Mientras Estados Unidos e Irán alcanzaban esta semana un frágil alto el fuego, Israel, que según muchos analistas empujó a la administración de Donald Trump hacia una guerra innecesaria con Teherán, lanzó nuevos y mortales ataques contra Líbano.
En este contexto, el miércoles Israel llevó a cabo más de 100 bombardeos en apenas 10 minutos, en lo que fue descrito como uno de los ataques más sangrientos contra el país. En concreto, los ataques alcanzaron zonas civiles desde Beirut hasta Tiro y causaron la muerte de cientos de personas, incluidos muchos niños.
Los analistas advierten que los ataques de Israel en el Líbano corren el riesgo de agravar aún más las tensiones entre EE.UU. e Irán, después de que Teherán respondiera restringiendo el tráfico a través del estrecho de Ormuz, perturbando el flujo global.
En este sentido, “al final del día, Benjamin Netanyahu quiere que esta guerra continúe. La continuación le sirve a su carrera política. Existe la posibilidad de que quiera sabotear el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán”, afirmó Mahjoob Zweiri, analista de Oriente Medio con sede en el Golfo, en declaraciones a TRT World.
Además, Zweiri sostuvo que “la guerra prolongada le ayuda a ganar más votos y a escapar de los tribunales y de otros asuntos”, señalando que el Estado israelí ha llevado a cabo varias guerras desde Gaza hasta el Líbano, Yemen y más recientemente Irán desde el 7 de octubre.
En este contexto, Netanyahu enfrenta varios cargos de corrupción, según fiscales israelíes. Sin embargo, los conflictos militares en curso han contribuido a desviar la atención pública de sus problemas judiciales.
Por otra parte, otros expertos consideran que los ataques israelíes contra Líbano responden también a un patrón más amplio, más allá de los problemas legales de Netanyahu, y que tienen como objetivo debilitar a Hezbollah.
En este sentido, Israel busca asegurarse de que Hezbollah “ya no pueda representar una amenaza para Israel”, incluso debilitándolo lo suficiente como para que sus adversarios políticos dentro de Líbano puedan “superarlo en el ámbito interno”, explicó Joost Hiltermann, asesor especial para Oriente Medio y el Norte de África del International Crisis Group, también en declaraciones a TRT World.
Sin embargo, Hiltermann añadió que, tras el alto el fuego, Israel podría intentar aprovechar cualquier ambigüedad en el acuerdo entre Estados Unidos e Irán para obtener el máximo beneficio antes de que Washington le exija detener las hostilidades.

Aumentan las críticas
Tras el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, también se intensificaron las críticas dentro de Israel contra las políticas de Netanyahu. En particular, sus rivales políticos sostienen que, pese a ciertos éxitos tácticos, Tel Aviv no ha logrado alcanzar sus objetivos estratégicos.
Entre esos objetivos, según la oposición, se encontraban eliminar a sus adversarios regionales, desde el movimiento de resistencia palestino Hamás hasta Hezbollah, así como debilitar al gobierno de Irán.
De acuerdo con analistas, esta situación podría aumentar la presión y la ansiedad de Netanyahu y sus aliados, lo que podría provocar llamamientos a una mayor acción militar con la convicción de que una presión sostenida podría debilitar a las fuerzas antiisraelíes en toda la región.
Como resultado, el gobierno de Netanyahu podría intentar escalar las tensiones en Líbano, una decisión que conlleva el riesgo de provocar nuevas hostilidades con Irán.
“En Israel, el gobierno de coalición de Benjamín Netanyahu no ha logrado alcanzar sus objetivos en tres guerras: Gaza, Líbano y, más recientemente, Irán. Además, se reveló que no fueron consultados sobre el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, lo que ha dado a la oposición un argumento muy fuerte”, explicó Gokhan Batu, experto con sede en Ankara en política israelí y de Oriente Medio, en declaraciones a TRT World.
“Este argumento se está difundiendo ampliamente en la prensa israelí y en las redes sociales, afirmando que el gobierno no ha logrado traducir los avances militares en resultados estratégicos”, añadió.
Una valoración similar expresó Tuba Yildiz, analista política especializada en la política libanesa.
“Las primeras reacciones en Israel tras el alto el fuego fueron que Netanyahu e Israel habían perdido esta guerra. Muchos de los planes estratégicos de Netanyahu respecto a Irán, como el derrocamiento del régimen o un levantamiento popular, no se materializaron”, señaló.
“Por ello, descargó su frustración sobre Líbano, porque sabe que la sociedad israelí en su conjunto se opone a Hezbollah, por lo que cualquier golpe contra Líbano y Hezbollah ayuda a contener el descontento interno contra Netanyahu”, añadió Yildiz.
Al mismo tiempo, la decisión del gobierno israelí de denominar su operación militar contra Líbano como “Oscuridad Eterna” levantó cejas en todo el mundo, llevando a los observadores a cuestionar el simbolismo de la denominación.
“Está claro que la etiqueta Oscuridad Eterna para esta operación muestra el alcance del belicismo de Israel y su total desprecio por la vida humana. Para matar a un puñado de operativos de Hezbollah, Israel no tuvo reparos en matar a más de 250 civiles y herir a más de 1.000”, declara a TRT World Hilal Khashan, profesor de ciencias políticas en la Universidad Americana de Beirut.
Sembrando divisiones
La continuación de las campañas militares israelíes en Oriente Medio, que incluyen destrucción a gran escala y muertes en Gaza, Líbano e Irán, refleja, según expertos, una postura cada vez más confrontativa por parte de Israel, aparentemente indiferente al derecho internacional y a las normas de derechos humanos.
“Israel simplemente no se preocupa porque se ve a sí mismo por encima de la ley”, afirmó Khashan, refiriéndose a los ataques contra civiles libaneses.
“Israel está enfadado porque Estados Unidos aceptó el alto el fuego con Irán sin completar su objetivo de destruir su complejo militar e industrial civil y sin allanar el camino para un levantamiento contra el régimen en Teherán”, añadió.
Según Khashan, al lanzar su ofensiva contra Líbano, Netanyahu pudo haber calculado que el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán ofrecería poco alivio a Hezbollah, que mantiene estrechos vínculos con la población chií del país.
Tal movimiento, añadió, podría incluso alienar a sectores de la comunidad chií libanesa respecto al grupo.
Otros expertos también señalan que Israel ha intentado durante años sembrar divisiones entre las diversas comunidades sectarias y étnicas de Líbano, llevando a cabo varias invasiones y cometiendo masacres.
“Lo que Israel está haciendo en Líbano es muy claro: intenta aumentar el coste de las acciones de Hezbollah contra Israel para la población libanesa”, afirmó Zweiri.
Según explicó, las zonas atacadas recientemente son áreas mixtas donde conviven distintas comunidades religiosas y sectarias.
“Básicamente, atacaron zonas donde viven comunidades de diferentes sectas”, añadió.
De acuerdo con Zweiri, los ataques israelíes contra personas de distintos orígenes religiosos buscan generar la percepción de que estas acciones se producen debido a la presencia de Hezbollah, respaldado por Irán, en Líbano.
Asimismo, recordó que ataques israelíes anteriores obligaron a casi un millón de personas, en su mayoría chiíes, a desplazarse desde el sur del país hacia otras regiones donde viven poblaciones suníes, drusas y cristianas.
“Con los ataques de ayer, los israelíes estaban apuntando a estas personas desplazadas que intentaban establecerse en esas zonas”, explicó.
Según el analista, estos ataques buscan generar hostilidad hacia esa población chií desplazada vinculada a Hezbollah, profundizando así las divisiones dentro de la sociedad libanesa.
En última instancia, añadió, Israel pretende “no solo debilitar a Hezbollah, sino también forzar a su base chií a sustituir al grupo respaldado por Irán por otros representantes más vinculados a la agenda libanesa y sin conexión con Irán”.












