Por qué desarmar al grupo terrorista YPG es imprescindible para la seguridad y estabilidad de Siria
Mientras Damasco se embarca en el camino de la reconstrucción y la estabilidad después de la guerra civil en Siria, integrar rápidamente al grupo terrorista YPG en sus fuerzas armadas sigue siendo un gran desafío.
La reciente operación militar que lanzó el gobierno sirio en Alepo contra el grupo terrorista YPG refleja no solo una respuesta a la violencia renovada, sino también un debate estratégico más profundo que da forma al futuro del país tras la guerra civil: cómo desmantelar estructuras armadas no estatales mientras se restaura la soberanía, la estabilidad y el equilibrio regional.
La operación se ejecutó tras varios ataques de las YPG —el ala siria del grupo terrorista PKK— contra barrios residenciales y posiciones del ejército en Alepo, los cuales mataron a decenas de personas y desplazaron a miles de los distritos de Al-Ashrafieh y Sheikh Maqsoud.
Durante casi 10 meses, Damasco ha buscado negociaciones políticas bajo el acuerdo del 10 de marzo para asegurar la retirada pacífica de elementos de las YPG de estos distritos.
Ahora bien, funcionarios sirios señalan que las conversaciones no lograron producir resultados tangibles. Mientras continuaban las negociaciones, persistieron los ataques al centro de la ciudad de Alepo, socavando la seguridad civil y retrasando la recuperación económica en una ciudad que alguna vez fue considerada el motor industrial de Siria.
Sin embargo, el debate que se desarrolla en Alepo no se trata únicamente de operaciones militares.
También apunta a cómo debería definirse el futuro de los grupos armados en Siria, y si el asunto es realmente de “desarme” o más bien se trata de integración en las instituciones estatales.
La profesora asociada Merve Seren, experta en relaciones internacionales de la Universidad Yildirim Beyazit en Ankara, dice que la terminología en sí misma es engañosa.
“Si la cuestión del llamado desarme de las YPG está siendo discutida en el contexto de Siria, no es del todo preciso enmarcar este problema puramente como desarme”, explica a TRT World.
“Lo que realmente está en discusión es la integración en el Ejército Árabe Sirio de las YPG y las SDF”, añade. Estas últimas siglas hacen referencia a las Fuerzas Democráticas Sirias que incluyen al YPG/PKK.
Según Seren, esta integración equivaldría a una especie de reforma del sector de seguridad, en la que los elementos armados de las YPG se reorganizan bajo una estructura unificada de comando y control.
“Esto significa reorganizar a los actores armados como parte del ejército sirio, bajo un mando centralizado. Por lo tanto, el asunto debería abordarse bajo el lente de la integración en lugar del desarme”, indica.
Las autoridades sirias dicen que en los meses transcurridos desde que se firmó el acuerdo, las YPG no han mostrado ningún esfuerzo por cumplir sus obligaciones.
Türkiye también ha expresado frustración por estas dilaciones, con el ministro de Relaciones Exteriores, Hakan Fidan, diciendo que la paciencia de Ankara se está agotando.
Además de sus tácticas dilatorias, las YPG también han intentado enmarcar la violencia reciente como un enfrentamiento étnico.
Damasco, sin embargo, rechaza tal narrativa, insistiendo en que el conflicto no es de árabes contra kurdos, sino más bien una lucha por la soberanía, la gobernanza y la futura arquitectura de seguridad del Estado.
Las autoridades sirias dicen que la protección civil –incluida la seguridad de los residentes kurdos– ha sido el principio rector durante toda la reciente operación militar. También reportaron que terroristas de las YPG se posicionaron en hospitales y realizaron ataques de francotiradores desde redes de túneles.
¿Por qué es importante para Türkiye?
Los expertos son unánimes en su evaluación de que la cuestión de las YPG tiene efectos mucho más allá de las fronteras de Siria, especialmente bajo el contexto de la perspectiva de Türkiye de una región libre de terrorismo.
“El desarme de las YPG en Siria y su integración son de importancia crítica tanto para la integridad territorial de Siria como para el proceso de reconstrucción del país”, dice a TRT World la profesora asociada Suay Nilhan Acikalin de la Universidad Haci Bayram Veli en Ankara.
“(Pero) este problema no se limita solo a Siria... la rápida integración de las YPG y la limpieza de la región de estructuras terroristas tienen una importancia significativa en términos de desarrollo, paz y prosperidad”, añade.
Acikalin también sitúa el debate dentro de un contexto sistémico mayor, advirtiendo que la inestabilidad en Siria plantea el riesgo de alimentar turbulencias regionales y globales más amplias.
“Cuando se ve desde una perspectiva sistémica, a medida que el sistema internacional en Oriente Medio continúa derivando hacia una trayectoria cada vez más caótica –especialmente a la luz de las políticas expansionistas de Israel– la urgencia de este problema resulta aún más clara”, dice.
Las dinámicas regionales permanecen estrechamente entrelazadas con estos desarrollos, con Ankara viendo a las PKK/YPG como una amenaza de seguridad directa.
Funcionarios turcos mantienen que el proceso de una Türkiye libre de terrorismo, iniciado bajo el liderazgo del presidente Recep Tayyip Erdogan, permanece intacto y no será descarrilado por los desarrollos en el norte de Siria.
Para Damasco, la conclusión es cada vez más clara.
Ya sea enmarcado como desarme o integración, resolver el estatus de las YPG se considera esencial para restaurar la soberanía, revivir la economía de Siria y establecer un orden político duradero.
Para Siria, el asunto de las YPG es una prueba de fuego a su capacidad para restaurar la autoridad unificada, reconstruir su economía y anclarse en un orden regional más estable.
Según Acikalin, el desafío se extiende más allá de prevenir la desestabilización local o regional.
“También existe el riesgo de que el terrorismo emane de la región y se propague globalmente. Por esta razón, las YPG deben ser removidas urgentemente de Siria, y el proceso de integración debería acelerarse según el acuerdo del 10 de marzo”, concluye.