Bajo bloqueo de combustible: ¿Cuánto tiempo puede resistir Cuba las presiones económicas de EE.UU.?
AMÉRICA LATINA
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Bajo bloqueo de combustible: ¿Cuánto tiempo puede resistir Cuba las presiones económicas de EE.UU.?Las predicciones sobre un colapso inminente del gobierno cubano pasan por alto las profundas reservas de “dignidad histórica” y “resiliencia nacional” forjadas en la isla durante décadas, afirman analistas.
Una mujer sostiene una bandera cubana durante una concentración.

Mientras los cubanos enfrentan una de las peores crisis energéticas de su historia reciente, provocada por las restricciones impuestas por Estados Unidos al comercio y al suministro de combustible, vuelve a surgir la pregunta sobre la capacidad de La Habana para soportar el deterioro económico en medio de una presión cada vez mayor por parte de Washington.

Ubicada a unos 150 kilómetros del estado estadounidense de Florida, Cuba no es ajena a las dificultades económicas. Las relaciones entre ambos países permanecen tensas desde la Revolución Cubana de 1959, que instauró un gobierno socialista liderado por Fidel Castro.

El prolongado enfrentamiento ideológico entre Washington y La Habana ha derivado en amplios embargos comerciales y sanciones financieras que, según las autoridades cubanas y numerosos observadores internacionales, han agravado las dificultades económicas de los cerca de 10 millones de habitantes de la isla.

Estados Unidos también acusó al expresidente cubano Raúl Castro, de 94 años, por el derribo de dos avionetas operadas por exiliados cubanos radicados en Estados Unidos en 1996.

Estas acusaciones representan una “amenaza real”, especialmente después de que fuerzas estadounidenses secuestraran en enero al entonces presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa en Caracas para trasladarlos a Nueva York y procesarlos por cargos relacionados con el narcotráfico.

Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump ha prometido llevar a cabo una “toma amistosa” de Cuba si el país no abre su economía a las inversiones estadounidenses.

Sin embargo, expertos sostienen que las predicciones sobre una caída inminente del gobierno cubano ignoran las profundas reservas de dignidad histórica y resiliencia nacional desarrolladas durante más de seis décadas.

Alfonso Insuasty Rodríguez, director del grupo de investigación GIDPAD de la Universidad de San Buenaventura de Colombia, afirma a TRT World que es un error analizar la crisis cubana únicamente a través de indicadores económicos.

“Quienes en Washington analizan la realidad cubana exclusivamente mediante indicadores de consumo, niveles de abastecimiento o poder adquisitivo cometen un profundo error histórico y político. Reducen a un pueblo a la lógica del mercado, ignorando que una nación también es conciencia, memoria y dignidad colectiva”, sostiene.

Actualmente, ciudadanos cubanos se manifiestan en La Habana por los cortes eléctricos que pueden alcanzar hasta 22 horas al día. Naciones Unidas ha señalado que el bloqueo de combustible impuesto por Estados Unidos equivale a una forma de “hambruna energética” con graves consecuencias para los derechos humanos.

Aunque reconoce la “situación extremadamente difícil” que enfrentan los cubanos debido a la escasez de bienes materiales y al agotamiento social, Rodríguez enfatiza que la crisis es consecuencia de decisiones políticas.

“Cuba no enfrenta una crisis ‘natural’. Se enfrenta a un sistema de guerra económica diseñado deliberadamente para generar hambre, desesperación y fractura interna”, afirma, citando documentos estadounidenses desclasificados de la década de 1960 que muestran que las sanciones buscaban provocar el colapso del gobierno mediante el deterioro económico.

El académico describe esta estrategia como un “castigo colectivo contra una población civil”, incompatible con el derecho internacional.

La actual crisis se agravó en enero, cuando Estados Unidos impuso un bloqueo al suministro de combustible, dificultando las importaciones procedentes principalmente de Venezuela y presionando a otros proveedores mediante amenazas arancelarias.

Sebastián Schulz, sociólogo vinculado a la Universidad Nacional de La Plata en Argentina, afirma que las últimas medidas estadounidenses han agravado la escasez de alimentos, energía y medicamentos, además de aumentar los apagones.

Sin embargo, sostiene que, al igual que ocurre en Irán y Venezuela, estas medidas terminan produciendo el efecto contrario al buscado.

“Fortalecen los sentimientos nacionalistas y la resistencia frente a la presión extranjera”, señala, destacando además que Cuba ha recibido apoyo de países como México, Brasil, Rusia y China.

Ambos expertos minimizan la posibilidad de que se produzca un “punto de ruptura” que desemboque en el cambio de régimen que persigue Washington.

Rodríguez recuerda que quienes han pronosticado la caída del gobierno cubano llevan más de seis décadas equivocándose.

“La historia demuestra que algunas sociedades colapsan incluso en medio de la abundancia, mientras que otras resisten décadas de bloqueo, agresión y asedio porque poseen algo más poderoso que el dinero: dignidad histórica, memoria política y un profundo sentido de soberanía”, afirma.

Incluso en condiciones extremas, añade, Cuba mantiene logros destacados en salud pública, educación, deporte, desarrollo científico y protección social.

Schulz sostiene que amplios sectores de la sociedad cubana rechazan las medidas estadounidenses y valoran la solidaridad internacional, por lo que considera poco probable que un endurecimiento de las sanciones genere simpatía hacia la política de Washington.

Resiliencia nacional en medio de la escasez

Aunque los suministros procedentes de Venezuela se han reducido y el apoyo de Rusia y China está condicionado por factores geopolíticos, los analistas consideran que Cuba aún dispone de algunas alternativas.

Rodríguez destaca la capacidad demostrada por la isla para sobrevivir a crisis anteriores, recordando su resistencia tras la disolución de la Unión Soviética a principios de la década de 1990.

“Cuba tendrá que apoyarse, como tantas veces a lo largo de su historia, en una combinación de creatividad económica, reorganización interna, cooperación Sur-Sur y resiliencia popular”, afirma.

Según el investigador, una salida viable pasa por diversificar las fuentes de energía, fortalecer la cooperación regional, impulsar las economías locales, desarrollar la biotecnología, fomentar un turismo soberano y crear mecanismos financieros alternativos al dólar estadounidense.

Además, la ayuda internacional continúa llegando. China ha donado paneles solares y envíos de arroz; Rusia ha suministrado petróleo; y países como México, Brasil y España han prometido asistencia humanitaria pese a las presiones de Washington.

Rodríguez reconoce que los cubanos viven una situación de cansancio y dificultades cotidianas, pero considera que también poseen una “claridad histórica” que les permite identificar el origen de sus problemas económicos.

“El pueblo cubano sabe distinguir entre las deficiencias internas y la agresión externa”, sostiene.

Por su parte, Schulz señala que existen diferentes visiones dentro de la sociedad cubana, determinadas por factores sociales y generacionales. No obstante, una parte importante de la población considera que la solución pasa por el levantamiento del embargo y no por un cambio de régimen impulsado desde el exterior.

“Muchos cubanos no necesariamente defienden a un gobierno en particular, sino la soberanía nacional y la dignidad frente a lo que consideran una política histórica de injerencia y hostigamiento por parte de Estados Unidos”, explica.

¿Pueden las concesiones aliviar la presión de Estados Unidos?

Los expertos dudan de que eventuales concesiones políticas por parte de La Habana conduzcan a una reducción significativa de la presión estadounidense.

“Históricamente, cada vez que Cuba ha mostrado disposición al diálogo, Estados Unidos ha respondido exigiendo mayores niveles de subordinación”, afirma Rodríguez.

A su juicio, Cuba puede dialogar en condiciones de igualdad, respeto mutuo y soberanía, pero no bajo amenazas o chantajes.

Schulz coincide en que las concesiones limitadas difícilmente producirán resultados sin un cambio de política por parte de Washington.

Según el sociólogo, el conflicto está vinculado a cuestiones geopolíticas más amplias que afectan al Caribe y a América Latina.

Además, recuerda que el rechazo internacional al embargo es ampliamente mayoritario y que, año tras año, la Asamblea General de la ONU vota de forma abrumadora a favor de su levantamiento.

Rodríguez concluye responsabilizando a Washington por negarse durante más de seis décadas a aceptar una Cuba soberana.

“Existe una salida al conflicto. Pero exige abandonar definitivamente la lógica colonial que concibe a América Latina como un ‘patio trasero’ y aceptar, de una vez por todas, que los pueblos del continente tienen derecho a construir sus propios caminos históricos”, concluye.

FUENTE:TRT World