El sionismo "ha logrado manipular el sistema político de EE.UU.": la alerta de Fidan, ministro turco

El ministro de Exteriores de Türkiye, Hakan Fidan, volvió a advertir sobre la violencia que Israel despliega en Oriente Medio, así como sus estrechas relaciones con EE.UU. También abordó los retos de la OTAN ante la cumbre de la alianza en Ankara.

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Durante una entrevista, el ministro Fidan abordó las fracturas en la OTAN y la influencia directa de Israel en la política de Washington. / AA

Poniéndole la lupa a los tentáculos que Israel ha desplegado tanto en Oriente Medio como en Estados Unidos, el ministro de Relaciones Exteriores de Türkiye, Hakan Fidan, analizó los peligros que enfrentan la región y el mundo, envuelto en lo que llamó un “cinturón de fuego”. Durante una extensa conversación con la agencia de noticias Anadolu este lunes, abordó los desafíos de las múltiples guerras que se están librando, así como las fracturas en la OTAN y la influencia directa de Tel Aviv en la política de Washington.

Justamente, hablando del fuerte lobby a favor de Israel que se despliega EE.UU., el ministro señaló: “Lo que tenemos aquí es una mentalidad que ha logrado manipular el sistema político estadounidense mediante el sionismo”. En esa línea, Fidan apuntó a que si se cuestionan los intereses de Washington “desde un punto de vista matemático, no hay nada que Israel haga en la región que beneficie a Estados Unidos. Sin embargo, sí beneficia a Israel. Entonces, ¿por qué lo hace Estados Unidos? No es un comportamiento racional. Sucede cuando se influye en la política”.

El ministro mencionó que esta realidad favorecedora para Tel Aviv es algo que se está debatiendo dentro de ese país, pero aclaró que la influencia israelí se afianza en una estructura de múltiples capas. “Existen sistemas complejos y bien estructurados para apoyar a senadores y representantes en sus campañas electorales, proporcionándoles redes de contactos y financiándolos. Entonces, ¿cambia Estados Unidos cuando cambia Israel? Por supuesto”, apuntó.

Ahora bien, Fidan señaló que dentro de la base del presidente de EE.UU., Donald Trump, empezó a abrirse paso el cuestionamiento con respecto a esta tendencia de favorecer los intereses de Tel Aviv. "Incluso entre los seguidores de Trump ha comenzado a surgir una resistencia contra el enfoque de 'Israel Primero', contra la contradicción con 'Estados Unidos Primero'. ¿Durará?", cuestionó.

"Mientras esta estructura política persista, cuando surja una nueva crisis y sea necesario usar el poder estadounidense, se volverá a usar. Porque lo que se necesita es que esta conciencia que se está formando en la ciudadanía —tanto en la izquierda como en la derecha— se traduzca en acciones estructurales que rompan con este patrón. Eso llevará tiempo”, completó.

Las fracturas en la OTAN y la cumbre de Ankara como oportunidad

Fidan también planteó una evaluación franca sobre los dilemas que atraviesan a la OTAN, antes de la siguiente cumbre de la alianza en Ankara que se celebrará en julio. La fractura entre Europa y EE.UU., argumentó, se cristalizó no con la elección de Trump, sino con la guerra de Ucrania, cuando la UE empezó a tener desacuerdos con Washington sobre los límites del compromiso.

“La mayor crisis de confianza entre los Estados europeos y Estados Unidos surgió a raíz de Ucrania. Durante el mandato del (expresidente Joe Biden), el sistema de apoyo a Ucrania —con Estados Unidos liderando la coordinación y movilizando a sus aliados— era el modelo operativo. Entonces Trump dijo: ‘Me retiro de este juego. Quiero un alto el fuego’”, explicó.

Por lo que, señaló el ministro, los líderes europeos habían comenzado, al menos en privado, a afrontar un escenario hasta entonces impensable: una arquitectura de seguridad europea sin el liderazgo estadounidense. “Entre los temas que más discutimos con los países europeos —a puerta cerrada— este ocupa un lugar prioritario. Les preocupa enormemente. Vienen a nosotros, a reuniones con nuestro presidente y con nosotros, buscando nuestra perspectiva y nuestra estrategia”.

Y bajo ese contexto, describió la cumbre de Ankara como posiblemente la más trascendental en la historia de la OTAN, señalando que la relación personal del presidente de Türkiye, Recep Tayyip Erdogan, con Trump fue un factor clave para asegurar la asistencia de este último, algo inusual para un líder que ha mostrado un abierto desdén por las reuniones multilaterales.

“Esta cumbre debe convertirse en una oportunidad. Si va a haber una retirada estadounidense de ciertos mecanismos de la OTAN, esta retirada debe ser gradual y planificada para que nadie quede en una situación de vacío”.

La ambición de Tel Aviv por Siria se mantiene

Fidan habló de manera cautelosa respecto a la ambición que Israel tiene sobre Siria, señalando que, en medio del caos que asola a Líbano, Iraq e Irán, Damasco había logrado mantenerse como una zona de relativa calma. Sin embargo, advirtió que el interés de Tel Aviv por el territorio sirio no había desaparecido, sino que simplemente se había aplazado.

“Israel no está haciendo ciertas cosas porque su prioridad actual reside en otros lugares, no porque no quiera hacerlo. Cuando llegue el momento, querrá actuar. Y vemos que actualmente está llevando a cabo una diplomacia de buena fe con los sirios. Pero la postura del (primer ministro de Israel, Benjamín) Netanyahu y su círculo al respecto es clara”.

Por eso, subrayó que cualquier avance israelí hacia Siria cruzaría una línea roja para Ankara: “Esta es una zona vital de interés y seguridad para nosotros. Debemos estar preparados para cualquier escenario”.

Israel sigue asfixiando Gaza

Sobre el supuesto alto el fuego en Gaza, que Israel no ha hecho sino violar, y el estancamiento de la segunda fase de negociaciones, Fidan fue tajante respecto a la responsabilidad de Tel Aviv. Las conversaciones en El Cairo, afirmó, permanecían estancadas principalmente porque Israel no había cumplido los compromisos de la primera fase del acuerdo, en particular la entrega de ayuda humanitaria y el establecimiento de un comité técnico para administrar el gobierno civil en Gaza.

“El objetivo fundamental de Israel no ha cambiado. Continúa su postura obstructiva en todo aquello que permitiría a la población respirar, permanecer en la zona: vivienda, infraestructura, acceso a la atención médica, alimentos”, denunció.

Por eso, describió la estrategia de Tel Aviv no como una operación de seguridad, sino como una campaña deliberada de despoblación, anterior al 7 de octubre, pero que encontró allí su oportunidad. "Desde el principio siempre lo hemos dicho: Israel no busca seguridad, sino más territorio. Disfraza este expansionismo con el pretexto de necesidades de seguridad. Cuanto más lo exponemos, mayor es la conciencia internacional y el discurso político comienza a cambiar”.