Argentina niega el ingreso al activista Thiago Ávila, de la flotilla Global Sumud: denuncian censura
El activista Thiago Ávila, coordinador de la flotilla Global Sumud en apoyo a Gaza, denunció que se le impidió ingresar a Argentina, donde daría una conferencia. Dijo que fue una orden de “alto rango” para frenar actividades por la causa palestina.
En un episodio que desató críticas y repudio, al activista brasileño Thiago Ávila, uno de los coordinadores de la flotilla Global Sumud que denuncia el bloqueo israelí sobre Gaza, le impidieron ingresar a Argentina este martes. Aunque las autoridades no informaron los motivos, la organización sostuvo que el caso constituye “un grave acto de censura”. Ávila tenía previsto participar en una conferencia de prensa junto a la delegación local de la iniciativa humanitaria.
A través de un video publicado en su cuenta de Instagram, el activista relató lo ocurrido y apuntó contra el gobierno argentino. Afirmó que la medida busca frenar la organización de actividades vinculadas a la causa palestina en el país e impedirle expresarse públicamente.
Ávila aseguró que estuvo “cerca de 20 horas” retenido y señaló que las autoridades le consultaron sobre el contenido de la conferencia que planeaba dar sobre Palestina. Afirmó que luego del interrogatorio y de tomarle datos biométricos, entre otros procesos, le informaron que una orden de “más alto rango” indicaba que no podría ingresar.
En su mensaje, explicó que su visita tenía como objetivo participar en sesión con los medios de comunicación para difundir la misión humanitaria hacia Gaza y denunció que se le impidió expresarse públicamente.
Además, cuestionó con dureza al Gobierno del presidente de Argentina, Javier Milei, al que calificó de “cómplice” del genocidio israelí, y lo acusó de alinearse con Washington y Tel Aviv.
Según relató Lara Souza, esposa de Ávila y quien lo acompañaba en el vuelo, las autoridades migratorias de Aeroparque Internacional Jorge Newbery, en la Ciudad de Buenos Aires, le permitieron ingresar a ella y a su hija. “El oficial nos dijo que nosotras podíamos pasar, pero Thiago no podía porque había una alerta sobre él”, explicó.
Agregó que, ya en la sala de inmigración, la policía le comunicó a Ávila “no es bienvenido en Argentina” y que no le permitirían entrar. Luego fue trasladado a una sala de interrogatorios y, finalmente, se le ofreció comprar un pasaje a Barcelona.
Consultadas por la agencia de noticias EFE, autoridades de la Dirección Nacional de Migraciones y del Ministerio de Seguridad Nacional no brindaron detalles sobre los motivos de la prohibición de ingreso al país.
En un comunicado, Global Sumud Argentina calificó el hecho como “inédito” y denunció que “las autoridades aeroportuarias y migratorias dejaron en claro que la prohibición no se debe a motivos administrativos, sino que se trata de una decisión política que emana de las más altas esferas gubernamentales”.
La organización sostuvo que el caso constituye “un grave acto de censura” y una vulneración de “los derechos y garantías políticas más elementales”. Además de evidenciar, según expresó, la alineación del gobierno argentino con los intereses de Estados Unidos e Israel.
Denuncias y repudio
Diversos dirigentes políticos también repudiaron lo ocurrido. La diputada y participante de la delegación argentina de la flotilla Mónica Schlotthauer, señaló que las autoridades podrían haber justificado la medida bajo la figura de “falso turismo”. Esto se refiere a cuando una persona ingresa a un país con visa o permiso de turista, pero en realidad tiene otra intención que no está permitida bajo ese estatus.
La legisladora de la Ciudad de Buenos Aires Celeste Fierro, quien ha viajado junto a la flotilla rumbo a Gaza, aseguró desde el aeropuerto: “Según el gobierno argentino, Thiago no es bienvenido en Argentina. No lo van a dejar ingresar justamente por defender la causa palestina”.
“Desde acá decimos ‘no en nuestro nombre’. Somos muchos y muchas quienes levantamos la bandera de la causa palestina y que vamos a seguir adelante”, añadió Fierro.
Asimismo, el exdiputado provincial de Córdoba, Ezequiel Peressini —uno de los argentinos que se sumará al próximo viaje por el Mediterráneo rumbo al enclave— indicó: "Denunciamos que es una maniobra antidemocrática, criminalizante y proscriptiva, no solo contra la Flotilla Global Sumud y Thiago, sino contra todas las y los activistas que defendemos el derecho del pueblo palestino a ser libre”.
Por su parte, la diputada Myriam Bregman afirmó que se trata de una medida política sin sustento administrativo que “viola la legislación vigente y vulnera garantías constitucionales básicas como la libertad de expresión, de circulación y de reunión”.
“También contradice la normativa nacional e internacional que prohíbe la discriminación por razones políticas. Estamos ante un hecho grave de persecución y censura, y un precedente antidemocrático: utilizar el control migratorio para perseguir activistas y obstaculizar la organización política”, agregó la dirigente del Frente de Izquierda.
El dirigente Juan Grabois, de Fuerza Patria, también cuestionó la retención y la vinculó con la postura del gobierno frente al conflicto en Oriente Medio. “Vino a difundir sus ideas a la Argentina, que se supone es un país del mundo libre ¿no?”. Sin embargo, añadió que el Gobierno de Milei “no acepta disidentes que tocan los intereses de sus amigos criminales de guerra como Netanyahu y Trump. Exigimos la inmediata libertad de Thiago”.
Ávila es uno de los coordinadores de la flotilla Global Sumud y recientemente participó en el Convoy Nuestra América a Cuba. El 25 de marzo ya había sido retenido en el aeropuerto de Panamá, durante una escala tras completar una misión humanitaria que transportó 14 toneladas de ayuda desde México.
La nueva flotilla partirá hacia Gaza el 12 de abril desde Barcelona. Se prevé la participación de más de 100 embarcaciones y cerca de 3.000 personas, entre médicos, educadores, trabajadores de la construcción y especialistas encargados de documentar lo que ocurre en el territorio.
La iniciativa retoma la experiencia del año pasado, cuando más de 50 barcos de unos 40 países zarparon por el Mediterráneo. Entre el 2 y el 3 de octubre, Israel interceptó más de 40 de esas embarcaciones y detuvo a 473 tripulantes.