Bajo otra luz: cómo Türkiye transforma sus museos cuando cae la noche
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Bajo otra luz: cómo Türkiye transforma sus museos cuando cae la nocheDe Estambul a Éfeso, museos y sitios arqueológicos de Türkiye prolongaron sus horarios durante los meses de verano. Más que evitar el calor o las aglomeraciones, la llamada “museología nocturna” propone otra manera de experimentar el patrimonio.
Museo Arqueológico de Estambul. Foto: Carlos Ortega Sánchez

Al caer la noche, el Museo Arqueológico de Estambul se transforma bajo una nueva luz. La iluminación artificial recorta fachadas, esculturas y detalles, convirtiendo la monumentalidad del día en un recorrido más íntimo, donde cada escena emerge entre la luz y la sombra.

Es precisamente esa transformación, durante la temporada en la que Türkiye abre sus museos de noche, de junio a octubre, la que ha atraído a visitantes como Elif. Esta turca de 29 años ha vivido la experiencia en Éfeso y Side, dos antiguas ciudades en las costas del Egeo y del Mediterráneo turco, y visita con frecuencia el Museo al Aire Libre de Nevsehir, en Capadocia.

“Estos lugares, que de día podemos recorrer casi con la mirada de un arqueólogo, por la noche ofrecen un verdadero espectáculo estético”, cuenta a TRT Español. “Creo que transmiten mucho más la sensación de estar viviendo en aquella época”.

Para ella, la noche añade algo difícil de obtener durante una visita convencional: “Estas iniciativas dan alma a los lugares y permiten experimentar emociones que uno no había sentido antes”.

De una noche a todo un verano

Aunque en buena parte de Europa las “noches de museos” se consolidaron como acontecimientos culturales puntuales, Türkiye ha llevado el concepto hacia otra dirección: desde 2024 lo ha convertido en una práctica sostenida durante buena parte del verano.

Los primeros grandes escenarios fueron Éfeso, Hierápolis y Side. Ese año, el programa recibió 395.212 visitantes, demostrando el gran interés por descubrir el patrimonio desde esta nueva perspectiva. En 2025, ya extendido a numerosos museos y sitios arqueológicos, el programa dio un importante salto de escala. 

En conversación con TRT Español, Serkan Gedük, responsable del Departamento de Museos de la Dirección General de Patrimonio Cultural, explica que la iniciativa nació en 2024 para preservar y transmitir el patrimonio cultural a las nuevas generaciones y potenciar el turismo.

“Nuestro objetivo es hacer que el rico patrimonio cultural de Türkiye pueda experimentarse a cualquier hora del día y reforzar nuestra visión de un turismo sostenible”, señala Gedük.

La temporada de 2026 que ha durado desde junio hasta octubre, ha abierto al público 22 espacios, 11 museos y 11 sitios arqueológicos. En Estambul, el programa incluye el Museo Arqueológico, el Museo de Arte Turco e Islámico y la Torre de Gálata. Esta última constituye una excepción: sus visitas nocturnas continúan durante todo el año.

Gedük confirma a TRT Español que en 2025 el programa ya se había extendido a 27 museos y sitios arqueológicos, y había recibido más de un millón de visitantes. Entre los espacios donde la iniciativa obtuvo mejores resultados cita Éfeso, Hierápolis, la Torre de Gálata y el Museo de Arqueología Subacuática de Bodrum.

Los números muestran que existe demanda. Solo entre junio y julio de este año, Éfeso ha recibido 213.192 visitantes durante su horario nocturno, más de 156.000 de ellos únicamente en julio.

Para Seda Cicekli Ayyildiz, investigadora de la Facultad de Turismo de la Universidad Bolu Abant Izzet Baysal y coautora de uno de los primeros estudios académicos dedicados específicamente a la museología nocturna en Türkiye, la clave está precisamente en no entenderla como una simple ampliación de horarios.

“El visitante ya no quiere ser un observador pasivo, sino formar parte de la experiencia”, explica a TRT Español. Para Ayyildiz, la visita nocturna amplía la dimensión sensorial del museo o del sitio arqueológico y puede generar una relación más intensa y memorable con el patrimonio.

En Türkiye, donde templos, teatros y ciudades antiguas siguen formando parte del paisaje, la noche permite mirar ese patrimonio de otra manera: la luz aísla los detalles, el silencio gana terreno y la historia parece acercarse unos pasos al visitante.

Esa transformación coincide con razones muy prácticas. Buena parte de sus principales yacimientos arqueológicos se encuentran en regiones donde las altas temperaturas veraniegas dificultan las visitas en las horas centrales del día. 

“Durante los meses de verano, las altas temperaturas dificultan a menudo las visitas durante el día”, señala Gedük al añadir que la apertura nocturna permite recorrer museos y yacimientos “en un ambiente más fresco y agradable”, como ocurre en las ruinas de Éfeso, Hierápolis o Side. 

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Ayyildiz considera que el potencial va mucho más allá: ampliar los horarios facilita el acceso al patrimonio, ayuda a distribuir la presión turística y conecta la visita con la vida nocturna de los destinos. Una lectura que también comparte el ministerio, que destaca su capacidad para repartir la actividad turística a lo largo del día, beneficiar a las economías locales y reforzar el turismo cultural.

Lo que revela la oscuridad

Pero reducir el fenómeno al horario o al clima sería quedarse en la superficie.

“La noche transforma un museo o un sitio arqueológico en un lugar bastante distinto del que vemos durante el día”, explica a TRT Español Omer Yilmaz, arquitecto especializado en diseño turístico.

“De día percibimos el conjunto; de noche, nuestro campo visual se estrecha y nos concentramos en aquello que la luz nos muestra”.

Una columna, un muro o un relieve pueden adquirir así un protagonismo que pasa inadvertido bajo una iluminación uniforme. La luz deja de ser simplemente una herramienta destinada a hacer visible un monumento y comienza a determinar cómo se recorre y cómo se interpreta.

“En la museología nocturna, la iluminación se convierte en una herramienta fundamental de diseño que determina directamente cómo el visitante interpreta el espacio”, señala YIlmaz.

Esto obliga a decidir qué iluminar, qué dejar en segundo plano y qué recorrido proponer. Y también a aceptar algo aparentemente contradictorio: no todo debe ser visible.

“No hay que olvidar que la oscuridad también forma parte del diseño”, resume.

Ayyildiz coincide en que la iluminación puede convertirse en una herramienta narrativa: mediante el juego de luces y sombras puede dirigir la mirada hacia columnas, relieves o detalles arquitectónicos que durante el día pasan más fácilmente desapercibidos.

Para ella, el criterio de éxito es sencillo: “Lo ideal no es que el visitante diga ‘qué bien iluminado’, sino ‘nunca había visto este lugar así’”. La luz, resume, debe hacer visible el patrimonio antes que a sí misma.

Canan, de 36 años, una visitante que recorrió este verano el Museo Arqueológico de Estambul, destaca precisamente otro efecto de esa oscuridad: el silencio. Había estado anteriormente varias veces durante el día, pero encontró de noche “una experiencia muy diferente”.

“El hecho de ir por la noche hacía que el ambiente fuera más silencioso, y eso me gustó mucho. Creo que, sobre todo, disfruté de esa sensación de silencio”, cuenta a TRT Español.

La experiencia nocturna abre además nuevas posibilidades para el diseño de los espacios. La visitante señala, por ejemplo, el potencial de seguir desarrollando la iluminación de las piezas expuestas en los jardines y zonas exteriores.

No existe una fórmula única. Un teatro romano, un museo arqueológico, un asentamiento excavado en la roca o un höyük (un montículo formado por sucesivas ocupaciones humanas) ofrecen posibilidades distintas. El carácter propio de cada lugar puede determinar qué iluminar, qué recorridos crear y qué tipo de experiencia nocturna desarrollar.

Y por si fuera poco, también pueden sumarse nuevas capas a la visita. Por ejemplo, Ayyildiz propone experiencias como noches de arqueología bajo las estrellas, narraciones, talleres o actividades que incorporen música, literatura y gastronomía para relacionarse con el patrimonio a través de más sentidos que la vista.

Cuando termina la noche

Este mes concluyó la temporada de museos nocturnos de 2026 en gran parte de Türkiye, aunque en Estambul continúa. Mientras que recintos como Éfeso, Side o GOreme han ampliado su horario solo hasta mediados o finales de octubre, la Torre de Gálata en la metrópoli seguirá recibiendo visitantes de noche durante todo el año.

Y el ministerio ya mira hacia la próxima etapa. “Nuestro ministerio continúa realizando los trabajos de infraestructura necesarios para extender de forma más eficaz la museología nocturna por todo el país”, afirma Gedük. El objetivo es incorporar nuevos museos y sitios arqueológicos, y ampliar progresivamente el programa.

Para quienes la han probado, el atractivo parece evidente. Elif asegura que volvería y que recomienda la experiencia a quienes la rodean: “Creo que te transporta a universos completamente distintos y renueva tu manera de mirar”.

En el Museo Arqueológico, Canan coincide: “Repetiría la experiencia. De hecho, también me gustaría visitar de noche el Palacio de Topkapi y la Torre de Gálata. Espero que esta iniciativa continúe también en los próximos años”.

Tras haber duplicado el número de visitantes, el programa entra ahora en una nueva fase. El ministerio apuesta por ampliar su alcance mediante nuevos espacios, una planificación basada en datos y propuestas innovadoras adaptadas a cada destino.

Y para museólogos, arquitectos y gestores, el reto pasa ahora por seguir desarrollando esa experiencia de forma adaptada a cada espacio.

“El objetivo no debería ser convertir un espacio histórico en un decorado o en un lugar de entretenimiento”, sostiene Yilmaz, “sino permitir que el visitante descubra de otra manera, durante la noche, características espaciales e históricas que quizá no percibiría de día”. Y para Ayyildiz ese objetivo “no debería ser simplemente atraer a más personas, sino conseguir que más personas establezcan una relación de calidad, consciente y sostenible con el patrimonio cultural”.

Quizá ahí radique el verdadero atractivo de la museología nocturna. No en iluminar el patrimonio para verlo como durante el día, sino en aceptar que, cuando cae la noche, también podemos aprender a mirar la Historia de otra manera.

FUENTE:TRT Español