El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ya ha convertido una pelea en la cabina de un avión, todavía bajo investigación, en material de campaña electoral, presentando al país como víctima de una amenaza terrorista que, según este relato, solo un "primer ministro de seguridad" experimentado puede afrontar.
El 30 de septiembre, un vuelo de Flydubai que cubría la ruta entre Dubái y Tel Aviv fue desviado hacia Arabia Saudí después de que se informara de un altercado en la cabina de mando.
Aunque las investigaciones continúan en curso, las primeras informaciones, citando a funcionarios, señalaban que el copiloto —identificado como ciudadano de Omán— habría apuñalado al comandante, el ciudadano indio Smit Machchhar.
A raíz del supuesto altercado, el avión, que transportaba a 174 pasajeros, en su mayoría israelíes, descendiera en picado 17.000 pies de altitud en cuestión de minutos. En ese momento, algunos pasajeros lograron reducir al copiloto, mientras una segunda pareja de pilotos de Flydubai consiguió hacerse cargo de la aeronave y aterrizarla.
Sin embargo, Netanyahu no esperó a que la investigación determinara de forma concluyente si lo ocurrido constituía realmente un ataque terrorista.
La profesora de Relaciones Internacionales, Tugce Ersoy-Ceylan, de la Universidad Izmir Katip Celebi, señala a TRT World que existen "señales claras" de que Netanyahu intenta convertir el incidente de Flydubai en un asunto de campaña electoral.
"La investigación sigue en curso. Sin embargo, Netanyahu ya ha descrito el incidente como un intento de provocar una 'catástrofe como el 11-S' y lo ha vinculado con la llamada radicalización islamista", afirma.
De hecho, Netanyahu calificó inmediatamente el episodio de "grave incidente de seguridad" y afirmó que el atacante había intentado estrellar el avión con los pasajeros a bordo.
Además, sostuvo que el comandante herido y los israelíes que irrumpieron en la cabina "habían logrado evitar una catástrofe como la del 11-S".
Poco después, el primer ministro israelí llevó ese mensaje también al aeropuerto Ben Gurion. Allí se reunió con Yaniv Hayun, uno de los pasajeros que regresaban y que todavía llevaba la ropa manchada de sangre, y lo calificó de héroe.
De este modo, Netanyahu ha presentado el supuesto intento de secuestro como una amenaza de gran alcance, evocando el fantasma de un atentado terrorista similar al 11 de septiembre apenas cuatro semanas antes de las elecciones generales.

El énfasis en la seguridad adquiere especial relevancia en el caso de Netanyahu porque, como primer ministro que más tiempo ha ocupado el cargo en Israel, ha construido buena parte de su identidad política como halcón de la seguridad.
No obstante, los analistas sostienen que esa imagen quedó dañada tras la incursión transfronteriza de Hamás del 7 de octubre de 2023. A su vez, aquel episodio contribuyó a internacionalizar la cuestión del sufrimiento de los palestinos a manos de Israel.
Durante los últimos tres años, Israel se ha convertido en un paria internacional bajo el mandato de Netanyahu, mientras llevaba a cabo un genocidio en Gaza, además de lanzar ofensivas militares intermitentes en Líbano e Irán.
De hecho, un día antes del supuesto intento de secuestro, Netanyahu había advertido sobre posibles complots contra Israel de cara a las elecciones generales del 27 de octubre.
Según los expertos, la decisión de Netanyahu de convertir un episodio que estuvo cerca de terminar en tragedia en material de campaña busca apuntalar el respaldo electoral, cada vez más debilitado, a su partido, el Likud.
Según los expertos, la decisión de Netanyahu de convertir un episodio que estuvo cerca de terminar en tragedia en material de campaña busca apuntalar el respaldo electoral, cada vez más debilitado, a su partido, el Likud.
El equipo de Netanyahu vinculó el incidente “muy rápidamente” con las advertencias que él había lanzado el día anterior, mientras que él mismo se asoció personalmente con los pasajeros que frustraron el presunto ataque.
"Eso significa que un acontecimiento real de seguridad ya está siendo incorporado a un relato electoral", señala Ersoy-Ceylan.
Netanyahu, a la defensiva
Las encuestas preelectorales muestran que es poco probable que el bloque ultraderechista de Netanyahu obtenga una mayoría de 61 escaños en la Knéset, de 120 miembros, para formar gobierno.
En este escenario, sus rivales políticos dentro de Israel parecen haber detectado la maniobra de Netanyahu. De hecho, medios israelíes informaron de que el primer ministro convirtió el episodio en un nuevo foco de confrontación electoral pocas horas después del incidente.
El ex primer ministro israelí Naftali Bennett criticó la actuación de Netanyahu y afirmó que no necesita que el Gobierno le advierta sobre posibles amenazas.
"No eres una aplicación de alertas, eres el primer ministro de Israel. Si sospechabas que había peligro de que un avión explotara, ¿qué hiciste al respecto? Empieza a asumir la responsabilidad por la seguridad. Es exactamente como el 7 de octubre", afirmó.
Por su parte, Yair Lapid, también ex primer ministro, acusó a Netanyahu de hacer "política barata a costa de la seguridad de Israel".
Para Ersoy-Ceylan, el supuesto intento de secuestro alimenta dos relatos políticos completamente distintos. Por un lado, Netanyahu lo presenta como una prueba de que los israelíes siguen enfrentándose a amenazas y de que es necesario mantener un mayor nivel de vigilancia.
La oposición, en cambio, lo ha comparado con la incursión del 7 de octubre, cuando el Estado no logró impedir la amenaza y, finalmente, fueron los propios ciudadanos quienes tuvieron que salvarse.
No obstante, qué relato acabará imponiéndose en las elecciones depende en gran medida de la opinión que los votantes ya tengan de Netanyahu, afirma.
La política israelí está profundamente polarizada y, en ese contexto, el 7 de octubre "complica fundamentalmente" la tradicional reivindicación de Netanyahu como "señor de la seguridad".
"A diferencia de elecciones anteriores, enfatizar la amenaza ya no se traduce automáticamente en enfatizar su competencia. Al mismo tiempo, puede recordar a los votantes el fracaso en materia de seguridad", sostiene.
Según Ozden Zeynep Oktav, directora del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad de Estambul Medeniyet, el supuesto intento de secuestro se ha convertido en un "remedio para Netanyahu", quien durante la reciente Asamblea General de la ONU fue tratado como un "proscrito" y un "criminal" por casi 70 países.
"En vísperas de las elecciones, necesitaba desesperadamente un supuesto complot terrorista frustrado. Por tanto, esto podría haber sido planificado de antemano", señala.
Oktav sostiene además que Netanyahu no pudo ofrecer "respuestas satisfactorias" a las acusaciones de los partidos de la oposición de que conocía la incursión del 7 de octubre antes de que ocurriera.
Estas acusaciones han "debilitado la posición de Netanyahu", dejándole con "muy pocas posibilidades" de ganar las elecciones.

Muchas dudas en el aire
Mientras tanto, han comenzado a surgir dudas sobre la secuencia de acontecimientos ocurridos el día del supuesto intento de secuestro.
Las imágenes grabadas durante el vuelo han suscitado numerosos interrogantes, entre ellos la ausencia de máscaras de oxígeno, que se despliegan automáticamente durante un descenso brusco, así como el reducido número de pasajeros que aparentemente resultaron heridos.
Por su parte, la cadena estatal iraní Press TV afirmó que Netanyahu habría planeado un supuesto secuestro de falsa bandera con el objetivo de arrastrar a Estados Unidos a una nueva guerra con Teherán.
Netanyahu, además, declaró ante los medios que sabía que el piloto "había sido sometido a un adoctrinamiento islamista".
Incluso el presidente de EE.UU., Donald Trump, se refirió al incidente con cautela.
"Esta es la historia que he escuchado. No sé si es cierta, pero es la historia que recibí de Bibi", afirmó.
Ante la pregunta de hasta qué punto un primer ministro israelí ha logrado convertir un episodio de alarma de seguridad ocurrido en la recta final de una campaña en votos, Ersoy-Ceylan apunta a 1996.
Según explica, una serie de atentados suicidas perjudicó el discurso de seguridad y paz de Shimon Peres y reforzó la posición de Netanyahu, contribuyendo a su ajustada victoria electoral de aquel año.
Sin embargo, la evolución histórica muestra que las crisis de seguridad tienden a favorecer los discursos centrados en la seguridad y las narrativas de extrema derecha, "en lugar de beneficiar sistemáticamente al primer ministro en el poder".
Oktav, por su parte, señala que la seguridad continúa siendo "el asunto más crucial" para los israelíes.
"Por tanto, el supuesto complot de Flydubai hace que los israelíes crean que las políticas criminales de Netanyahu responden únicamente a sus objetivos de seguridad", afirma.























