¿Por qué la paz entre Rusia y Ucrania sigue tan difícil de alcanzar tras cuatro años de guerra?
EUROPA
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¿Por qué la paz entre Rusia y Ucrania sigue tan difícil de alcanzar tras cuatro años de guerra?Entre Moscú y Kiev siguen abiertas profundas diferencias, centradas en la identidad política de Ucrania, las posibles concesiones de territorio y la compleja decisión de optar por un alto el fuego o un acuerdo de paz.
Los expertos no ven una perspectiva real de un fin de la guerra en un futuro próximo. / AP
hace 9 horas

Cuando el presidente de Rusia, Vladimir Putin, lanzó una “operación militar especial” el 24 de febrero de 2022, esperaba una victoria rápida y decisiva sobre Ucrania, dada la superioridad militar de Moscú.

Cuatro años después, el fuerte ejército ruso sigue luchando para superar la férrea resistencia ucraniana, que ha logrado repeler ola tras ola de ataques por tierra y aire. 

Aunque Rusia ha obtenido avances limitados en el frente, las fuerzas ucranianas han obligado a Moscú a mantener una guerra prolongada en el este y sur de Ucrania, regiones con una población significativa de habla rusa.

La guerra, a menudo considerada la mayor confrontación militar en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, ha causado enormes pérdidas tanto para Moscú como para Kiev. Aunque las cifras son discutidas, se estima que Rusia ha registrado 325.000 fallecidos, incluidos civiles, frente a 140.000 de Ucrania.

En total, Moscú acumula 1,2 millones de bajas en sus filas militares, cifra que alcanza el doble de los heridos y muertos de Ucrania. 

A pesar de estas enormes pérdidas de ambos lados, la guerra continúa, y varias rondas de negociaciones e iniciativas de paz no han logrado poner fin al conflicto. 

Según analistas, es poco probable que el conflicto termine pronto. Los bandos beligerantes están “atrapados” en una situación poco envidiable, con Rusia y Ucrania intentando desgastar la fuerza humana del otro, a medida que siguen reclutando más combatientes para el frente, afirma Yasar Sari, investigador del Centro de Estudios Euroasiáticos Haydar Aliyev de la Universidad Ibn Haldun, a TRT World.

Sari agrega que, a medida que la guerra se prolonga, ambas partes enfrentan crecientes problemas de movilización, mientras la dura realidad del enfrentamiento militar afecta tanto a la población rusa como a la ucraniana.

¿Por qué, entonces, ninguno de los dos países ha impulsado con mayor firmeza un acuerdo de paz, pese a los llamados globales a una solución negociada?

“No pueden ponerse de acuerdo sobre las concesiones de territorio (exigidas por Rusia a Ucrania)… Más importante aún, ninguno de los dos lados logra un entendimiento sobre la identidad política de Ucrania, que está ligada al tipo de paraguas de seguridad bajo el que quedará el país”, sostiene Sari.

Mientras Ucrania ha exigido un alto el fuego urgente, Rusia busca un acuerdo integral que aborde sus preocupaciones de seguridad antes de poner fin a la guerra.

Sari señala que uno de los temas más espinosos de las negociaciones de paz gira en torno al estatus de Ucrania: ¿se alineará con Occidente o con Rusia, o podrá permanecer neutral?

La guerra de Moscú se desencadenó en parte por la posible adhesión de Ucrania a la OTAN, que el Kremlin temía acercaría a la alianza militar transatlántica a sus fronteras.

Para Kiev, incorporarse a la OTAN se volvió imperativo para evitar precisamente lo que está sucediendo ahora: una invasión rusa.

“Ucrania no quiere perder su actual orientación política hacia Occidente ni sus posibles acuerdos de seguridad con el bloque occidental a costa de un acuerdo de paz con Rusia, que convertiría al país en una sombría zona de amortiguamiento entre Europa y Rusia”, añade Sari.

Sin embargo, expertos estadounidenses y rusos tienen interpretaciones diferentes sobre por qué la paz sigue siendo esquiva.

Rusia no quiere la paz porque busca “eliminar a Ucrania como país independiente”, afirma Matthew Bryza, exdiplomático de Estados Unidos en Azerbaiyán, país que formó parte de la ya desaparecida Unión Soviética.

“Ucrania no puede rendirse a las demandas maximalistas de Rusia”, dice Bryza a TRT World, refiriéndose a las concesiones territoriales que Moscú busca de Kiev.

Pero Sergei Markov, exasesor de Putin y académico ruso, sostiene que el liderazgo prooccidental de Kiev, encabezado por el presidente Volodymyr Zelenskyy, es el principal obstáculo para alcanzar una paz significativa.

Desde la llamada Revolución Naranja “antirrusa” de 2014, el bloque occidental quiso utilizar al actual liderazgo ucraniano para penetrar en territorio ruso, afirma Markov a TRT World.

“Kiev adoptó políticas que equivalen a la persecución de las personas de habla rusa en todo el país”, añade.

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¿Juega el tiempo a favor de Rusia?

Expertos también creen que Rusia, que parece movilizar más recursos humanos que Ucrania, podría calcular que una guerra prolongada le beneficia más que a Kiev. Esto significa que, para Moscú, la guerra podría ser una opción más conveniente que la paz para alcanzar sus objetivos políticos.

“There are some signs the Russians are not recruiting as much, but they are still recruiting more than the Ukrainians,” said Maj. Gen. Pekka Turunen, the chief of Finland’s military intelligence, hinting that time might be on Moscow’s side. 

“Hay señales de que los rusos no están reclutando tanto, pero aún reclutan más que los ucranianos”, señala el mayor general Pekka Turunen, jefe de inteligencia militar de Finlandia, dejando entrever que el tiempo podría jugar a favor de Moscú.

Linas Kojala, director del Centro de Estudios de Geopolítica y Seguridad en Vilnius, coincide. “Rusia aún cree que el tiempo puede ser utilizado como arma”, dice Kojala a TRT World.

“Los objetivos de Moscú siguen siendo maximalistas: control sobre el territorio ucraniano, limitaciones a la soberanía de Ucrania y un orden de seguridad europeo redefinido. Y hay pocas señales de que esté dispuesta a cambiar estas metas por un compromiso duradero”.

A pesar de la postura firme de Rusia y sus acciones, Occidente está dividido y continúa debatiendo el volumen y la rapidez del apoyo a Ucrania, lo que “refuerza la expectativa del Kremlin de que la resistencia da sus frutos”, afirma Kojala.

El analista político también llama la atención sobre el hecho de que los actuales campos de batalla presentan las características de una guerra de desgaste en la que la capacidad industrial y la voluntad política importan tanto como las tácticas militares sobre el terreno.

“Rusia está intentando convertir su mano de obra, su producción y un ritmo creciente de ataques de largo alcance en ganancias territoriales graduales y presión psicológica. Ucrania lucha por mantener la línea, preservar su condición de Estado y mantenerse conectada al apoyo occidental, porque ciertas capacidades, especialmente la inteligencia y los sistemas de alta gama, no se sustituyen fácilmente”, añade.

Si bien Moscú ha avanzado, el año pasado tomó control de menos del 1% del territorio ucraniano, según estimaciones, lo que demuestra que su avance es tanto lento como difícil.

En cuatro años, Rusia ha logrado ocupar una quinta parte del territorio ucraniano.

“El hecho de que Rusia ocupe actualmente menos territorio de Ucrania que en agosto de 2022 demuestra que los objetivos rusos no se están cumpliendo, a pesar de las enormes bajas”, señala Kojala.

No conviene apostar alto

Aunque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intentado ejercer de pacificador, se enfrenta a un problema relacionado con su propio estilo negociador, en el que habitualmente abre el juego apostando alto y apuntando a alcanzar un mejor acuerdo con su interlocutor, analiza el experto Sari.

Sin embargo, en la guerra de Ucrania, esta táctica no funciona porque Trump no puede apostar alto frente a Moscú, que se encuentra en una situación más ventajosa en comparación con Kiev, observa el analista.

A lo largo de 2025, Trump presentó repetidamente diferentes propuestas de paz, entre ellas un plan de paz de 28 puntos, e incluso se reunió con Putin en un par de ocasiones y mantuvo varias y extensas conversaciones telefónicas con él para intentar apaciguar al líder ruso.

Sin embargo, los rusos no se han dejado convencer por el enfoque de Trump, afirma Markov.

“Es como si Trump intentara venderle a Rusia un negocio no muy rentable y Moscú dijera: 'No, simplemente deben cederlo”, dice Markov, describiendo las negociaciones entre Estados Unidos y Rusia.

Markov también considera que Europa está bloqueando efectivamente cualquier propuesta para que se convierta en un acuerdo, porque los líderes occidentales —desde el primer ministro británico Keir Starmer hasta el presidente francés Emmanuel Macron y el canciller alemán Friedrich Merz— se enfrentan en sus países a una oposición populista de extrema derecha.

“Quieren utilizar la histeria militar como factor de miedo contra sus propias poblaciones para mantenerse en el poder", afirma el analista ruso, refiriéndose a los partidos establecidos de Europa, que abogan por más armas y apoyo financiero a Ucrania”.

Y luego, indica: “En este momento, realmente no hay nada que detenga esta guerra. Con el apoyo occidental, Ucrania bajo el Gobierno de Zelensky puede continuar esta guerra durante años, mientras que Rusia, que ve este enfrentamiento como existencial por su naturaleza, sigue luchando hasta el final”.

Otros expertos también ven la histeria militar en Europa como un factor importante para el fracaso de los esfuerzos de paz, aunque evalúan una razón diferente para su surgimiento en todo el continente.

Según Sari, los líderes europeos se han opuesto a las propuestas de paz del presidente estadounidense, alegando que favorecen a Rusia y socavan la soberanía ucraniana. Los europeos también temen que, si Rusia logra sus metas en Ucrania, Moscú podría a continuación dirigir su atención hacia los estados vecinos de la Unión Europea, añade.

“Los europeos no quieren que Ucrania se convierta en una zona de amortiguamiento entre Rusia y Occidente, porque creen que Moscú podría imponer su control sobre un estado así, con una identidad poco definida”, afirma.

Otros expertos también consideran que la neutralidad —como la posición de Austria— podría no ser una opción viable para Ucrania. Finlandia, un antiguo estado neutral con una larga frontera con Rusia, también se unió recientemente a la OTAN tras la guerra de Ucrania.

“La neutralidad podría ser una opción, pero no es una fórmula mágica: funciona únicamente cuando el entorno de seguridad lo permite y cuando está respaldada por garantías creíbles. En el caso de Ucrania, la “neutralidad” ha significado a menudo otra cosa: limitaciones a la soberanía, restricciones a la defensa y un veto externo sobre las alianzas, precisamente las condiciones que invitan a una nueva coacción”, dice Kojala.

“Sin garantías sólidas y mecanismos de aplicación, la neutralidad sería una pausa, no una solución”, concluye.

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FUENTE:TRT World