¿Quién era Ali Larijani y qué rol tenía en Irán? El hombre que tendió puentes entre generaciones

Ali Larijani, quien dirigía el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, fue asesinado en un ataque de Israel. Como veterano político, ocupó los principales cargos en las instituciones de seguridad y legislativas de Teherán por décadas.

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Larijani era ampliamente descrito por observadores como el “hombre del momento”. / Reuters

El asesinato de Ali Larijani, quien lideraba el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, en un ataque aéreo de Israel contra Teherán marca el fin de una carrera que se extendió por cuatro décadas, en las que este veterano político pasó de comandante de la Guardia Revolucionaria hasta convertirse en un eje estratégico de la República Islámica.

Larijani era ampliamente descrito por observadores como el “hombre del momento”. De hecho, se consideró que su mano firme fue crucial para mantener la cohesión del sistema iraní durante la compleja transición que siguió al asesinato del anterior líder Supremo, Alí Jamenei, el 28 de febrero, hasta el reciente nombramiento de su sucesor e hijo, Mojtaba Jamenei.

Una vida en los pasillos del poder

Nacido el 3 de junio de 1957 en Nayaf, Iraq, Larijani pertenecía a una de las dinastías políticas más influyentes de Irán. Su formación académica fue tan rigurosa como la política: completó sus estudios de grado en informática en la Universidad de Tecnología Sharif, antes de obtener un doctorado en filosofía en la Universidad de Teherán. Esta base intelectual le otorgó a menudo un tono pragmático y calculado en sus posteriores roles diplomáticos y legislativos.

Su carrera comenzó en 1981 como jefe de la Unidad Central de Noticias, aunque pronto se incorporó al ámbito militar al unirse al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (CGRI) en 1982. A finales de la década de 1980, desempeñó altos cargos jurídicos y parlamentarios dentro del Ministerio de la Guardia Revolucionaria, llegando finalmente a ser subcomandante del Estado Mayor del CGRI entre 1989 y 1992.

De los medios estatales al expediente nuclear

En la década de 1990, Larijani trasladó su atención hacia la producción cultural y estratégica del país. Como director de la corporación de medios estatales, la IRIB, durante una década (1994–2004), ejerció una inmensa influencia sobre el relato interno. Sin embargo, fue su incorporación al Consejo Supremo de Seguridad Nacional lo que lo catapultó al escenario mundial.

Como el funcionario encargado del expediente nuclear iraní durante la presidencia de Mahmoud Ahmadineyad, Larijani fue una figura habitual en las negociaciones internacionales de alto perfil.

Su transición al poder legislativo consolidó aún más su estatus. Elegido representante de Qom, Larijani ejerció tres mandatos consecutivos como presidente del Parlamento entre 2008 y 2020. Aunque solía ser asociado con la corriente conservadora, era conocido por su capacidad para navegar en aguas moderadas, desempeñando un papel fundamental en la aprobación del acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA, por sus siglas en inglés).

El rostro de la resistencia

En 2025, en medio de una creciente tensión regional, Larijani fue reintegrado como secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Desde el inicio de la guerra que lanzaron EE.UU. e Israel contra Irán, se había convertido en el rostro público de la respuesta del Estado.

En una de sus escasas apariciones el viernes pasado, se le vio marchando en la manifestación del Día Internacional de Al-Quds, proyectando una imagen de estabilidad.

Su retórica se volvió cada vez más contundente tras la muerte del líder Supremo Alí Jamenei. "No dejaremos a los estadounidenses en paz hasta que nos venguemos del asesinato de nuestro líder", había declarado Larijani. 

En la víspera de su muerte, emitió un mensaje formal justificando los ataques de Teherán contra bases estadounidenses, enmarcando el conflicto como una necesidad impuesta. "Irán no buscaba la guerra, pero no retrocederá si se la imponen", escribió.

Mientras la región se tambalea al borde de una escalada total, la pérdida de Larijani deja un vacío significativo en el círculo íntimo del nuevo líder Supremo.