Las intervenciones de Estados Unidos en América Latina durante los últimos 75 años
Desde golpes de Estado y operaciones encubiertas hasta invasiones militares, este es un repaso a las principales intervenciones de Estados Unidos en América Latina de las últimas décadas.
Las explosiones que este sábado sacudieron Caracas, en lo que Estados Unidos posteriormente confirmó fue un ataque a Venezuela, vuelven a poner a América Latina frente a un patrón que se ha repetido por décadas: la intervención directa de Washington en los asuntos internos de la región.
Desde invasiones militares y golpes de Estado hasta operaciones encubiertas y presiones económicas, EE.UU. ha marcado el rumbo político de numerosos países latinoamericanos, casi siempre bajo el argumento de la “seguridad”, la “democracia” o la “lucha contra el comunismo”, y con consecuencias profundas y duraderas para sus sociedades.
Estas son las principales intervenciones de Estados Unidos en América Latina en los últimos 75 años:
Bahía de Cochinos, Cuba
El 15 de abril de 1961, aviones B-26 enviados por Estados Unidos bombardearon bases cubanas para aniquilar a la Fuerza Aérea Revolucionaria y facilitar el desembarco en Playa Girón de la llamada Brigada 2506, compuesta por exiliados y mercenarios que habían sido entrenados por la CIA, agencia de inteligencia norteamericana, en Guatemala y Nicaragua.
Al día siguiente el entonces presidente de Cuba, Fidel Castro, declaró el carácter socialista de la revolución que le había llevado al poder en enero de 1959, y el 17 de abril, la Brigada 2506, integrada por unos 1.500 hombres armados y apoyados por aviones y buques de la fuerza naval estadounidense, intentó desembarcar en playa Girón, en la Bahía de Cochinos cubana, a unos 180 kilómetros al sureste de La Habana.
El ataque perseguía derrocar a Castro e instaurar un gobierno que se había formado en Miami pero fue repelido y sofocado por el Ejército cubano tras 72 horas de combates, en los que murieron 200 personas de ambos bandos y fueron detenidos 1.200 atacantes que, tras ser juzgados y condenados, fueron canjeados en 1963 por alimentos y medicinas procedentes de Estados Unidos.
La invasión de Bahía de Cochinos se había producido en el contexto del acercamiento del gobierno de Castro a la Unión Soviética. El fracaso de la operación estadounidense supuso un grave revés para el entonces presidente John F. Kennedy, al tiempo que marcó el comienzo de las difíciles relaciones entre los dos países.
República Dominicana
El 28 de abril de 1965 el entonces presidente de EE.UU., Lyndon B. Johnson, envió 20.000 infantes de marina a República Dominicana para sofocar el enfrentamiento civil que vivía el país después de que Juan Bosch, que había llegado al poder tras la muerte del dictador Leónidas Trujillo en 1961, fuera depuesto por militares.
La pretensión de Washington era “evitar que el país cayera en manos del comunismo” y se creara "una segunda Cuba" en el Caribe.
EE.UU. puso al frente del Gobierno al general Antonio Imbert Barrera y en septiembre de 1966 las tropas de Washington abandonaron el país, poco antes de que se celebraran elecciones presidenciales en las que Bosch fue derrotado por Joaquín Balaguer, que había formado parte de la administración del dictador Trujillo y que se mantendría en el poder hasta 1996.
Granada
El 25 de octubre de 1983 casi 2.000 marines estadounidenses, junto a una fuerza simbólica de 300 soldados de otros pequeños países caribeños –Jamaica, Antigua, Barbados, Dominica, Santa Lucía y San Vicente–, invadieron la isla caribeña de Granada para derrocar al régimen militar que se había hecho con el poder seis días antes, el 19 de octubre, tras ejecutar al jefe de Gobierno, Maurice Bishop, a tres de sus ministros y a numerosos civiles.
Ese golpe había derrocado a un gobierno instaurado en 1979, también mediante a la fuerza, y había puesto en el poder a una administración apoyada por Cuba y reconocido por EE.UU. y el Reino Unido.
El entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, justificó la intervención -denominada “Operación Furia Urgente”- en la necesidad de proteger las vidas del millar de estadounidenses residentes en la isla, y restaurar las instituciones democráticas, a la vez que aseguraba que se estaba construyendo un aeropuerto para uso militar de soviéticos y cubanos.
La invasión fue condenada incluso por los aliados europeos de Estados Unidos.
La mayor parte de las tropas estadounidenses salieron del país el 1 de noviembre de 1983, tras instaurarse un Gobierno provisional, y en 1988 se celebraron elecciones. Desde entonces el país se ha mantenido como una democracia parlamentaria.
Panamá
En la noche del 20 de diciembre de 1989, con George Bush en la Casa Blanca, entraron en Panamá 26.000 soldados estadounidenses para desmantelar el Ejército del país y capturar a Manuel Antonio Noriega, acusado de tráfico de drogas, en la operación “Causa Justa”.
Más de 500 personas murieron, 314 de ellas militares y la gran mayoría panameños, según los datos desclasificados por el Pentágono en 2019, aunque organismos humanitarios elevaron a entre 500 y 4.000 los civiles panameños muertos.
Noriega, que gobernó el país entre 1983 y 1989 y había sido colaborador de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), se entregó 13 días después a las tropas de Estados Unidos que rodeaban la Nunciatura Apostólica en Panamá en la que se había refugiado tras la invasión.
Trasladado el 4 de enero de 1990 a Miami, Noriega fue juzgado y condenado en EE.UU. a 40 años de prisión por narcotráfico, luego reducidos a veinte. Tras cumplir dos años de condena en Francia, en 2011 fue extraditado a Panamá, donde sumaba penas de más de 60 años de prisión, y donde falleció en mayo de 2017.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó los hechos en 2018 y exigió a EE.UU. resarcir a las víctimas e iniciar una investigación completa.
Haití
El 19 de septiembre de 1994 más de 23.000 militares estadounidenses ocuparon pacíficamente Haití para facilitar la transición a la democracia y la vuelta de Jean-Bertrand Aristide, el primer presidente de la isla elegido en unas elecciones democráticas (1990), que había sido derrocado el 30 de septiembre de 1991 por un golpe militar encabezado por el general Raoul Cedras.
La llegada de los militares se produjo horas después de que una delegación estadounidense, encabezada por el expresidente Jimmy Carter, alcanzara un acuerdo con Cedras para la entrada de las tropas norteamericanas en Haití, la salida del país del Gobierno golpista, el regreso de Aristide y la convocatoria de futuras elecciones.
Aristide volvió a Haití el 15 de octubre y reanudó su mandato. Al final de marzo de 1995 las fuerzas norteamericanas traspasaron a la ONU el mando de la operación de paz y en junio se celebraron elecciones legislativas y municipales, que la oposición denunció por resultar favorecido el partido de Aristide.
Casi una década después, en febrero de 2004, Estados Unidos volvería a desplegar infantes de Marina en Haití, en esta ocasión como parte de una coalición internacional autorizada por las Naciones Unidas, tras una revuelta armada que provocó la salida de Aristide.
Esta intervención pretendía estabilizar el país y crear condiciones favorables para la formación de un Gobierno de transición y la llegada de una fuerza de paz de la ONU (MINUSTAH).
Nicaragua
Nicaragua, el país más poblado de Centroamérica, se convirtió en un punto clave durante las llamadas Guerras del Banano a inicios del siglo XX.
Aunque Nicaragua había conseguido su independencia en 1838, su volátil panorama político —definido por enfrentamientos entre liberales y conservadores— creó una brecha para la influencia estadounidense.
En 1912, y tras el llamado de líderes conservadores, tropas estadounidenses invadieron el país, manteniendo una presencia militar hasta 1933. Durante dos décadas, Washington tuvo un poder desproporcionado sobre la vida política y económica de Nicaragua.
Ulysses S. Grant, quien luego sería presidente de Estados Unidos, lo calificó como “uno de los más injustos jamás librados por una nación fuerte contra una más débil”, una sombra que aún persiste sobre este capítulo de la historia.