Washington D.C. — El mundo anhelaba vivir un Mundial de la FIFA único en Norteamérica para saciar su apetito por el fútbol –apodado el “Jogo Bonito” (“Juego Bonito”, en español)– tras una espera de cuatro años.
Y, si bien la Copa del Mundo 2026 sí produjo fútbol memorable, también originó controversias considerables. Decisiones arbitrales, disputas políticas, incidentes disciplinarios y peleas desagradables dominaron los titulares junto a la acción en la cancha.

La expansión del torneo a 48 equipos, combinada con la implementación de tecnología mejorada de Árbitro Asistente por Video (VAR, por sus siglas en inglés) y los desafíos logísticos de organizar el evento en tres países, desataron una serie de tensiones desde la fase de grupos hasta la final.
Este es un recuento de aquellas que marcaron el Mundial 2026.
El uso cuestionable del VAR
Tal vez, el tema central de discusión durante toda la competencia fue el uso del VAR.
En lugar de resolver el debate, la tecnología se convirtió con frecuencia en el foco de las principales. Jugadores y entrenadores cuestionaron repetidamente las revisiones prolongadas, las decisiones de fuera de lugar por márgenes mínimos y las interpretaciones inconsistentes de manos y faltas.
Entre los incidentes clave se encuentra el gol tardío de Irán ante Egipto en la fase de grupos, anulado como fuera de lugar por muy poco, lo que dejó a esa selección en una posición precaria antes de su eventual eliminación.
De manera similar, a Croacia le anularon un gol de empate tardío frente a Portugal en los dieciseisavos de final tras una revisión del VAR, lo que los eliminó del torneo.
Otros momentos controversiales involucraron apelaciones de penal denegadas y decisiones de fuera de juego ajustadas que afectaron a Ghana y Colombia.
Visas rechazadas
Varias polémicas administrativas y diplomáticas surgieron antes y durante el torneo.
Al árbitro Omar Abdulkadir Artan, seleccionado como el primer réferi de Somalia en formar parte de un Mundial de la FIFA, funcionarios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. (CBP, por sus siglas en inglés) le negaron la entrada en Miami debido a supuestas preocupaciones de verificación, y posteriormente fue retirado.
La FIFA confirmó que Artan recibiría el pago completo de su asignación.

En otros incidentes, el delantero iraquí Aymen Hussein y miembros de su delegación fueron sometidos a un extenso interrogatorio en el Aeropuerto Internacional O'Hare de Chicago, lo que resultó en que no se le permitiera el ingreso a un fotógrafo que viajaba con el equipo.
En Canadá, las autoridades rechazaron la solicitud de visa al mediocampista ghanés Thomas Partey, lo que lo obligó a perderse el partido inaugural de su equipo contra Panamá.
Decisión sobre la tarjeta roja de Folarin Balogun
Una de las controversias más recordadas involucró la intervención política en un fallo disciplinario.
Durante los dieciseisavos de final, el delantero estadounidense Folarin Balogun recibió una tarjeta roja por una falta grave contra un defensor bosnio.
Al día siguiente, la FIFA suspendió la sanción del partido, lo que generó críticas sobre la gobernanza y la independencia del proceso disciplinario de la asociación rectora del fútbol.
Informes confirmaron que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se comunicó con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, antes de la suspensión.
Al defender su decisión, la FIFA citó el Artículo 27 de su Código Disciplinario, indicando que la suspensión del partido quedaba en período de prueba por un año.
Presunta parcialidad hacia Argentina
Tras un desempeño decepcionante en la final ante España, el recorrido de Argentina en el torneo enfrentó un intenso escrutinio, con críticos que señalaban una supuesta parcialidad arbitral constante a favor del equipo sudamericano.
La controversia comenzó durante el partido inaugural contra Argelia, cuando el capitán argentino Lionel Messi evitó una sanción disciplinaria tras una entrada fuerte sobre Aissa Mandi.
En un partido posterior de fase de grupos contra Austria, una falta no revisada en la jugada previa a un gol argentino generó más críticas.
El debate se intensificó en los octavos de final contra Egipto, donde se anuló un gol de este último por una falta cometida 20 segundos antes en el lado opuesto de la cancha.
Más tarde en el partido, el personal arbitral se negó a revisar una infracción similar en el área penal de Argentina antes de su gol de la victoria.
El jugador egipcio Mostafa Zico y el entrenador Hossam Hassan criticaron públicamente el arbitraje tras el partido.
Otras decisiones polémicas ocurrieron en los cuartos de final contra Suiza, donde se suspendió una tarjeta amarilla para Leandro Paredes, mientras que el delantero suizo Breel Embolo recibió tarjeta roja, alterando fundamentalmente la dinámica del partido.
Las decisiones generaron una amplia discusión entre analistas y usuarios de redes sociales.
Introducción de pausas de hidratación obligatorias
La implementación de pausas de hidratación obligatorias generó reacciones encontradas.
Aunque se introdujeron ostensiblemente por el bienestar de los jugadores, los críticos argumentaron que las pausas se utilizaban principalmente para intervenciones tácticas de los entrenadores y que interrumpían la continuidad del partido.
Aficionados y comentaristas también expresaron su preocupación por la comercialización de estos espacios y su carácter obligatorio independientemente de las condiciones ambientales, señalando que el formato alteraba la estructura tradicional del juego.
Restricciones logísticas para la selección de Irán
Decisiones diplomáticas y logísticas afectaron significativamente la participación de Irán en el Mundial.
Aunque a los jugadores y al cuerpo técnico se les concedió la entrada a Estados Unidos, a varios funcionarios y personal de apoyo iraníes se les negó la visa.
Además, el equipo tuvo que establecer su sede en Tijuana, México, lo que exigía viajes transfronterizos hacia Estados Unidos poco antes de los partidos y una salida inmediata tras el pitido final.
El director técnico Amir Ghalenoei declaró que los constantes desplazamientos afectaron gravemente la recuperación, los entrenamientos y la preparación operativa.
Pelea en la cancha justo después del pitido final
Cuando los jugadores y el cuerpo técnico de España corrieron hacia la cancha del MetLife Stadium para celebrar su segunda Copa del Mundo, rápidamente estalló el caos con varios jugadores de Argentina.
El suplente Nahuel Molina pareció lanzar un golpe o golpear al capitán español Rodri mientras este pasaba corriendo.
El mediocampista Leandro Paredes agarró del cuello al defensor español Eric García, le lanzó una patada y estuvo fuertemente implicado en la trifulca.
Paredes luego forcejeó con Gavi de España hasta tirarlo al suelo y lo empujó en la cara.
Se produjeron más forcejeos que involucraron a Thiago Almada de Argentina y a miembros del cuerpo técnico. Se informó que el asistente técnico Roberto Ayala fue visto intentando golpear a Dani Olmo de España.
Paredes recibió posteriormente una tarjeta roja tras el partido por conducta violenta.
Los jugadores de Argentina también dieron la espalda durante la entrega del trofeo a España, un gesto ampliamente considerado como una falta de deportividad.
La FIFA ha iniciado una investigación sobre los incidentes por posibles infracciones de conducta violenta. La investigación podría resultar en suspensiones para jugadores y personal, además de multas para la Asociación del Fútbol Argentino.


















