“Es agotador”: ¿cómo Bolivia pasó del “milagro” del gas al desabastecimiento?
AMÉRICA LATINA
7 min de lectura
“Es agotador”: ¿cómo Bolivia pasó del “milagro” del gas al desabastecimiento?El desabastecimiento de combustible en Bolivia se agudizó en los últimos meses. El Gobierno de Paz promete una pronta solución a las filas en gasolineras y al encarecimiento del transporte, pero analistas proyectan que la crisis podría profundizarse.
Camioneros protestan junto a un cartel sobre la falta de diésel mientras esperan en fila en La Paz, Bolivia, el 15 de junio de 2026.

Abastecerse de combustible para salir a trabajar se ha convertido en un desafío agotador para Ricardo Flores, camionero de 45 años y  oriundo de Santa Cruz de la Sierra, capital económica de Bolivia. En los últimos tres meses se ha acostumbrado a hacer filas de más de un día para cargar diésel, mientras en el país se profundiza el desabastecimiento.

El trabajo “ya no es rentable”, relató Flores a TRT Español. “A veces se gana sólo para comprar comida”, agregó. 

Flores comenzó a trabajar como camionero hace dos décadas, cuando Bolivia vivía un auge de los hidrocarburos tras la guerra del gas y la nacionalización del negocio en 2006, bajo el Gobierno de Evo Morales (2006-2019). Entonces, el país tuvo un crecimiento económico gracias a las exportaciones y el aumento de reservas en dólares. 

Pero hoy el combustible es uno de los bienes más escasos del país.

El “milagro boliviano”

Durante casi 20 años, Bolivia fue el segundo mayor productor de gas natural de la región. En 2014 alcanzó su pico récord de exportación, por más de 6.600 millones de dólares. 

El “milagro boliviano”, como ha sido bautizado, dio impulso a la bonanza, la reducción de la pobreza en 25 puntos (bajó de 59,6% en 2005 a 34,8% en 2018, según datos oficiales), la caída del desempleo de 8,1% en 2005 a 2,3% en 2025, así como a la estabilidad en los precios, el subsidio a la compra de gasolina y diésel importado y la acumulación de reservas netas a 15.000 millones de dólares, el valor más alto en la historia.

Pero, desde 2016, la caída de los precios internacionales del gas, la falta de inversiones para nuevos pozos y la reducción de la producción tras la pandemia provocaron el quiebre de la balanza energética, y el desplome de las reservas a 3.600 millones en julio pasado.

En 2022, Bolivia se convirtió en importador neto de energía y en 2023 comenzó la escasez de divisas y el desabastecimiento intermitente de combustible. 

Hoy el país importa 60% de la gasolina y 95% del diésel que consume, de acuerdo con un informe de la Fundación Jubileo.

El politólogo y analista Jorge Richter recordó que cuando Bolivia acumuló gran cantidad de reservas “no se generó una política de reinversión para mantener la capacidad hidrocarburífera”. “Hoy hemos agotado los pozos y los megacampos están prácticamente en su etapa final”, señaló a TRT Español.

“No tenemos inversión ni capacidad para encararla, por eso cayó la producción. Sin mejorar precios para la producción del gas al mercado interno y legislaciones que impulsen inversiones, corremos riesgo de tener que importar gas en 2028, cuando lo que nos destacaba era la potencia hidrocarburífera”, advirtió. 

La llegada de Paz 

Durante la campaña electoral en 2025, el demócrata cristiano Rodrigo Paz Pereira prometió acabar con la escasez de combustible desde el primer día de gobierno. Al ser electo, afirmó a CNN que tenía un plan de “pagos diferidos” y “gestiones que garantizan una muy buena cantidad de gasolina y diesel”. 

Pero el desabastecimiento continuó. Entre enero y julio se importó 38,6% menos de gasolina y 29,6% menos de diésel que el mismo período en 2025, según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior. 

En diciembre pasado, el presidente decretó la eliminación del histórico subsidio a los combustibles vigente por dos décadas, lo que provocó aumentos de la gasolina, que pasó de 3,79 bolivianos (0,30 dólares) a 6,96 (0,56 dólares) por litro; y del diésel, de 3,72 a 9,80 (0,79 dólares).

Pero el efecto no fue el esperado: durante meses hubo huelgas y luego bloqueos de rutas liderados por organizaciones indígenas, trabajadores, campesinos y transportistas que se extendieron por más de 50 días en el primer semestre del año, lo que generó desabastecimiento, falta de alimentos y otros productos básicos, así como complicaciones en la asistencia médica.

En medio de la tensión, Paz decretó el 20 de junio el “estado de excepción” por tres meses “para devolver la libertad de la gente”, según argumentó. “Los bolivianos no pueden seguir siendo rehenes de bloqueos”, dijo. 

En agosto un aumento del 84% del combustible, que saltó a 18 bolivianos por litro de diésel (1,44 dólares), reavivó la tensión. “Me disculpo por algunas cosas que tal vez no están saliendo tan rápido como quisiéramos”, dijo el presidente.

Según Richter, “el gobierno importa el 50% del combustible necesario, eso explica las filas inacabables” en las gasolineras. Por la restricción externa de divisas “no hay posibilidad de comprar el 100%, no hay dólares”, enfatizó.

En septiembre, la Agencia Nacional de Hidrocarburos redujo el valor a 16,50 (1,32 dólares). En paralelo, el gobierno decretó la intervención de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, empresa estatal que controla la cadena de hidrocarburos, para “proteger intereses del Estado” y mejorar la “eficiencia en la gestión operativa y administrativa”.

Aún así, la situación no mejoró y se mantienen largas filas en gasolineras de todo el país.

Camioneros como Flores aseguraron que el desabastecimiento y el incremento de precios “son insostenibles”. “Estamos en decadencia. Nos acostumbramos a hacer filas largas para cargar, es agotador. Prefiero dedicarme a otra cosa”, señaló.

“Antes Bolivia tenía gas y economía creciendo, pero ya no. Paz tiene que hacer algo para mejorar la situación”, agregó.

La incertidumbre del futuro

El Gobierno de Paz busca que el Congreso apruebe en las próximas semanas el acuerdo con el FMI por 1.900 millones de dólares a 10 años, que según el ministro de Economía, Christian Morales, “permitirá elevar la posición de las reservas, garantizar el flujo de divisas hacia el mercado y estabilizar el tipo de cambio”.

Sin embargo, la oposición y analistas proyectan una agudización del conflicto, mientras Paz anticipa un plan para “volver a producir” combustible. “Tenemos refinerías y trabajadores, Bolivia tiene capacidad”, dijo.

Según el analista Richter, el acuerdo con el FMI “no es el camino para la solución” de los problemas. “La falta de combustible no se resuelve con más endeudamiento”, argumentó. “No hay plan de gobierno ni económico para la crisis inmediata, que es la caída de las reservas requeridas para importar combustible”, dijo.

“No se vislumbran cambios, entonces es posible que se inicie un tiempo de conflictos de mediana intensidad”, evaluó. También remarcó que el país se encuentra en un “momento bisagra”, camino a una “profundización de la crisis” que puede derivar en un “escenario muy crítico”.

El diputado Israel Merida Martínez, de la alianza opositora Libre, coincidió en que el escenario a futuro es incierto. Tampoco descartó que tras la finalización del estado de excepción el 20 de septiembre resurjan las huelgas y protestas. “Se puede poner en riesgo la institucionalidad política”, dijo a TRT Español.

En medio de las distintas miradas y maniobras políticas en Bolivia, Martínez afirma que el Gobierno de Paz es “improvisado, inactivo e indolente”. Frente a esta situación, según su visión, “no hay una clara política económica”. Como opositor, también responsabilizó al Movimiento al Socialismo -el partido del expresidente Evo Morales- por lo que considera un “desperdicio” de la bonanza económica del pasado.

Además, llamó a actuar de forma urgente para garantizar el abastecimiento de combustibles a largo plazo. 

“En un año y medio o dos podríamos tener problemas de abastecimiento de gas. Eso llevaría al país a una crisis de energía tan grande que repercutirá en el plano político, económico y social”, afirmó.

Aún en este contexto, el camionero Flores guarda la ilusión de una mejora económica. “Ahora la situación es bien complicada”, dijo el chofer, que a lo largo de dos décadas trabajó en transporte de carga, alimentos y pasajeros y recorrió el eje central boliviano, de Santa Cruz a La Paz y Cochabamba. 

“Ahora hago mudanzas, pero el trabajo se redujo mucho y además subieron los costos, es alarmante”, lamentó. Sin embargo, anhela que pronto se reactive el trabajo y mejoren los salarios. “Cobramos unos 3.300 bolivianos (263 dólares), pero con estos precios debería ganar por lo menos 5.000 (400 dólares) y el salario no mejora”, dijo. “Ojalá que lo que venga en el futuro sea para mejor, tengo esperanza de que mejore la situación”, enfatizó.

FUENTE:TRT Español
Explora
Las Sultanas de la Red hacen historia otra vez: Türkiye gana la Liga de Europa de voleibol femenino
Türkiye y otros siete países condenan los planes de Israel para desplazar a palestinos fuera de Gaza
EE.UU. ataca tres petroleros iraníes en escalada que Teherán condena como "ilegal" y promete vengar
Familias de Gaza recuperan los restos de 100 seres queridos bajo los escombros del genocidio israelí
¿De atacar Irán a contenerlo? Trump califica guerra de “pan comido”, pero informes revelan desafíos
Cancelar deudas de jóvenes en EE.UU. y enviarlos a invadir Irán: el plan propuesto en diario israelí
Türkiye trabaja para acabar guerra de EE.UU. e Irán, dice Erdogan a líder de Emiratos Árabes Unidos
Aumenta a 12 la cifra de muertos por hundimiento de ferry en la República Turca de Chipre del Norte
EE.UU. dice que investigará el ataque a una boda en Irán, mientras crecen las críticas
¿Puede Estados Unidos deportarte por tus opiniones? Un juez federal dice que no
Perdió tres hijos y su casa en la guerra de Siria. Murió temiendo otra ocupación como la del Golán
Ben-Gvir presenta un plan para expulsar a 1,8 millones de palestinos de Gaza en siete años
Türkiye cuestiona al Parlamento Europeo por sus señalamientos contra las Fuerzas Armadas del país
Agencia alimentaria de ONU recorta a la mitad ayuda para Cisjordania ocupada por escasez de fondos
EE.UU. busca mantener “silenciosa” la guerra contra Irán hasta elecciones de noviembre: reporte