¿Qué está pasando en Guatemala con las pandillas y en qué consiste el estado de sitio?
Motines en cárceles, ataques en las calles y policías asesinados: Guatemala vive horas críticas tras una escalada de violencia de pandillas que llevó al gobierno a decretar un estado de sitio. ¿Qué implica esta medida y por qué se tomó ahora?
Indignados, temerosos, preocupados y con calles semivacías, los guatemaltecos viven este martes el segundo día del estado de sitio que decretó el Gobierno del presidente Bernardo Arévalo, en respuesta a la escalada de violencia a manos de las pandillas este fin de semana. Aunque los episodios estallaron dentro de las cárceles, se extendieron rápidamente a las calles. Hasta el momento, el saldo es de 10 policías asesinados por miembros de las bandas criminales, de acuerdo a las autoridades.
La medida de Arévalo necesitaba el respaldo del Congreso de Guatemala, que este lunes aprobó el estado de sitio con 149 votos a favor y uno en contra, aunque modificó algunas condiciones. Entre ellas, mantener las libertades para participar en eventos culturales y religiosos. Ahora bien, mientras el país empieza a atravesar los 30 días que durarán las restricciones, se empiezan a repetir las preguntas básicas: ¿qué pasó?, ¿cómo empezó esta oleada de violencia?, a ¿quiénes se señala? y ¿qué están haciendo las autoridades?
Los primeros episodios se registraron desde el sábado en varias cárceles, donde presos, presuntamente pertenecientes a bandas criminales, iniciaron motines y tomaron como rehenes a guardias de seguridad para presionar el traslado de jefes de pandillas a prisiones de menor seguridad, según el gobierno. En respuesta, las autoridades retomaron el control de tres cárceles, donde los reos mantenían retenidas a 46 personas.
Esta acción, a su vez, derivó en que las pandillas sacaran la violencia de las cárceles a las calles atacando instalaciones policiales y patrullas como represalia por la retoma. En un primer momento, los hechos mataron a ocho policías, de acuerdo a la información gubernamental. En los días posteriores se confirmó la muerte de otros dos uniformados.
"No permitiremos que la violencia y la intimidación dicten el rumbo de Guatemala", dijo Arévalo en televisión nacional este domingo al anunciar el estado de sitio. De acuerdo al presidente, la estrategia "contra los criminales está teniendo éxito" y por ello "están desesperados". "Quiero decirlo alto y claro que no negociamos con criminales ni toleramos acciones terroristas", añadió.
El origen de la violencia
La pugna entre el Gobierno de Guatemala y las pandillas se originó en el segundo semestre de 2024, después de que Arévalo ordenara que los líderes de las estructuras criminales fueran trasladados a una cárcel de alta seguridad en el sur del país, lo que eliminó los privilegios que habían logrado consolidar en prisiones de menor vigilancia.
El centro de detención de alta seguridad, llamado 'Renovación I', fue una de las que registró motines el sábado. Algunos presos indicaron públicamente que las condiciones en las que se encontraban no eran adecuadas, además de instar a una rebelión en contra de Arévalo. En la mañana del domingo, el gobierno retomó el control de esta prisión y rescató a los guardias que habían sido tomados como rehenes.
Las autoridades sostienen que los ataques y los motines en las cárceles fueron orquestados para presionar al gobierno por el traslado de Aldo Dupie Ochoa, alias “El Lobo”, uno de los líderes más temidos de la pandilla Barrio 18, declarada organización terrorista el año pasado por el Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
De hecho, el ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, denunció que Ochoa, de 40 años, exigía condiciones como aire acondicionado, una cama de lujo tamaño y permitir la entrada de comida de restaurantes. "Tenemos que analizar y tomar una decisión para determinar cuál va a ser la situación de él o cómo vamos a proceder. De momento está en Renovación I y ahí seguirá", subrayó Villeda. “El Lobo” cumple una condena de 80 años de prisión por varios asesinatos.
Desde las calles, algunos guatemaltecos leen esta situación como las consecuencias de lo que califican fueron gobiernos “permisivos” anteriores. El maestro Erwin Oliva le dijo a la agencia de noticias AFP que se "está cosechando lo que se ha estado sembrando durante tantos años, con darles privilegios a los pandilleros, con tenerlos cómodos dentro de las cárceles".
¿En qué consiste el estado de sitio?
El estado de excepción decretado por el presidente Arévalo permite detenciones e interrogatorios sin orden judicial y suspende derechos como la libre reunión y manifestación. El Diario Oficial publicó la medida, explicando que se debe a “la existencia de acciones coordinadas de grupos autodenominados maras o pandillas contra las fuerzas de seguridad del Estado, incluyendo ataques armados contra autoridades civiles”.
Algunos derechos limitados son la detención legal, las reuniones y manifestaciones y el derecho a la portación de armas regulado por la ley. Las fuerzas de seguridad también podrán prohibir la circulación o estacionamiento de vehículos en ciertos lugares o someterlos a registro.
Al ratificar el estado de excepción, el Congreso modificó condiciones como que las detenciones que no requieran orden judicial sean para los que integran las pandillas, o contra quienes existan indicios sustentables de que colaboran con esos grupos. Además, los legisladores ordenaron suspender 30 días todas las visitas a pandilleros en prisión.
Aunque por ahora no se observa un despliegue masivo en las calles, se espera que en los próximos días aumenten los operativos conjuntos entre fuerzas policiales y militares.
Una elección clave que se avecina
Los ataques llegan en un año crucial para Guatemala, ya que en mayo de este año se definirá al sucesor de la fiscal general y jefa del Ministerio Público, Consuelo Porras, quien ha sido sancionada por corrupción desde hace cuatro años por la Unión Europea y Estados Unidos.
Los reos involucrados en los motines han solicitado a la población una sublevación en contra del presidente Arévalo, sobre quien recaerá la decisión de nombrar al sustituto de Porras. Expertos consultados por la agencia de noticias EFE indicaron que los amotinamientos y asesinatos de policías buscan crear caos en los meses previos a la designación.
En su mensaje, Arévalo puntualizó esta noche que se sabe "quiénes están detrás: grupos que se benefician de la corrupción que crecen en las sombras", que "resisten y buscan infundir terror" porque "este año Guatemala recuperará su sistema de justicia", en referencia al cambio de fiscal general programado para mayo, además de la renovación de la Corte de Constitucionalidad, máximo tribunal del país.