"¿Cuántos estadios llenarían los desaparecidos?": las madres buscadoras en México se niegan a callar
AMÉRICA LATINA
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"¿Cuántos estadios llenarían los desaparecidos?": las madres buscadoras en México se niegan a callarLas luces del Mundial de la FIFA 2026 que se realiza en México no alcanzan a iluminar la lucha de Isabel, una de tantas madres que buscan incansablemente a sus hijos desaparecidos en Guadalajara. Pero esto no la desalienta, todo lo contrario.
Madre buscadora gritando consignas durante una protesta por las personas desaparecidas cerca del Estadio Ciudad de México, en el marco del Mundial.


A 2,5 kilómetros del Estadio Guadalajara, el Akron, sede del Mundial FIFA 2026, se levanta una casa de tortura. Isabel Velarte, madre buscadora, lo dice sin apartar la vista del camino, mientras el auto avanza hacia la cabaña donde, hace apenas unos meses, fue a buscar una señal de su hijo desaparecido.

Isabel habla de la sangre seca que vio salpicada sobre las paredes de esa casa, de las cadenas y los grilletes oxidados, clavados en las vigas del tamaño de su auto. Y de los cuerpos hallados en las fosas cercanas al estadio.

Hasta la fecha, ninguno de esos cuerpos se ha reconocido como Germán Cabrera Velarde, su hijo.

“Muy probablemente en ese cuarto los torturaban, y las torturas aquí no son livianas, son muy fuertes, son golpes, son martirizando, les sacan las uñas, les cortan la lengua, son inimaginables; alguien me dijo que les cortan los tobillos de los pies y los hacen caminar”.

“Esa es la parte oscura, la que nadie quiere mostrar de Jalisco".


Isabel es una de las tantas madres buscadoras, de los más de 132.000 desaparecidos que, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), hay en México desde 2006, una crisis que el ruido del Mundial ha opacado.


Mientras el auto se acerca al estadio, Isabel señala los edificios de los juzgados: "Las ironías del destino", dice, refiriéndose a que, a poca distancia de esta casa de tortura, también se encuentran los juzgados, tan cerca y tan lejos de hacer justicia.

Mientras la Copa del Mundo avanza y miles de aficionados llegan a alentar a sus selecciones, Isabel se pregunta cuántos estadios se podrían llenar con todos los desaparecidos.

Resistir el olvido

Los rostros de los ausentes llenan las calles de Guadalajara. Están pegados en postes, bardas y semáforos, resistiendo al sol, a la lluvia y al olvido.  

Junto a Isabel, otras nueve madres recorren las calles del centro de Guadalajara cada cierto tiempo para volver a colocar los afiches de búsqueda que el tiempo, el clima o alguien más arrancó.

“Si tú te fijas, traemos cédulas de búsqueda de todas las mamás que buscan a sus hijos, que es una esperanza que uno tiene de que cada que pegas una ficha pueda alguien reconocerlos”.


Mientras avanzan despacio, poste a poste. Unas pegan carteles, otras reparten volantes. A su paso, la calle se divide: muchos empatizan con su dolor, pero otros las ignoran con evidente incomodidad.

“El gobierno lo toma como una agresión. El que vayamos a lo que es el Zócalo”, dice Isabel, refiriéndose a la plaza principal, donde la fiesta y los colores del torneo han borrado cualquier rastro de la crisis humanitaria.

Además de las más de 130.000 personas desaparecidas, una cifra que no deja de crecer, hay una crisis forense con más de 70.000 restos humanos pendientes de identificación; la mayoría de los casos permanecen en la impunidad.

No pasa mucho tiempo antes de que aparezca la policía. Los agentes las interrogan, les exigen permisos para colocar los afiches y aseguran haber seguido todos sus movimientos a través de las cámaras de videovigilancia de la ciudad.

La respuesta de las madres llega cargada de rabia contenida: "¿Dónde estaban esas cámaras cuando desaparecieron nuestros hijos?". Nadie responde.

Nada en contra del Mundial

Ellas saben bien que su presencia incomoda en la escenografía del Mundial.

En redes sociales y en las calles, no han faltado quienes las acusan de "arruinar la fiesta" o de estar en contra del Mundial. 

“Yo no tengo nada contra el Mundial, ellos eran fanáticos del fútbol”, dice Lourdes Ruiz, también madre buscadora, señalando su camiseta con las imágenes de José Marcos y  María de Lourdes Maldonado Ruiz, sus dos hijos. “¿Te imaginas cómo me siento al saber que ellos no están aquí para estar festejando?”.

Otros repiten un estigma que lleva años persiguiendo a las personas desaparecidas: que "algo debían" o que "en algo andaban". Sin embargo, en México, cualquiera puede desaparecer.

Así lo confirma un
informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que documenta niños reclutados a la fuerza, mujeres arrastradas por redes de tráfico de personas, migrantes perdidos en el camino, periodistas y defensores de derechos humanos silenciados.

Nadie elige dejar un vacío.

“Indomables en la búsqueda de nuestros hijos”

Incluso quienes buscan pueden desaparecer: "Hay madres buscadoras que han sido asesinadas y desaparecidas por grupos criminales", advierte Marisol Méndez, coordinadora de Incidencia de la Fundación para la Justicia y experta en el tema”.

Isabel lo sabe de cerca: dice haber recibido varias amenazas. Pero eso no la detiene. "Somos de veras indomables en la búsqueda de nuestros hijos".

Marisol lo dice sin rodeos: la gravedad del asunto obligó a la ONU a activar, por primera vez en la historia, el mecanismo más severo de la Convención contra las Desapariciones Forzadas contra un Estado.

El artículo 34 fue activado el 2 de abril de este año para remitir la situación de México ante la Asamblea General. Esta es una medida reservada para los casos en que existen indicios de que en un país se cometen desapariciones de forma generalizada o sistemática, es decir, cuando lo que ocurre ya puede considerarse un crimen de lesa humanidad.

Como si la energía nunca se les acabara, aunque la vida les exige de sobra: enfermos que cuidar en casa, hijos y nietos que las reclaman, una agenda que no da tregua, estas mujeres no paran de buscar. Basta una pista, un reporte anónimo susurrado por un desconocido, para que carguen el pico y la pala, y salgan a remover la tierra.

Suelen salir a buscar acompañadas por las autoridades. Pero estas semanas, están por su cuenta porque hay algo que parece más urgente que ir con ellas a buscar una fosa: el Mundial.

FUENTE:TRT Español
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