Elecciones intermedias en EE.UU. definirán control del Congreso: ¿qué revelan votaciones anteriores?
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Elecciones intermedias en EE.UU. definirán control del Congreso: ¿qué revelan votaciones anteriores?Es probable que se mantenga la tendencia histórica de que el partido del presidente, en este caso el republicano, pierda escaños en el Congreso en elecciones intermedias de EE.UU., aunque la polarización complicaría cualquier cambio, dicen expertos.
Personas llegan a un centro electoral durante la votación anticipada en las elecciones intermedias, en Atlanta, Georgia, el 13 de octubre de 2026.

Las elecciones intermedias en Estados Unidos, que se realizarán el próximo 3 de noviembre, determinarán el control del Congreso y marcarán los dos últimos años del segundo mandato del presidente Donald Trump.

El total de 435 escaños de la Cámara de Representantes estarán en juego durante estas votaciones, conocidas como intermedias o de mitad de mandato, pues justamente se celebran en medio de cada período presidencial de cuatro años.

También se decidirán 35 de los 100 escaños del Senado, la cámara alta del Congreso, en esa misma cita electoral.

Actualmente, el Partido Republicano cuenta con una escasa mayoría en ambas cámaras.

Sin una mayoría en el Congreso, al presidente en funciones le resulta difícil aprobar leyes o realizar nombramientos de funcionarios clave.

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Ahora bien, los patrones históricos muestran que el partido del mandatario en ejercicio (en este caso el republicano) suele perder escaños en la Cámara de Representantes durante las elecciones intermedias. Esto ha ocurrido en aproximadamente 20 de los últimos 22 comicios de mitad de mandato.

Los expertos afirman que es probable que esa tendencia se mantenga, aunque la creciente polarización en la sociedad de EE.UU., junto con otros factores, complica cualquier cambio significativo en los patrones de votación.

“Durante los últimos 10 años, con Trump dominando la escena política, muchas de las viejas reglas y tradiciones históricas han sido desafiadas”, declara John Zogby, encuestador de opinión pública y cofundador del Instituto Árabe-Estadounidense, a TRT World.

Desde 1982, todos los presidentes en su primer mandato –con la única excepción de George W. Bush en 2002– han perdido escaños durante las primeras elecciones intermedias al Congreso tras su llegada al poder, señala el experto.

Los presidentes Ronald Reagan, Bill Clinton, Barack Obama y el propio Trump en 2018 “perdieron un gran número de escaños” en las elecciones de mitad de mandato.

“Tal como están las cosas, todo parece indicar que el Partido Demócrata, en la oposición, tiene todo lo necesario para continuar con este legado”, afirma Zogby.

Los índices de aprobación de Trump están en un punto bajo. Y son particularmente reducidos en temas como la asequibilidad, la economía y la guerra contra Irán, cuestiones que “son de suma importancia para los votantes estadounidenses”, explica.

Cuando apenas faltan dos semanas para las elecciones intermedias, “el partido del presidente parece estar en apuros”, añade.

Según David Schultz, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Hamline y editor de “Presidential Swing States: Why Only Ten Matter”, el patrón histórico de que el partido del presidente pierda escaños en la Cámara de Representantes durante las elecciones de mitad de mandato debe leerse sólo como una “fuerte tendencia”, no como una ley.

Las excepciones de 1998, cuando la reacción al juicio político contra Clinton benefició a los demócratas, y de 2002, cuando los ataques del 11 de septiembre generaron apoyo para George W. Bush, demuestran que “acontecimientos externos inusuales” pueden alterar la dinámica habitual de las elecciones intermedias.

“Actualmente, las principales encuestas sitúan la aprobación de Trump entre el 36% y el 38%”, señala Schultz a TRT World.

También apunta a que el porcentaje de votantes indecisos en el electorado se ha reducido del 10% -15% de décadas anteriores a cerca del 0%-5%.

Mientras tanto, el número de escaños realmente competitivos en la Cámara de Representantes ha disminuido de aproximadamente unos 120 a cerca de 30.

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Con menos votantes dispuestos a cambiar de bando, los resultados dependen en mayor medida de la participación electoral.

“La distancia con respecto a Trump no es lo mismo que acercarse a los demócratas”, explica Schultz.

En ese sentido, el experto considera que los republicanos pueden perder escaños en la Cámara de Representantes, pero la magnitud de estas pérdidas es “mucho menos segura” en este momento.

¿El nombre de Trump en la papeleta?

La aprobación presidencial entre los votantes de las elecciones intermedias es uno de los indicadores más fiables del resultado, destacan los expertos.

Zogby apunta a votaciones anteriores en las que la baja aprobación presidencial, sumada a la crisis económica o a políticas impopulares, produjo grandes pérdidas: Reagan durante la recesión de 1982, Clinton en 1994 y Obama tras la Ley de Cuidado de la Salud Asequible en 2010.

Trump ha reforzado el carácter personal de la contienda, instando a sus seguidores a “votar como si su nombre estuviera en la papeleta”, destaca Zogby.

Schultz advierte que la relación entre la aprobación presidencial y los resultados de las elecciones de mitad de mandato no es automática.

La aprobación presidencial funciona mejor cuando se combina con la percepción de la situación económica, afirma.

Ambas señales son negativas para los republicanos este año: los votantes están descontentos con la economía y el rumbo del país, añade.

Una encuesta de la Universidad de Quinnipiac, un servicio de sondeos no partidista, mostró que sólo alrededor del 32% aprueba la gestión económica de Trump frente al 65% que la desaprueba.

Sin embargo, Schultz apunta a muchas razones por las que las cifras de las encuestas podrían exagerar la ventaja de los demócratas.

Según las encuestas de Quinnipiac, aproximadamente el 79% de los republicanos aún aprueba a Trump.

La desaprobación no se traduce automáticamente en un voto para el otro partido, insiste el experto, añadiendo que los votantes independientes ahora representan una proporción menor y más desvinculada del electorado que en épocas anteriores.

Temas importantes

Zogby describe las principales preocupaciones del electorado como "fusionadas en un gran tema": la asequibilidad, la guerra en Oriente Medio y la inflación.

Esto perjudica a los republicanos, ya que actualmente controlan el poder en la Cámara de Representantes, el Senado y la presidencia.

Incluso en temas que tradicionalmente han sido favorables a los republicanos, como la inmigración y la delincuencia, la popularidad del Partido Republicano ha disminuido, afirma.

Para Schultz, las principales preocupaciones del electorado estadounidense son los precios de los alimentos y la gasolina, la vivienda y el costo de la atención médica.

Además de la inmigración y los aranceles, que han contribuido al problema general de la asequibilidad, otro tema importante para el electorado es la guerra contra Irán.

La llamada guerra “elegida”, que ya va a cumplir ocho meses, sigue siendo impopular entre los votantes. Las encuestas muestran que solo el 29% aprueba la gestión de Trump y el 65% la desaprueba.

Ahora bien, lo que distingue a las elecciones intermedias de 2026 de las anteriores es que “un pequeño conjunto de temas es prácticamente inseparable del propio presidente Trump”, señala Schultz.

“Por lo tanto, las elecciones funcionan más como un referéndum sobre una persona que como una contienda entre plataformas políticas”, concluye.

“Dado que los demócratas no han ofrecido un mensaje económico alternativo claro, la asequibilidad puede generar desinterés con la misma frecuencia con la que les aporta votos”, añade.

Los factores impredecibles

Varias condiciones podrían permitir a los republicanos limitar las pérdidas o conservar al menos una cámara del Congreso, según los expertos.

Zogby identifica las vulnerabilidades demócratas como un factor impredecible importante. “La confianza de los votantes en los demócratas está en su punto más bajo de la historia”, afirma.

En general, el Partido Demócrata tiene una calificación positiva del 26%, que incluye a cerca del 65% de los votantes demócratas, una cifra inferior al 85% que confiaba en su propio partido en noviembre de 2024, señala Zogby.

“Los demócratas tampoco tienen una agenda clara para el futuro. Quienes sí tienen una agenda de acción son el ala progresista, e incluso los demócratas moderados los atacan por ser demasiado radicales”, explica.

Esto deja abierta la posibilidad de una “rechazo de última hora” por parte de los votantes indecisos, concluye.

El propio Trump sigue siendo una incógnita que ha "reescrito las reglas del juego muchas veces", añade.

Schultz describe varios factores que podrían influir en los resultados de las elecciones intermedias.

Primero, la lealtad partidista puede perdurar incluso después de la decepción con el presidente, afirma.

Muchos republicanos descontentos seguirán apoyando a su candidato al Congreso aunque consideren que la alternativa no ofrece un programa claro.

Segundo, la "marca demócrata" impone un límite: sólo alrededor del 21% de los votantes aprueba la presencia de los demócratas en el Congreso, pero más de tres cuartas partes de los votantes demócratas describen su voto principalmente como "oposición a Trump", explica.

Tercero, un cambio en las noticias, como una solución definitiva a la guerra con Irán, la reducción del precio de la gasolina o la moderación de la inflación, puede mejorar la popularidad de Trump en algunos puntos en estados clave, señala Schultz.

El experto además menciona la estructura del Senado. Esta favorece a los republicanos, mientras que los demócratas deben defender todos sus escaños y obtener cuatro más, varios de ellos en estados que Trump ganó con facilidad.

Finalmente, los errores en las encuestas y la participación electoral pueden tener consecuencias si los votantes con baja propensión a votar, que no simpatizan con Trump, deciden quedarse en casa el día de las elecciones.

“En conjunto, mi opinión es que los republicanos están mucho mejor posicionados para mantener el control del Senado que de la Cámara de Representantes”, afirma. Y luego ​​añade que mantener la mayoría en la Cámara requeriría una combinación de una fuerte abstención demócrata y una lealtad republicana inquebrantable, algo que las encuestas actuales no reflejan.

FUENTE:TRT World