En plena ofensiva israelí, dos hermanas palestinas convierten los escombros de Gaza en esperanza
GENOCIDIO EN GAZA
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En plena ofensiva israelí, dos hermanas palestinas convierten los escombros de Gaza en esperanzaTala y Farah Mousa, dos hermanas adolescentes de Gaza, ganaron el premio Earth Prize Middle East por su proyecto "Building Hope–Palestine" que transforma los escombros de edificios destruidos en bloques reutilizables.
Las hermanas Tala y Farah Mousa.

¿Puede la destrucción convertirse también en la semilla de la creación?

Es una pregunta que las hermanas Tala y Farah Mousa, de 17 y 15 años respectivamente, se hicieron una y otra vez mientras veían cómo sus vidas quedaban trastocadas por la ofensiva israelí contra los palestinos en Gaza.

“Seguíamos preguntándonos cómo algo causado por la destrucción podía utilizarse para reconstruir”, cuenta Tala Mousa a TRT World.

La pregunta surgió de la realidad que las rodeaba. Tras casi dos años de ofensiva israelí en Gaza, más de 60 millones de toneladas de escombros se han acumulado en el enclave, generando una de las crisis urbanas y medioambientales más graves de la historia reciente.

Barrios enteros han quedado reducidos a ruinas. Las familias han sido desplazadas repetidamente. Escuelas, viviendas, carreteras y espacios públicos han sido destruidos, mientras la escasez de materiales de construcción dificulta imaginar cualquier proceso de reconstrucción.

Para Tala y Farah, los escombros no eran algo ajeno a la tragedia. Representaban hogares destruidos, rutinas rotas, educación interrumpida y vidas transformadas por la ofensiva.

Sin embargo, vivir rodeadas de esa devastación también las llevó a pensar de forma práctica. Si los escombros estaban por todas partes en Gaza, ¿podrían convertirse en parte de la solución?

Esa pregunta dio origen a “Building Hope–Palestine” (Construyendo Esperanza–Palestina), el proyecto que terminó obteniendo el premio regional de The Earth Prize Middle East tras competir con miles de equipos de todo el mundo.

“De los 6.095 equipos participantes, avanzamos en la primera fase hasta convertirnos en uno de los 35 mejores proyectos del concurso”, explica Farah.

Un proyecto nacido en medio de la ofensiva

La idea es sencilla pero urgente: recoger escombros de edificios destruidos, triturarlos y tamizarlos para mezclarlos después con materiales disponibles localmente y crear bloques reutilizables para la construcción.

Según Tala, los bloques que están desarrollando están compuestos en un 80% por escombros reciclados, combinados con materiales accesibles en Gaza.

“Nuestro proyecto se basa en un sistema de reconstrucción centralizado”, explica. “La idea es simple y accesible, permitiendo que cualquier persona pueda beneficiarse de ella. Queremos convertir los escombros de las viviendas destruidas en una solución real para el problema que representan”.

En un territorio donde la destrucción es generalizada y los materiales de construcción escasean, Farah considera que la iniciativa es mucho más que una innovación medioambiental.

“Es un intento de desarrollar una respuesta local, asequible y basada en la comunidad para una de las necesidades más urgentes del enclave”, afirma.

El proyecto no nació en condiciones ideales. Como muchas familias gazatíes, las hermanas han sido desplazadas en múltiples ocasiones desde el inicio de la ofensiva israelí en octubre de 2023. Su educación, su rutina diaria y su sensación de seguridad se han visto profundamente alteradas.

Aun así, la inestabilidad no frenó el desarrollo de la idea. Al contrario, la moldeó.

“El momento más difícil fue seguir adelante pese al desplazamiento, la falta de recursos y la presión emocional”, señala Farah.

Incluso realizar pruebas básicas resultaba complicado. Había pocos espacios seguros, escaseaban los materiales y la presión psicológica derivada de los bombardeos constantes hacía que cada etapa del proyecto fuera frágil.

Su familia desempeñó un papel fundamental para que no abandonaran la iniciativa. Sus padres las apoyaron emocionalmente y las animaron a continuar, mientras que su abuelo fue clave en el desarrollo práctico de los prototipos.

“Mi abuelo fue nuestro mayor apoyo. Nos ayudó a fabricar los primeros bloques”, recuerda Tala.

Las hermanas también recibieron mentoría a través de The Earth Prize, lo que les permitió perfeccionar el proyecto. Sin embargo, la idea siempre permaneció profundamente arraigada a la realidad de Gaza: barrios destruidos, recursos limitados y una necesidad urgente de reconstrucción impulsada por quienes viven la tragedia.

Trabajar juntas como hermanas también fortaleció la iniciativa. Ambas se repartieron responsabilidades relacionadas con la investigación, el desarrollo técnico, la comunicación y las presentaciones. Pero aseguran que su verdadera fortaleza provino de compartir la misma motivación y recordarse mutuamente por qué habían comenzado cuando las dificultades aumentaban.

Los jóvenes como protagonistas de la reconstrucción

Tala y Farah no quieren que Building Hope–Palestine sea únicamente su proyecto. Su objetivo es convertirlo en un modelo práctico de aprendizaje para la juventud de Gaza.

Planean organizar talleres donde los participantes aprendan cada paso del proceso utilizando herramientas sencillas y materiales disponibles localmente. La idea es que los jóvenes puedan replicar el método y transmitirlo a sus comunidades.

“Los jóvenes representan una parte enorme de la sociedad y del futuro de Gaza”, afirma Farah. “Involucrarlos les proporciona habilidades prácticas, esperanza y la sensación de que pueden contribuir activamente en lugar de esperar únicamente soluciones externas”.

Para las hermanas, los jóvenes palestinos no deben ser vistos únicamente como víctimas o testigos de la destrucción. Consideran que deben participar en todos los aspectos de la reconstrucción, desde los técnicos hasta los sociales y emocionales.

El premio, aseguran, demuestra que la juventud palestina sigue pensando, diseñando e imaginando el futuro incluso cuando el presente se derrumba a su alrededor.

Su mensaje para otros jóvenes palestinos es claro:

“Ustedes son el futuro. Y son quienes deben reconstruirlo”.

Cuando explican por primera vez que los escombros pueden reutilizarse, muchas personas se sorprenden. Normalmente, ese material está asociado al dolor y a la pérdida. Sin embargo, una vez comprendido el proceso, la sorpresa suele transformarse en entusiasmo.

Aunque los escombros siguen vinculados al sufrimiento, trabajar con ellos permite a los jóvenes participar activamente en la recuperación de sus comunidades.

Un futuro más allá de los escombros

Ganar The Earth Prize fortaleció su convicción de que la iniciativa puede crecer y llegar a más personas.

Para Tala y Farah, el reconocimiento también envía un mensaje importante al mundo: los jóvenes palestinos no solo sobreviven a circunstancias extremas, sino que también crean soluciones, lideran proyectos y representan a sus comunidades a nivel internacional.

“Ganar este premio significa que nuestras voces, experiencias y esfuerzos fueron vistos globalmente”, afirman. “También nos dio esperanza de que los jóvenes de Gaza pueden seguir innovando pese a todo lo que ocurre a su alrededor”.

Su motivación, explican, nace de la propia realidad que enfrentan y de la convicción de que incluso las pequeñas ideas pueden generar cambios reales.

“La esperanza es algo que eliges conservar”, aseguran.

Esa misma visión influye en su forma de entender la reconstrucción de Gaza. Mientras gobiernos, organizaciones internacionales y donantes debaten cómo reconstruir el enclave, ellas consideran imprescindible que quienes viven allí participen activamente en el proceso.

Para ambas, reconstruir Gaza no significa únicamente levantar edificios e infraestructuras. También implica restaurar la vida cotidiana, la educación, la salud mental, la seguridad y la dignidad de las personas.

Sus sueños personales están ligados a esa misma misión. Tala aspira a estudiar Derecho Internacional para defender los derechos y la dignidad de las personas. Farah quiere especializarse en traducción e idiomas para llevar las historias palestinas al resto del mundo.

Con los fondos obtenidos gracias al premio, las hermanas esperan organizar talleres, adquirir herramientas y equipos de seguridad, mejorar las pruebas de los materiales, fabricar más prototipos y establecer alianzas que permitan ampliar el proyecto.

También creen que su modelo podría adaptarse a otras regiones afectadas por conflictos o desastres que enfrentan desafíos similares.

Pero, por ahora, su mensaje comienza en Gaza.

“Queremos decir que Gaza no es solo destrucción”, afirman. “Detrás de cada imagen hay personas con sueños, ideas y talentos”.

Building Hope–Palestine no pretende reconstruir Gaza por sí solo.

Sin embargo, en las manos de dos hermanas adolescentes, los escombros dejan de ser únicamente restos de destrucción para convertirse en un material, un método y un punto de partida para que los jóvenes de Gaza imaginen, enseñen y construyan el futuro que merecen.

FUENTE:TRT World