Cómo una estrategia ambigüa de EE.UU. puede desatar una peligrosa escalada en el estrecho de Ormuz
Expertos advierten que la estrategia poco clara de EE.UU. en la guerra contra Irán podría derivar en una expansión gradual de sus objetivos, donde cualquier intento de controlar el estrecho de Ormuz podría provocar una escalada compleja y costosa.
La incertidumbre sobre los objetivos de Estados Unidos en la guerra contra Irán alimenta temores sobre la falta de un plan militar claro, con el riesgo de aumentar la inestabilidad en el estrecho de Ormuz, una ruta energética clave.
Aunque Washington ha ofrecido ocasionales indicios de que el conflicto podría resolverse pronto, los objetivos poco claros —ya sean reabrir el estrecho, presionar a Teherán o perseguir fines estratégicos más amplios— dejan a aliados y adversarios sin certeza sobre las verdaderas intenciones de Estados Unidos.
Al mismo tiempo, Irán ha manifestado su disposición para una confrontación prolongada, lo que aumenta la probabilidad de un conflicto a largo plazo con importantes repercusiones regionales y económicas.
Desde el inicio de las ofensivas militares, Washington ha ofrecido razones variables para justificar sus ataques, que van desde reducir las capacidades de misiles de Irán hasta limitar sus ambiciones nucleares.
Los analistas advierten que, sin objetivos claramente definidos, los ataques militares estadounidenses corren el riesgo de generar incertidumbre no solo en el campo de batalla, sino también en los mercados energéticos globales, que ya son de por sí sensibles a cambios en la región.
Ozgur Korpe, académico de la Universidad de Defensa Nacional, afirma que los mensajes contradictorios del Gobierno del presidente de EE.UU., Dondld Trump, indican que Washington carece de un objetivo claro y coherente con respecto a Irán.
Esta ambigüedad podría influir negativamente en el desarrollo de una posible operación en el estrecho de Ormuz, para la cual la administración Trump también ha esbozado distintos objetivos, que van desde el control estadounidense del estrecho y el enfoque de "tomar el petróleo" en Irán, hasta aconsejar a sus aliados "ir al estrecho y simplemente TOMARLO", según Korpe.
Aunque Trump se considera a sí mismo un experto en negociación y frecuentemente oculta sus verdaderos objetivos tras una retórica bélica cambiante, Korpe considera que este enfoque es estratégicamente imprudente desde una perspectiva militar.
“El propósito de la operación, es decir, lo que se pretende lograr, no se oculta; no hay necesidad de hacerlo. Si quieres ganar el apoyo público, declares abiertamente el propósito de la operación”, afirma Korpe, ex oficial militar turco, en declaraciones a TRT World.
“Sin embargo, las condiciones políticas y militares esperadas al final de la operación y la forma en que esta se llevará a cabo sí pueden mantenerse en secreto”.
Si los líderes políticos no expresan sus objetivos con claridad, esto podría derivar en una peligrosa “expansión de la misión” —en términos militares—, señala Korpe, un fenómeno que Robert Pape, académico especializado en el concepto de dominancia en la escalada, denomina la “trampa de la escalada”.
Expansión de la misión y trampa de la escalada
La expansión de la misión o trampa de la escalada hace referencia a una situación en la que una operación militar se extiende más allá de sus objetivos inicialmente declarados sin un punto final claro, lo que se considera un riesgo significativo para los procesos de toma de decisiones político-militares.
Para prevenir la expansión de la misión o las trampas de la escalada, el liderazgo militar estadounidense bajo el mando de Colin Powell, quien dirigió la Primera Guerra del Golfo, elaboró un esquema posteriormente conocido como la Doctrina Powell, según Korpe.
La Doctrina Powell sostiene que la fuerza militar debe ser abrumadora y emplearse como último recurso. Los objetivos deben estar bien definidos, respaldados por una estrategia de salida clara, y la operación debe contar con un amplio apoyo tanto local como internacional.
Bajo el marco militar de la Doctrina Powell, la actual "Operación Furia Épica", incluida la posibilidad de una operación en el estrecho de Ormuz, presenta deficiencias significativas en términos de pensamiento estratégico, según Korpe.
En un principio, Estados Unidos parecía apuntar a una operación limitada contra Irán mediante el ataque a los principales líderes del país, entre ellos el líder Supremo Alí Jamenei, así como Alí Lariyani —la cabeza de facto del establecimiento político-militar— y otros generales de alto rango de la Guardia Revolucionaria iraní.
Sin embargo, la expectativa de la administración Trump de que esto provocaría el colapso del liderazgo iraní o desencadenaría una rebelión interna aún no se ha materializado.
Los ataques de Estados Unidos e Israel también han impactado sitios de misiles, depósitos de petróleo, fuerzas navales y otros objetivos militares y civiles iraníes.
Su objetivo es detener las represalias de Irán contra Israel y las bases estadounidenses en el Golfo.
Sin embargo, Teherán ha persistido en atacar tanto a Israel como a objetivos en el Golfo que albergan activos militares y financieros estadounidenses, indicando recientemente que, incluso si Estados Unidos busca poner fin al conflicto, Irán está dispuesto a continuar luchando.
Según Korpe, esta estrategia estadounidense limitada —destinada a establecer un perímetro de seguridad en torno a Israel— no ha tenido éxito hasta ahora.
Este fracaso podría llevar a Estados Unidos a escalar el conflicto hacia operaciones terrestres en la región del estrecho de Ormuz y otros territorios iraníes.
“Sin embargo, el tamaño de las fuerzas concentradas en la región del Golfo aún no es suficiente para una campaña operacional integral como la que requiere el estrecho de Ormuz. En otras palabras, el concepto de uso limitado de la fuerza sigue siendo más relevante para explicar la situación actual”, afirma.
Otros expertos comparten una perspectiva similar a la de Korpe. “Si vas a recuperar el estrecho de Ormuz, tendrás que controlar un tramo de más de 100 millas de longitud y 20 millas de profundidad dentro de Irán... Eso requeriría más de 100.000 soldados solo para cubrir este perímetro... No tenemos las tropas para ocupar Irán”, afirmó Robert A. Pape, también profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Chicago, en una entrevista reciente.
Cómo avanzaría una operación terrestre
Aunque Trump propone poner fin a la guerra en dos o tres semanas, los despliegues militares en curso hacia el Golfo sugieren que Estados Unidos está explorando una posible ofensiva terrestre dirigida contra las islas iraníes, el estrecho de Ormuz y posiblemente el territorio continental de Irán, según indican los expertos.
La única medida de la evolución de un conflicto limitado hacia una guerra integral es la verdadera intención de la “Operación Furia Épica”, que sigue siendo poco clara, advierte Korpe.
Pero como “señal táctica", si comienza un enfrentamiento en las islas iraníes del Golfo, cerca del estrecho de Ormuz –con unidades operativas y tácticas terrestres, navales o aéreas de ambas partes en operaciones abiertas– se podrá decir que “la operación terrestre ha comenzado”, afirma.
Estados Unidos podría atacar diversas ubicaciones en el Golfo, comenzando por la isla de Kharg, que gestiona el 90% del petróleo de Teherán, hasta tres islas más pequeñas —Abu Musa, Tunb Mayor y Tunb Menor— cercanas al estratégico estrecho.
Alternativamente, podría emprender una operación terrestre más arriesgada en el territorio continental de Irán para confiscar uranio enriquecido de Isfahan y otros sitios.
Eslami, politólogo del Instituto Universitario Europeo, duda de que Estados Unidos vaya a atacar realmente la isla de Kharg, ya que se encuentra muy lejos del estrecho de Ormuz “Tomar Kharg no ayuda a abrir el estrecho de Ormuz. Incluso si la toman, es imposible mantenerla”, indica el profesor a TRT World.
Sin embargo, las otras tres islas, que han sido disputadas durante mucho tiempo entre Irán y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), se encuentran frente al estrecho de Ormuz, lo que las convierte en los objetivos más probables de una posible ofensiva terrestre de EE.UU. Abu Dabi ha indicado recientemente que también podría contribuir a esta acción militar.
“Si Estados Unidos las toma y las entrega a los EAU, podrían lograr controlarlas”, afirma Eslami.
¿Una operación anfibia?
Además de los posibles ataques a las islas del Golfo, los analistas señalan que Estados Unidos podría emplear una serie de tácticas no convencionales, entre ellas armar a grupos paramilitares dentro de Irán para desestabilizar al gobierno, o llevar a cabo un arriesgado desembarco anfibio en territorio iraní.
Tales escenarios, aunque difíciles de ejecutar, siguen formando parte de una planificación militar de contingencia más amplia.
Si la operación estadounidense escalara hacia un asalto terrestre, ya sea dirigido contra las islas iraníes o el territorio continental, probablemente quedaría enmarcada dentro de lo que la doctrina militar estadounidense define como Operaciones de Entrada Forzada Conjunta (JFEO, por sus siglas en inglés).
Esta doctrina define operaciones como “tomar y mantener una cabeza de puente frente a la oposición armada”, que implican el establecimiento de un punto de apoyo seguro que permita la llegada continua de tropas, equipamiento y suministros.
Una cabeza de puente, en términos militares, es una zona crítica dentro del territorio hostil que permite el despliegue continuo de tropas y crea espacio operacional para posteriores maniobras.
Sin embargo, ejecutar tales operaciones se encuentra entre las formas de guerra más complejas y que más recursos exigen. “Si bien las JFEO se encuentran entre las empresas militares más difíciles, una operación anfibia es su parte más intensa y ardua”, afirma Korpe.
Dados los despliegues de fuerzas actuales, Korpe argumenta que Washington carece de la cantidad de personal y la logística necesaria para un asalto anfibio contra las islas iraníes o el territorio continental. Bajo la lógica convencional, afirma, semejante ofensiva militar normalmente se evitaría.
Korpe subraya que la planificación del engaño es tan vital como cualquier operación de entrada forzada. Se trata de una estrategia militar fundamental orientada a conducir al adversario a interpretar erróneamente el momento, el lugar o la escala de un ataque.
Estos planes pueden incluir fintas, campañas de desinformación o movimientos simulados de tropas diseñados para desviar las fuerzas enemigas y reducir la resistencia en el punto real de entrada. “Una operación de entrada forzada debe necesariamente incluir un plan de engaño integral, porque 'toda guerra se basa en el engaño”, afirma.
Sin embargo, Korpe añade que los signos de inconsistencia estratégica ya son visibles, con los mensajes contradictorios de Washington alimentando la especulación en lugar de la confusión entre los adversarios.
Esta incertidumbre ha generado amplia especulación en Irán sobre posibles escenarios, que van desde ataques a islas estratégicas cercanas al estrecho de Ormuz, hasta una invasión directa del territorio continental o ataques aéreos contra instalaciones nucleares y centros de mando del liderazgo, según advierte el analista.