Karaok, el misil desarrollado en Türkiye y listo para operar: qué hace tan letal a la “Flecha Negra”
TÜRKİYE
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Karaok, el misil desarrollado en Türkiye y listo para operar: qué hace tan letal a la “Flecha Negra”La empresa turca Roketsan desarrolló Karaok, un innovador misil guiado antitanque de corto alcance. Conocido como “Flecha Negra”, superó pruebas de disparo en cuatro escenarios operativos distintos, logrando impactos directos en todos los casos.
Roketsan simuló cuatro escenarios de batalla diferentes con el Karaok, logrando impactos directos en cada ocasión. / AA

Cuando Roketsan, empresa turca especializada en defensa, completó las pruebas de disparo de Karaok, su misil guiado antitanque de corto alcance, Türkiye sumó un nuevo avance en su apuesta por fortalecer una industria de defensa cada vez más autosuficiente.

La compañía simuló cuatro escenarios de combate distintos con el Karaok —que significa “flecha negra”— logrando impactos directos en todos los casos.

“Intrépido, certero”, fueron las palabras que usó el director ejecutivo de Roketsan, Murat Ikinci, para describir el nuevo misil, destacando su potencia y precisión.

Entre los principales resultados, se registraron impactos directos a distancias de 76 y 400 metros, mientras que los ataques superiores se realizaron a 1.400 y 2.050 metros. Esto confirma la flexibilidad del sistema para neutralizar distintos objetivos en diversos escenarios de combate.

Según el portal especializado Defence Turk, el Karaok está clasificado como un misil antiblindaje portátil de corto alcance bajo la categoría conocida como “dispara y olvida”. Puede ser operado por un solo soldado y funcionar tanto de día como de noche gracias a su cabeza buscadora infrarroja.

El sistema pesa menos de 16 kilogramos, mide aproximadamente 110 centímetros de longitud y cuenta con alas y aletas cruciformes plegables que mejoran su portabilidad y capacidad para maniobrar.

El misil está equipado con una ojiva en tándem (doble) capaz de neutralizar blindaje reactivo, además de un motor cohete híbrido de dos etapas desarrollado localmente –tanto en su fase de lanzamiento como de vuelo– diseñado para permitir el disparo desde espacios cerrados.

El sistema ofrece diversos modos de combate, incluido el bloqueo del objetivo antes o después del lanzamiento, así como la capacidad de ejecutar ataques directos o superiores dirigidos a los puntos más vulnerables de los vehículos blindados.

El Karaok ganó relevancia en el mercado de exportación en 2023 tras adjudicarse una licitación emitida por el Ministerio de Defensa de Malasia, que exigía el cumplimiento de los estándares de la OTAN. Como parte del acuerdo, el Ejército de ese país recibirá 18 lanzadores del sistema, junto con misiles, para reemplazar los sistemas rusos Metis-M actualmente en servicio.

Importancia táctica

El analista de defensa Teoman E. Nijanci, del portal de noticias militares Army Recognition, considera que la importancia táctica de la reciente serie de pruebas va más allá de la precisión de los impactos.

También radica en la naturaleza de los escenarios en los que se probó el arma, que combinaron enfrentamientos a corta distancia con diferentes perfiles de ataque.

El impacto logrado a 76 metros no es simplemente un resultado numérico; refleja la prueba del sistema en condiciones de combate repentino a corta distancia —el entorno más complejo y peligroso en el combate blindado—, especialmente en terrenos complejos como líneas forestales, posiciones fortificadas, periferias urbanas y zonas de emboscada.

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Además, el impacto directo logrado a 400 metros refuerza esta evaluación, ya que esa distancia representa un rango de combate crítico en el que los equipos antiblindaje disponen de muy poco tiempo para tomar decisiones y ejecutar el ataque antes de que el objetivo pueda maniobrar, solicitar fuego de apoyo o ponerse a cubierto.

Por el contrario, los ataques superiores a 1.400 y 2.050 metros demuestran la capacidad del sistema para atacar los puntos más débiles en las superficies superiores de los vehículos blindados, manteniendo al mismo tiempo una mayor distancia de seguridad para el equipo de lanzamiento, lo que reduce el riesgo de fuego en respuesta.

En declaraciones a TRT Haber, el experto en industria de defensa Kubilay Yildirim explicó que comprender el camino de desarrollo de los sistemas de misiles antiblindaje de Türkiye requiere remontarse varios años atrás, cuando Ankara buscaba, junto a sus misiles de medio alcance, un sistema que un único soldado pudiera transportar y lanzar fácilmente.

Señaló que este camino comenzó en la década de 1990 mediante la cooperación entre una empresa francesa y la Corporación de Industria Mecánica y Química (MKE). Sin embargo, el proyecto fue cancelado en 2004 por problemas de la otra parte, lo que llevó a Türkiye a optar por desarrollarlo localmente. Esto allanó el camino para el trabajo en el sistema de misiles antiblindaje de largo alcance (UMTAS).

Yildirim señaló que el proyecto UMTAS se presentó desde el inicio con requisitos tan ambiciosos como distintivos, marcando un hito clave en la evolución de la industria de defensa de Türkiye.

Un paso clave fue el desarrollo de un sensor térmico sin refrigeración con resolución suficiente y alta sensibilidad térmica que pudiera instalarse en un misil a un costo aceptable, junto con la creación de la infraestructura necesaria para producir dichos sensores.

Los desafíos fueron aún más lejos, abarcando el desarrollo de un sistema de transmisión de datos para entregar la imagen al operador, la capacidad de controlar el misil en vuelo cuando fuera necesario y permitirle identificar y atacar su objetivo de forma autónoma el modo conocido como “dispara y olvida”. El desarrollo de los procesadores y algoritmos necesarios para estas funciones representó una gran prueba —y uno de los logros cualitativos más significativos— de la industria de defensa de Türkiye.

Ingenio turco

Yildirim explicó que el sistema OMTAS de medio alcance se destacó no solo por su arquitectura de guiado, sino también por sus capacidades de vuelo y precisión de impacto.

Uno de los requisitos fundamentales del proyecto desde el principio fue que el misil fuera capaz de dispararse desde espacios cerrados. Esto exigió garantizar que el operador no sufriera daño alguno, lo que se logró mediante el uso de un motor de lanzamiento de baja presión.

Añadió que el sistema permite atacar objetivos incluso cuando se encuentran detrás de obstáculos. Los requisitos también incluían la capacidad de impactar las superficies superiores de los vehículos blindados —sus puntos más vulnerables—, capacidad lograda con éxito por la familia OMTAS.

Yildirim señaló que la variedad de opciones de lanzamiento, vuelo, guiado e impacto proporciona una gran flexibilidad al usuario. El misil puede lanzarse desde una posición encubierta, tras lo cual el equipo puede reubicarse rápidamente y disparar de nuevo desde una posición diferente.

Según el experto, el operador también puede controlar el misil en vuelo cuando se lanza desde detrás de una cobertura y redirigirlo hacia el objetivo más adecuado, ya sea a distancias superiores a cuatro kilómetros, en áreas confinadas o incluso en entornos urbanos a menos de 100 metros.

Destacó que el sistema está equipado con miras de alta precisión para uso diurno y nocturno de largo alcance, junto con baterías que alimentan estos sistemas durante períodos prolongados, lo que permite a los usuarios tender emboscadas desde posiciones cerradas.

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Subrayó que el modo de "ataque superior" es una de las capacidades importantes de este tipo de misil, dada su eficacia para atacar los puntos más débiles de los vehículos blindados.

Yildirim explicó que tras el desarrollo de los sistemas UMTAS de largo alcance y OMTAS de medio alcance, surgió la necesidad de un misil antiblindaje que un único soldado pudiera transportar y lanzar fácilmente. Esto llevó al lanzamiento del proyecto “TEK AT” en 2010, que finalmente dio como resultado el misil Karaok. El sistema entró en servicio con las unidades militares entre 2020 y 2021.

El experto añadió que una de las principales ventajas de Karaok es que resulta más ligero que su equivalente internacional, el Javelin, al tiempo que incorpora sistemas ópticos y sensores más avanzados. Aunque su peso es similar al del Raybolt surcoreano, Karaok puede alcanzar objetivos a mayor distancia y también operar eficazmente a distancias más cortas, lo que le otorga mayor flexibilidad y eficacia en el campo de batalla.

FUENTE:TRT World