El auge de exportaciones de petróleo, ¿llevará a Venezuela a recuperar el control de su economía?
AMÉRICA LATINA
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El auge de exportaciones de petróleo, ¿llevará a Venezuela a recuperar el control de su economía?Expertos señalan que Venezuela debe priorizar el control soberano de su economía para evitar que la riqueza de sus recursos sirva a intereses de potencias extranjeras, incluida Estados Unidos, en detrimento del desarrollo nacional.
Foto de archivo de la presidenta interina de Venezuela. / Reuters
hace 4 horas

Más de tres meses han pasado desde que fuerzas de Estados Unidos ingresaron en Venezuela y capturaron al entonces mandatario, Nicolás Maduro, dando paso a una administración encabezada por Delcy Rodríguez, entonces vicepresidenta y ahora presidenta encargada. Desde ese momento, el sector petrolero del país con las mayores reservas estimadas de crudo del mundo ha comenzado a mostrar algunos signos de recuperación.

Así, mientras la guerra entre EE.UU. e Israel contra Irán presiona a la baja el suministro global de crudo, las exportaciones de petróleo de Venezuela están aumentando considerablemente. En particular, los envíos de petróleo a refinerías estadounidenses han aumentado tras una relajación selectiva de las sanciones que, anteriormente, limitaban la capacidad de Caracas para vender su bien más valioso en el mercado abierto.

La captura de Maduro, quien gobernó durante más de una década en medio de una profunda crisis económica, se produjo después de que fuerzas estadounidenses lo llevaran a la fuerza junto a su esposa en un operativo. Posteriormente, fueron trasladados al Centro de Detención Metropolitano de Nueva York para enfrentar cargos por presunto narcoterrorismo.

Posteriormente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Washington ayudaría a “gestionar” Venezuela durante un período de transición, al tiempo que anunció un plan de reconstrucción de 100.000 millones de dólares para el sector energético del país.

El gobierno encargado en Caracas ha cooperado con Washington durante estos tres meses. Como resultado, PDVSA –la empresa estatal de petróleo y gas de Venezuela– puede ahora vender crudo de manera más directa a compradores internacionales. Mientras tanto, Trump ha instado a empresas petroleras estadounidenses a invertir fuertemente en la infraestructura energética de Caracas.

En consecuencia, las exportaciones de petróleo, que generaron apenas 18.000 millones de dólares en 2025, han experimentado un fuerte repunte en los primeros meses de 2026.

Sin embargo, esta recuperación se produce en medio del alejamiento de Venezuela del histórico proyecto “bolivariano”, un movimiento social lanzado en 1999 por el expresidente Hugo Chávez con el objetivo de transformar el país en un Estado socialista.

Bajo el esquema respaldado por EE.UU., Venezuela emerge como un destino atractivo para las inversiones de los grandes grupos energéticos estadounidenses. Chevron, la única empresa petrolera de EE.UU. actualmente activa en Venezuela, junto con ExxonMobil, ConocoPhillips y otras compañías, ya ha exigido al gobierno estadounidense “garantías de seguridad” y una “revisión del marco legal y comercial” para facilitar las inversiones.

No obstante, expertos de toda la región advierten que los venezolanos deben recuperar el control de su economía para evitar que la riqueza de sus recursos sirva a los intereses estratégicos de EE.UU. en detrimento del desarrollo nacional. Señalan que Venezuela debe priorizar el control soberano sobre su economía, ya que la apertura post-Maduro puede profundizar la dependencia del país respecto a potencias extranjeras.

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Intereses corporativos estadounidenses

Sebastián Schulz, sociólogo vinculado a la Universidad de La Plata de Argentina, declara a TRT World que los intereses corporativos de EE.UU. en el sector energético venezolano representan una continuación de los esfuerzos históricos de Washington por impulsar su dominio.

“Creo que las demandas de garantías de seguridad por parte de ExxonMobil son parte de una estrategia más amplia de las corporaciones estadounidenses que buscan recuperar el control sobre el petróleo venezolano, que detentaban hasta 2007”, afirma, haciendo referencia a la nacionalización del sector energético durante los 14 años de gobierno de Chávez.

Schulz vincula los llamados a cambios urgentes en las leyes comerciales y jurídicas de Venezuela con la política "Make America Great Again" de Trump, que busca reactivar la Doctrina Monroe, una noción política del siglo XIX que trataba a América Latina como el “patio trasero” de EE.UU.

“Estas declaraciones no son ingenuas, sino parte de una estrategia más amplia de EE.UU. orientada a tomar el control forzoso de la economía venezolana mediante la influencia sobre sus leyes y decisiones soberanas, en un contexto de repliegue hegemónico”, sostiene.

Schulz también advierte sobre objetivos más profundos de EE.UU., como desmantelar instituciones nacionales como PDVSA para posibilitar transferencias forzosas de activos en la Faja del Orinoco, una cuenca rica en recursos que alberga los mayores depósitos petroleros del mundo.

“Es probable que EE.UU. busque desmantelar el marco institucional que permitió a Venezuela recuperar el control soberano sobre sus activos estratégicos, no solo para apropiarse de los recursos petroleros, sino también para asegurar la instalación de un gobierno aliado subordinado a las directrices estadounidenses”, señala.

Schulz no encuentra evidencia de que tales intervenciones beneficien a las poblaciones locales, citando los casos de Iraq, Libia y Nigeria como ejemplos en los que la extracción petrolera solo impulsó objetivos corporativos y geopolíticos en medio de la desestabilización política, sin mejoras sostenidas en el nivel de vida de sus habitantes.

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La resiliencia inherente de Venezuela

Alfonso Insuasty Rodríguez, director del grupo de investigación GIDPAD de la Universidad de San Buenaventura de Colombia, explica a TRT World que las reformas a la ley orgánica de hidrocarburos de Venezuela garantizan que el petróleo siga siendo propiedad del Estado.

“La empresa estatal PDVSA conserva la autoridad regulatoria y las facultades de aprobación de contratos, mientras que las empresas privadas asumen las responsabilidades de inversión, operación y los riesgos asociados”, indica.

Este modelo es similar a los acuerdos implementados anteriormente con Chevron, insiste. Se mantiene porque PDVSA actualmente carece de la capacidad financiera para reactivar por sí sola el sector energético, añade.

“La situación actual no puede entenderse como un simple “retorno” de las empresas estadounidenses", afirma. "La política de EE.UU. hacia Venezuela no es meramente energética: es fundamentalmente geopolítica”.

A pesar de las presiones externas, Alfonso Rodríguez señala que persiste una resiliencia interna en Venezuela incluso tras la salida de Maduro. La economía de 80.000 millones de dólares ha crecido de manera sostenida desde 2021 a lo largo de varios trimestres, impulsada por el petróleo junto con la agricultura, las industrias básicas, las redes locales y las alianzas público-privadas.

En el centro de este proceso se encuentra la “organización comunal” del modelo bolivariano, destaca. Dicho modelo, que apunta al control nacional de los motores del crecimiento económico, no está paralizado: atraviesa una “fase de resistencia activa y reconfiguración”. Las prioridades del gobierno durante la fase de transición siguen orientadas a preservar la estabilidad, los servicios esenciales, los ingresos estratégicos y la diplomacia, insiste.

¿Un balance positivo?

Lorena Erazo Patiño, profesora de estudios globales en la Universidad de La Salle de Colombia, señala a TRT World que el impacto neto de la intervención energética estadounidense sobre los venezolanos comunes podría no ser positivo.

“La historia de las intervenciones energéticas sugiere que el beneficio neto para la población local rara vez es el motor principal”, afirma.

Los flujos de capital pueden, en teoría, contribuir a la infraestructura o a la estabilidad cambiaria, pero los resultados con frecuencia consolidan la desigualdad y generan daños medioambientales, advierte.

En cuanto a las demandas de compensación por activos nacionalizados que exigen los grandes actores energéticos estadounidenses, las considera una “puerta de entrada pragmática” hacia los mercados globales y la certeza jurídica. Sin embargo, llama a tener presente la percepción pública y los riesgos asociados a dichas compensaciones.

“Es probable que la sociedad venezolana perciba estos pagos como una pérdida de soberanía nacional”, señala.

Patiño también apunta a la “tutela” geopolítica que limita las alternativas de Venezuela. Las sanciones y las licencias selectivas han restringido el acceso de socios tradicionales como China, Rusia e Irán, reorientando a Venezuela hacia EE.UU., observa.

Una vía realista para la recuperación, que preserve al mismo tiempo el control sobre los principales motores del crecimiento económico, pasa por diversificar las alianzas con países aliados de EE.UU., como India, Reino Unido y Francia, así como con proveedores de servicios petroleros de Oriente Medio, sostiene. Estas naciones pueden aportar capital y tecnología dentro de la arquitectura financiera de Washington.

“El desafío de mantener el control soberano depende de la transición desde un modelo de dependencia unilateral (hacia EE.UU.) hacia uno de alianzas estratégicas diversificadas”, concluye Patiño.


FUENTE:TRT World