¿Es Rusia el que más se beneficia de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán?
GUERRA CONTRA IRÁN
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¿Es Rusia el que más se beneficia de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán?Ante la grave tensión económica que ha generado la guerra contra Irán, Estados Unidos ha permitido que países compren petróleo ruso sancionado, impulsando así la maquinaria bélica de Moscú contra Ucrania.
El presidente Putin reafirma el llamado de Rusia a un alto el fuego en Oriente Medio durante una llamada con Irán. / Reuters
hace 7 horas

Los responsables políticos y estrategas de Occidente han afirmado durante mucho tiempo que aumentar las sanciones contra Rusia, rica en energía, ejercería suficiente presión económica para obligar al Kremlin a alcanzar un acuerdo con Ucrania para poner fin a la guerra.

Sin embargo, cuatro años después de que los tanques de Moscú entraran en Ucrania y enfrentando fuertes sanciones, Rusia no muestra señales de retroceso: su economía tiene un buen desempeño y su maquinaria bélica sigue avanzando. Pero todavía importante resulta el hecho de que el Kremlin todavía puede vender sus productos energéticos a China, el mayor comprador de petróleo ruso, y a otros grandes consumidores de energía como India.

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En un marcado contraste, Estados Unidos y Europa han empezado a sentir el impacto de la guerra contra Irán tras poco más de dos semanas, con los precios del petróleo y el gas disparándose luego de que Irán cerrara casi por completo el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial que representa el 20% del flujo mundial de crudo.

Teherán, un importante productor de petróleo, no solo ha cerrado el estrecho de Ormuz, sino que también ha atacado a los países del Golfo, afectando la producción de petróleo y las exportaciones energéticas de países árabes, lo que ha tensado aún más las reservas mundiales de crudo e impactado a países que van desde Bangladesh hasta Europa Occidental.

Bajo una creciente presión económica, derivada de esta interrupción energética mundial, Estados Unidos ha dado marcha atrás en su postura frente a Moscú, permitiendo que países compren el petróleo ruso sancionado que permanece retenido en alta mar hasta el 11 de abril, lo que señala una creciente debilidad política de Washington.

Justamente, analistas señalan que el giro de posición ha demostrado que la guerra contra Irán no ha beneficiado tanto al Gobierno del presidente Donald Trump como sí lo ha hecho con Rusia.

“Hasta ahora, Rusia ha sido uno de los grandes beneficiarios de la guerra (contra Irán), tanto en términos de aumento de ingresos por sus exportaciones de petróleo, como por el hecho de que la presión económica y de sanciones por parte de Estados Unidos se ha aliviado en cierta medida”, afirma Eugene Chausovsky, experto en defensa y director sénior de desarrollo analítico y formación en el New Lines Institute de Washington D.C.

Chausovsky advierte que, si bien los picos en los precios del petróleo —que probablemente se mantendrán mientras el estrecho de Ormuz permanezca bloqueado— han beneficiado a la economía rusa y a su guerra en Ucrania, la posición ventajosa de Moscú “dependerá en última instancia de la duración y el desenlace” de la guerra que se libra en Oriente Medio.

El declive geopolítico de Estados Unidos

Algunos expertos además apuntan a que, si bien el alivio de sanciones por un mes en sí mismo no puede considerarse una ruptura significativa con el régimen de sanciones occidentales contra Rusia, la reciente decisión de EE.UU. sí deja al descubierto los límites del poder de Washington, con implicaciones geopolíticas que favorecen a Moscú.

“Un país como Rusia no batalla una guerra de años para obtener un mes de alivio de sanciones, y únicamente para productos petrolíferos”, afirma Ecaterina Matoi, analista política radicada en Bucarest.

Aunque el alivio de las sanciones pretende estabilizar los precios del petróleo, su mensaje geopolítico es más significativo: indica que Estados Unidos no puede cargar con el peso económico mundial, añade la analista.

“A pesar de la devastación del liderazgo iraní mediante las campañas de bombardeo estadounidenses e israelíes, el cierre del  estrecho (de Ormuz)resulta ser un problema mayúsculo. Al aprobar los suministros temporales rusos, Estados Unidos admitió la gravedad de esta situación y actuó para aliviar la presión que enfrentan algunos de sus socios”, declara Matoi a TRT World.

La decisión de Trump también demuestra que Washington prioriza a sus socios asiáticos como India por encima de los europeos, quienes enfrentan un “dilema energético” a causa de las sanciones contra Rusia, destaca Matoi.

Sin embargo, el creciente distanciamiento de Trump respecto a los aliados occidentales no pasa desapercibido para los europeos, ya que la medida de alivio de sanciones frustró tanto a los ucranianos como a sus socios en todo el continente.

“Esta sola concesión por parte de Estados Unidos podría darle a Rusia unos 10.000 millones de dólares para la guerra. Esto desde luego no contribuye a la paz”, declaró el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, durante una reunión con su homólogo de Francia, Emmanuel Macron, quien también expresó su descontento con el alivio estadounidense de sanciones.

Los líderes de Reino Unido y Alemania, junto con el presidente del Consejo Europeo, también han criticado la decisión de Trump en materia de sanciones, afirmando que la guerra contra Irán no debería ser ninguna excusa para aliviar la presión sobre Rusia.

“Muchos países considerarán el alivio de sanciones estadounidense a Rusia como una mala política de gestión de riesgos, preguntándose '¿por qué deberíamos cumplir con estas sanciones si a Estados Unidos no le importan demasiado?'”, declara Sergei Markov, académico ruso y exasesor de Putin, a TRT World.

La semana pasada, el Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE, por sus siglas en inglés) anunció que liberará 172 millones de barriles de petróleo de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR, por sus siglas en inglés), lo que representa la mayor liberación de reservas en los 50 años de historia de la Agencia Internacional de Energía (AIE), un foro mundial cuyo objetivo es prevenir interrupciones en el suministro de petróleo en todo el mundo.

Esta liberación sin precedentes equivale a una décima parte de las reservas totales de petróleo de emergencia de la AIE, lo que constituye otra señal de los problemas geopolíticos de Washington. 

Rusia recoge los frutos

Si bien la decisión del Gobierno de Trump, de concederle un alivio de sanciones a Moscú, tendrá un impacto limitado en la economía rusa, su rédito psicológico es importante para el Kremlin, al que Occidente ha buscado aislar durante mucho tiempo en el ámbito internacional, según los expertos.

“Las compañías petroleras rusas y el presupuesto ruso se están beneficiando sin duda. Rusia también está intentando recuperar su reputación como proveedor fiable de recursos energéticos en el mercado internacional”, declara Oleg Ignatov, experto en política rusa del International Crisis Group, a TRT World.

“Todo depende de cuánto tiempo permanezca bloqueado el estrecho (de Ormuz) y del daño que se cause a la infraestructura energética de la región. El tiempo es el factor clave. Cuanto más se prolongue, más gana Rusia”, añade Ignatov.

La decisión de Trump aumentará la demanda mundial de petróleo ruso, lo que ayudará a Moscú a financiar su guerra en Ucrania, según Markov. Bajo una creciente necesidad global por petróleo e intensificada por el alivio de sanciones de Trump, una Rusia más segura de sí misma venderá su petróleo sin ningún descuento, enriqueciendo aún más al país, afirma Markov.

Bajo la presión económica de la guerra contra Irán, grandes consumidores de energía como China e India podrían también sentir que no pueden depender del Golfo, orientándose hacia un rumbo económico consistente en firmar acuerdos energéticos a largo plazo con Moscú, añade el analista ruso.

Si bien algunos leen el alivio de sanciones de Trump como otra señal de la división occidental sobre cómo apoyar a Kiev frente a Moscú, Ignatov señala que la actual administración estadounidense difiere de los europeos en lo que respecta a la guerra en Ucrania, ya que considera que las sanciones contra el Kremlin han “alcanzado prácticamente su limite”, y que una solución diplomática es el camino más adecuado.

Ahora bien, el Gobierno de Trump no cree que “las sanciones puedan cambiar el comportamiento de Rusia”, afirma Ignatov, subrayando que el alivio está por ahora limitado a un mes.

“Los países asiáticos encontrarían la manera de eludir las sanciones para comprar petróleo ruso si así lo quisieran”, añade el analista.

Antes del alivio de sanciones para Moscú, Estados Unidos concedió una exención que permitía a India, el país más poblado del mundo, comprar petróleo ruso. Cabe destacar que el primer ministro nacionalista hindú de India, Narendra Modi, visitó Israel varios días antes de los ataques conjuntos de Tel Aviv y Washington contra Irán.

EE.UU. "quiere darle un parte de tranquilidad a los mercados y cree que los precios del petróleo se mantendrán altos solo durante un breve período. Rusia, por cierto, también lo cree así por ahora", afirma Ignatov, refiriéndose a las dinámicas controvertidas de la guerra contra Irán.

Fortaleciendo el aparato militar ruso

La guerra contra Irán también tendrá un impacto significativo en los suministros militares a Ucrania, desde el sistema de defensa aérea Patriot hasta los misiles de largo y corto alcance, que han sido proporcionados a Kiev bien directamente por Estados Unidos o a través de Estados europeos.

“Estamos consumiendo misiles PAC-3 Patriot, por los que los ucranianos están suplicando”, declaró John Mearsheimer, destacado académico estadounidense en conflictos internacionales, refiriéndose al uso extremo de los sistemas de defensa aérea de EE.UU. para interceptar misiles iraníes sobre Israel y los territorios del Golfo atacados por los misiles balísticos de largo alcance de Teherán.

Debido a la guerra contra Irán, Estados Unidos está agotando grandes reservas de misiles y sistemas de defensa aérea que el país no puede producir a corto plazo, ya que todos los indicios apuntan a una guerra prolongada en el Golfo si un alto el fuego no es garantizado por terceros Estados.

Washington no tiene “capacidad militar” para suministrar al ejército ucraniano las armas que necesita, afirma Markov. “El resultado será que el ejército ucraniano se debilitará a causa de la guerra contra Irán”, señala.

A medida que Israel, Estados Unidos e Irán continúan enfrascados en ataques mutuos a lo largo de Oriente Medio, la guerra también incrementará la demanda de sistemas de defensa rusos, dice Markov, añadiendo que la defensa aérea de Moscú —como sus S-400— es “probablemente la mejor del mundo.”

En este sentido, la guerra contra Irán también impulsará el complejo militar-industrial ruso, sostiene el analista.

A la luz de las recientes revelaciones de que Rusia podría haber compartido inteligencia con Irán para ayudarle a atacar activos estadounidenses de alto valor en Oriente Medio, Washington podría pensarlo dos veces en lo que respecta al intercambio de inteligencia con Kiev contra Moscú, según Markov.

Esto también podría reducir potencialmente el margen de maniobra ucraniano frente a Rusia, añade.

“Sin cambio de régimen”

Al comienzo de la guerra en Ucrania, cuando las fuerzas rusas fracasaron en su intento por tomar Kiev y se retiraron de ciudades como Járkov con graves pérdidas, muchos funcionarios y analistas occidentales señalaban ya en una etapa temprana que el arte de gobernar del Kremlin bajo Putin estaba en declive.

A pesar de las proyecciones occidentales, Rusia ha resistido sus pérdidas y ha logrado avanzar en el este de Ucrania desde entonces. Con la guerra contra Irán, las perspectivas de cualquier cambio de régimen en Moscú parecen ser un objetivo muy lejano.

Si los ataques conjuntos estadounidense-israelíes no pueden facilitar un cambio de régimen en Teherán, que ha estado bajo sanciones occidentales desde la revolución de 1979, ¿cómo puede el bloque occidental imaginarse un cambio de régimen en Moscú?, pregunta Markov.

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Está claro que los esfuerzos de Washington por lograr un cambio de régimen en Irán, que cuenta con sus propias instituciones políticas únicas arraigadas en una larga historia, no están teniendo éxito actualmente, afirma.

Entonces, será aún más difícil imaginar un cambio de régimen en Rusia, que también cuenta con una fuerte presencia política y militar a lo largo de Eurasia desde hace siglos, añade.

“No estamos ganando contra Irán. No estamos ganando. Estamos enviando el mensaje de que somos una manada de idiotas que comenzaron una guerra que no pueden ganar”, declaró Mearsheimer en su reciente entrevista.

“No teníamos las fuerzas militares necesarias para alcanzar ninguno de los objetivos que estábamos planteando, y no teníamos ningún plan. ¿Qué les dice esto a los chinos y qué les dice a los rusos?”.

“Les dice que somos incompetentes”.

FUENTE:TRT World