Irán mantiene ataques a Israel y países del Golfo, entre ultimátum renovado de Trump y más amenazas

En cuestión de horas, el presidente de EE.UU. pasó de referirse a un diálogo indirecto con Irán a renovar un ultimátum y reforzar sus amenazas. En medio, Teherán mantiene sus lanzamientos de misiles y niega cualquier avance de negociación.

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El fuego y el humo se elevan tras el impacto de un dron cerca del aeropuerto de Dubái, lo que provocó la suspensión de vuelos a principios de este mes / AP

Ahora que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán pasó la sombría marca de un mes, enterrando cada día la posibilidad de una pronta desescalada, Washington vuelve a revelar en menos de 24 horas su ambivalencia sobre el futuro del conflicto. Con apenas horas de diferencia este lunes, el presidente Donald Trump pasó de hablar de la perspectiva de un diálogo con Teherán –negado reiteradamente por este último– a reforzar sus amenazas contra instalaciones energéticas, centrales petroleras y plantas desalinizadoras. E incluso, a través de la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, recordó el ultimátum de 10 días para llegar a un acuerdo. Pero Irán no cede en un conflicto que, insiste, no comenzó, y este martes lanzó una nueva andanada de misiles contra Israel y países del Golfo. También le había dicho a Arabia Saudí que era hora de “expulsar” a las fuerzas estadounidenses.

“Irán respeta al Reino de Arabia Saudí y lo considera una nación hermana. Nuestras operaciones están dirigidas contra agresores enemigos que no respetan a los árabes ni a los iraníes, ni pueden brindar seguridad alguna... Basta con ver lo que hicimos con su comando aéreo. Ya es hora de expulsar a las fuerzas estadounidenses", escribió el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, a través de la red social X, el lunes.

Su mensaje estuvo acompañado de una imagen que muestra la destrucción de un avión de la Fuerza Aérea de EE.UU., con la parte trasera de la aeronave desprendida y quemada. Estas declaraciones además se produjeron tras el ataque iraní que impactó un avión de alerta temprana y control en la base aérea estadounidense Príncipe Sultán en Arabia Saudí.

Sin tregua en los ataques

Este martes Teherán mantuvo los ataques con una nueva andanada de misiles dirigidos a naciones del Golfo, a las que señala de servir como plataformas de lanzamiento para las operaciones militares de Washington. De hecho, en Arabia Saudí, las autoridades anunciaron que interceptaron ocho misiles balísticos, horas después del mensaje de Araghchi. Además se reportaron dos heridos cerca de Riad, en un incidente con un dron: "Los restos del dron interceptado en la provincia de Al-Kharj causaron dos heridas leves y daños materiales limitados en tres viviendas y varios vehículos", indicó un comunicado difundido por la agencia oficial saudí SPA.

Por su parte, las fuerzas de Emiratos Árabes Unidos también señalaron que estaban "respondiendo activamente" a ataques con misiles y drones, informó el martes el Ministerio de Defensa. En Dubái, cuatro personas resultaron heridas por escombros de una interceptación, los cuales cayeron sobre viviendas en el sur de la ciudad, de acuerdo a la información oficial.

A lo que se suma que un ataque iraní provocó un incendio en un petrolero kuwaití en el puerto de Dubái, según informaron las autoridades. El buque transportaba su carga completa de crudo en el momento del incidente. Según un comunicado difundido por la Agencia de Noticias de Kuwait (KUNA), el impactó causó daños materiales en el casco del petrolero y desató las llamas a bordo.

Además, en Jerusalén sonaron las sirenas, poco antes de que las fuerzas israelíes declararan haber respondido a nuevos misiles de Teherán. Varios vehículos se incendiaron en el centro de Israel tras el lanzamiento de misiles desde Irán el martes, según informó el local Canal 12. Los daños a los vehículos se produjeron poco después de que las fuerzas israelíes se desplegaran para registrar varios puntos en Bnei Brak, en la llanura costera mediterránea central de Israel, en respuesta a la acción de Irán.

Ahora bien, Irán también sufrió varios impactos por cuenta de los ataques de EE.UU. e Israel, incluyendo el bombardeo a una planta desalinizadora en la isla de Qeshm, en el estratégico estrecho de Ormuz, informaron medios locales. Los reportes añadieron que la instalación quedó fuera de servicio. "Una de las plantas desalinizadoras de la isla de Qeshm fue atacada... y ahora está completamente fuera de servicio, ya que no es posible repararla a corto plazo", informó la agencia de noticias ISNA, citando a Mohsen Farhadi, funcionario del Ministerio de Salud.

Asimismo, se reportó que los ataques impactaron a una de las mayores empresas farmacéuticas de Irán, productora de anestésicos y medicamentos contra el cáncer, según informó el gobierno. "Durante los ataques de Estados Unidos y el régimen sionista contra centros civiles, en la mañana del martes, una de las mayores empresas productoras de medicamentos contra el cáncer, anestésicos y fármacos especializados sufrió daños, incluyendo la interrupción de su línea de producción", declaró el gobierno en una publicación en la red social X.

Amenazas y ultimátum

Retomando el tono de amenazas que ha estado presente en la mayor parte de la gestión de la guerra, el presidente Trump advirtió este lunes que si Irán no aceptaba un acuerdo para terminar un conflicto –el cual además incluya la reapertura del estrecho de Ormuz– entonces las fuerzas de Washington destruirían "todas sus centrales eléctricas, pozos petrolíferos y la isla de Kharg (¡y posiblemente todas las plantas desalinizadoras!)".

Y es que la isla de Kharg, la principal terminal de exportación de petróleo iraní, captó la atención del líder estadounidense desde el principio de la guerra, pero el domingo su interés volvió a hacerse explícito. El mandatario aseveró en una entrevista con el periódico Financial Times que "preferiría" "apoderarse del petróleo" de Irán, indicando que podría tomar Kharg. "Para ser honesto, lo que preferiría es apoderarme del petróleo de Irán", sostuvo durante la conversación, comparando esta estrategia con la que implementó en Venezuela, donde EE.UU. pretende controlar el sector petrolero "indefinidamente". “Tal vez tomemos la isla de Kharg, tal vez no. Tenemos muchas opciones”, complementó.

Posteriormente este martes, en un mensaje que apuntaló la amenaza renovada de Trump, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, abrió su rutinaria conferencia con los medios señalando que el presidente exige un acuerdo con Irán en menos de dos semanas. “Quiere un acuerdo en 10 días”, afirmó, refiriéndose al plazo límite del 6 de abril que la administración ha estado anunciando. “El cronograma de cuatro a seis semanas para la guerra contra Irán se mantiene. Las operaciones continuarán hasta que se alcancen nuestros objetivos”, agregó.

Luego reiteró que Washington está considerando todas las opciones para mantener la presión sobre Teherán, incluyendo contribuciones financieras de socios regionales. “El presidente estaría muy interesado en pedir a los aliados del Golfo que ayuden a sufragar los costes de la guerra contra Irán”, declaró. Al preguntársele si los países árabes se sumarían a la iniciativa, añadió: “Creo que es algo que al presidente le interesaría mucho pedirles. Es una idea que sé que tiene, y sobre la que oirán hablar más”.

El pulso por el estrecho de Ormuz

Ahora bien, en medio de estas declaraciones subidas de tono, un reporte del diario The Wall Street Journal parece contradecir la postura pública con respecto a las restricciones del estrecho de Ormuz. Esta vía marítima clave, por la que pasa cerca del 20% del comercio de crudo mundial, ha sido probablemente la principal preocupación de Washington en la guerra, pues tras el cierre de facto que implementó Irán los precios del petróleo se han disparado. De ahí que siempre esté presente en la retórica y exigencias que llegan de la Casa Blanca.

Por otra parte, el informe reveló, citando funcionarios del gobierno, que Trump había dicho en privado a sus asesores que estaba dispuesto a terminar la guerra incluso si el estrecho de Ormuz permanecía cerrado de facto por parte de Teherán. Al punto, añade la publicación, de dejar para una fecha posterior la compleja operación de reabrirlo.

A lo que se suma que un comité clave del Parlamento de Irán aprobó un plan de tarifas para los buques que transitan por el estrecho, de acuerdo a medios locales. La medida, que fue aprobada por la Comisión de Seguridad Nacional, establece una serie de nuevas regulaciones para este paso, incluyendo disposiciones financieras que obligarían a los buques a pagar las tasas de tránsito la moneda nacional iraní.

Según la agencia de noticias iraní Fars, el miembro de la comisión, Mojtaba Zarei, afirmó que el proyecto de ley también incluye restricciones que prohíben la circulación por el estrecho a los buques vinculados a Estados Unidos e Israel. Otras disposiciones prohibirían el acceso a los países que se han sumado a las sanciones unilaterales contra Irán. Sin embargo, la legislación aún debe ser sometida a votación parlamentaria en pleno antes de ser revisada por el Consejo de Guardianes y firmada por el presidente para convertirse en ley.