Irán denuncia nuevos ataques pese al anuncio de pausa por parte de Washington

Irán denuncia nuevos ataques contra gasoductos e instalaciones energéticas pese a la pausa parcial anunciada por Trump, mientras el conflicto deja cientos de muertos y daños en escuelas y sitios históricos.

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Ataques estadounidenses e israelíes en Irán / AP

Las autoridades de Irán han denunciado nuevos ataques contra infraestructuras energéticas en su territorio, a pesar de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció recientemente una pausa parcial en los bombardeos centrada en objetivos energéticos. 

Medios iraníes informaron de impactos en instalaciones de gas y en un gasoducto en distintas zonas del país. Según la agencia de noticias Fars, “como parte de los ataques en curso llevados a cabo por el enemigo sionista y estadounidense, el edificio de la administración de gas y la estación de regulación de presión de gas en la calle Kaveh en Isfahán fueron atacados”. 

La misma fuente afirmó que las instalaciones resultaron “parcialmente dañadas”. Además, añadió que un proyectil alcanzó el gasoducto de la central eléctrica de la ciudad de Jorramshahr, en el suroeste del país, aunque las autoridades locales aseguraron posteriormente que la infraestructura sigue operativa y sin interrupciones en el suministro.

Las denuncias llegan horas después de que Trump afirmara en declaraciones a la agencia de noticias AFP que “las cosas van muy bien” en relación con Irán, en el marco de contactos y de una pausa de cinco días en los ataques contra instalaciones energéticas. Sin embargo, el alcance real de esa pausa ha sido objeto de interpretaciones distintas. Informes citados por la publicación Semafor, un medio de noticias digital estadounidense fundado en 2022, señalan que la suspensión no cubriría objetivos militares, navales ni de misiles.

Según declaró un funcionario estadounidense a Semafor, la suspensión de cinco días se limita a instalaciones energéticas. “No se aplica a los objetivos militares, ni a la marina, ni a los misiles balísticos, ni a la base industrial de defensa. Las iniciativas iniciales de la (Operación) Epic Fury continuarán”, indicó. 

En ese marco, Trump habría pospuesto previamente durante cinco días un plan para atacar la red energética iraní tras un ultimátum de 48 horas en el que exigía el libre paso de buques por el estrecho de Ormuz.

Irán, por su parte, respondió a esas amenazas advirtiendo de que más instalaciones energéticas y plantas desalinizadoras en la región del Golfo podrían convertirse en objetivos de Teherán, una escalada que, según ha señalado, podría tener repercusiones en la economía global. 

Balance humano y daños en Irán

En paralelo a estas denuncias, Irán ha ido difundiendo cifras sobre el impacto interno del conflicto, especialmente en el ámbito civil. Las autoridades sostienen que cientos de personas han muerto y que múltiples sectores han resultado afectados desde el inicio de los ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel.

En el sector educativo, el Ministerio de Educación iraní afirma que al menos 230 estudiantes y docentes han muerto, mientras que otros 177 han resultado heridos, según datos difundidos por la cadena estatal IRIB. A ello se suma el daño a más de 600 instalaciones educativas y culturales desde el inicio de los ataques.

Las denuncias incluyen además impactos sobre servicios de emergencia. La Sociedad de la Media Luna Roja de Irán asegura que 94 ambulancias y 17 de sus bases han sido atacadas directamente desde finales del mes pasado. Su responsable, Pirhossein Kolivand, indicó también que tres helicópteros de rescate y otros vehículos de emergencia han resultado dañados desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, según la agencia de noticias Tasnim.

En el ámbito cultural, el Ministerio de Patrimonio Cultural estima que 114 sitios históricos han sufrido daños. Entre ellos figuran museos, sitios del Patrimonio Mundial y áreas urbanas históricas en ciudades como Teherán, Isfahán, Sanandaj, Kermanshah, Qom y Khansar, lo que refleja, según las autoridades, la extensión del impacto más allá de la infraestructura estrictamente militar o energética.