La imagen es cruda, su significado es visceral y sin filtros. Tanques y soldados bloquean un carril del muy iluminado Puente del estrecho del Bósforo (Bogazici), en Estambul.
En primer plano, un hombre se arrodilla frente a un cuerpo sin vida, con un dedo levantado en el gesto universal de desafío.
Una década después, esa imagen de la noche del 15 de julio de 2016 se erige como uno de los momentos más emblemáticos del fallido intento de golpe de Estado, y además como símbolo de la determinación colectiva del pueblo turco por salvar la democracia.
Es una de las muchas historias que se vivieron en el Puente del estrecho del Bósforo aquella noche trascendental.

El puente colgante, inaugurado en 1973 para conectar las partes europea y asiática de Estambul sobre el estrecho, fue escenario de una de las batallas más importantes durante el 15 de julio de 2016. Allí la población luchó contra un grupo de soldados disidentes afiliados a la organización terrorista FETO.
Desde entonces, se le bautizó como el Puente de los Mártires del 15 de Julio en honor a las 253 personas, muchas de ellas civiles, que dieron su vida para proteger la República de Türkiye.
Los expertos afirman que mucho antes de que los cables de acero y el hormigón conectaran ambos continentes, los ejércitos intentaron cruzar estas aguas con medios mucho más modestos.
El primer intento documentado data del año 513 a.C., cuando el rey aqueménida Darío I ordenó la construcción de un puente flotante –que utiliza barcos de poco calado para sostener una cubierta continua– para movilizar a sus tropas contra los escitas.
Ali Burak Daricili, profesor asociado del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Técnica de Bursa, explica a TRT World que, si bien durante la época otomana no existía ninguna estructura permanente en el lugar exacto donde ahora se encuentra el puente, la necesidad estratégica de cruzar o controlar el estrecho de Estambul es ancestral.
“La idea de conectar ambas orillas del estrecho… se remonta a tiempos muy antiguos en la historia de Estambul”, afirma.
Ahora bien, Daricili señala que la estrategia otomana se basaba en fortalezas más que en puentes.
Mehmed II, sultán del Imperio Otomano en el siglo XV, construyó la fortaleza de Rumeli en la costa europea antes de la conquista de 1453, y la emparejó con la fortaleza de Anadolu en la orilla opuesta para dominar el estrecho e impedir el paso de refuerzos bizantinos desde el mar Negro.
Ozgur Korpe, académico afiliado a la Universidad Nacional de Defensa de Türkiye, explica a TRT World que los ingenieros otomanos evitaron en gran medida la construcción de puentes sobre el estrecho de Estambul debido a sus fuertes corrientes y a su profundidad.
En cambio, construyeron puentes colgantes temporales sobre el Cuerno de Oro, un brazo del estrecho del Bósforo que divide la parte europea de Estambul en la ciudad “vieja” y la “nueva”.
Durante el histórico asedio de 53 días en 1453 a lo que hoy es Estambul, el sultán Mehmed II desplegó un puente flotante de este tipo para trasladar tropas y artillería con eficiencia, afirma Korpe.
Un famoso diseño de Leonardo da Vinci, realizado en 1502 para el sultán Bayezid II pero que nunca llegó a construirse, también apuntaba al Cuerno de Oro, no al estrecho del Bósforo en sí, añade.
Cuando el pueblo se impuso a la tiranía
Hasta finales del siglo XX, el transporte intercontinental dependía de transbordadores y rutas marítimas, detalla el experto.
El moderno puente sobre el estrecho de Estambul, inaugurado hace 53 años, finalmente hizo realidad el sueño centenario de una conexión permanente entre las partes asiática y europea de la ciudad.
Sin embargo, su verdadera transformación se produjo la noche del 15 de julio de 2016, según analizan los expertos.
Esa noche, golpistas identificados como miembros del grupo terrorista FETO lanzaron un violento intento por derrocar al gobierno democráticamente electo del presidente Recep Tayyip Erdogan.

Los golpistas bloquearon el puente del estrecho del Bósforo y el puente Fatih Sultan Mehmet alrededor de las 10:00 p.m., mientras tanques y vehículos militares tomaban posiciones.
Ahora bien, a juicio de los expertos, el momento y el método resultaron desastrosos para los golpistas.
Korpe señala que el bloqueo comenzó un viernes por la noche, en hora pico, utilizando solo unos pocos camiones ligeros.
“Desplegar solo unos pocos camiones militares ligeros en hora pico resultó ser un error estratégico crítico”, afirma.
“En lugar de establecer un control militar decisivo, el bloqueo dejó a un gran número de civiles aislados, alertando inadvertidamente a la población y facilitando una rápida movilización”, explica.

Los ciudadanos respondieron de inmediato. Miles de personas comunes se apresuraron a llegar al puente y a las calles aledañas.
Daricili recuerda que la gente común fue al puente y se enfrentó a tanques, vehículos blindados y soldados armados.
“La mayoría estaba desarmada. Esto cambió la dinámica de la noche”, comenta.
Los golpistas abrieron fuego contra la multitud desarmada. A 34 civiles los mataron esa noche en el puente.
Pero el pueblo se impuso a la tiranía. Al amanecer, los golpistas en el puente habían perdido el control.
“Cuando los ciudadanos respondieron al llamado del gobierno y se congregaron en el puente, las limitadas fuerzas terrestres de los participantes del golpe fueron rápidamente superadas en número”, afirma Korpe.
“En última instancia, la resistencia civil en el puente socavó el impulso psicológico y operativo del golpe, demostrando el fracaso de la facción para lograr el apoyo público o territorial”, añade.
Según Daricili, los golpes de Estado suelen tener éxito mediante el miedo en las primeras horas, cuando la gente se queda en casa y las instituciones guardan silencio.
Pero el 15 de julio ocurrió lo contrario.
“La gente salió a las calles. Resistieron en muchos lugares, incluido el puente del estrecho de Estambul. Esto rompió el miedo que los golpistas querían crear”, señala.
“El poder de las armas se enfrentó a la voluntad del pueblo. Los golpistas tenían tanques y armas, pero carecían de legitimidad. El pueblo tenía legitimidad, valentía y determinación”, asevera.
Daricili explica que el cambio de nombre del puente busca mantener viva la memoria de aquella noche.
Las futuras generaciones recordarán el puente de dos maneras, señala.
“Primero, como un gran puente que conecta Asia y Europa. Segundo, como el lugar donde el pueblo turco se enfrentó a los golpistas el 15 de julio”, declara.
“Este segundo significado se fortalecerá con el tiempo”.






















