Sabemos cómo queremos jugar. Nuestro sistema está consolidado. En circunstancias normales, espero que Türkiye avance a la siguiente ronda”.

El formato ampliado del Mundial de 2026 también podría favorecer a Türkiye, ya que algunos terceros clasificados accederán a las fases eliminatorias.

Para Goz, alcanzar los cuartos de final debería ser un objetivo realista.

“Nuestra meta ideal debería ser llegar a cuartos y más allá. ¿Por qué no repetir 2002? ¿Por qué no ir incluso más lejos? No es una fantasía. Se basa en la realidad y en la calidad de este equipo”.

Ok comparte ese optimismo. “Este equipo puede hacer historia. Puede repetir lo ocurrido en 2002. El modelo de juego está ahí, los jugadores están ahí y la relación entre el entrenador y la plantilla es excepcional. Hay disciplina, pero también amistad y confianza”.

En definitiva, aunque las comparaciones con 2002 acompañarán a la selección durante todo el torneo, ambos analistas coinciden en que este equipo merece ser evaluado por sus propios méritos.

Los héroes de 2002 inspiraron a toda una generación. Muchos de los integrantes actuales crecieron viendo aquellas actuaciones históricas y soñando con seguir sus pasos. Pero este equipo se ha desarrollado en una era diferente, marcada por la sofisticación táctica, la experiencia internacional y una competencia global mucho más exigente.

Como resume Senad Ok: “Puede que el fútbol sea diferente y que la experiencia sea distinta. Pero sigue siendo la misma bandera, la misma pasión y el mismo corazón”.

FUENTE:TRT World