De Vietnam a Irán: cuántas veces EE.UU. amenazó con llevar naciones a la “Edad de Piedra”
Desde la Guerra de Vietnam hasta la invasión de Afganistán y la guerra con Irán, EE.UU. ha recurrido a amenazas de destrucción total, un patrón que ha sido seguido con frecuencia por guerras prolongadas, rechazo popular y resultados inciertos.
La amenaza que lanzó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, este miércoles contra Irán resonó en el mundo: “En las próximas dos o tres semanas, los llevaremos de vuelta a la Edad de Piedra, donde les corresponde estar”.
Lo cierto es que a lo largo de la historia moderna, Estados Unidos ha exhibido repetidamente su poderío militar con frases de este estilo. Desde Vietnam hasta Afganistán, pasando por Pakistán e Irán, estas declaraciones revelan un patrón de proyección de poder audaz. La historia muestra que tales amenazas suelen acarrear consecuencias como guerras costosas, creciente indignación popular, inestabilidad regional y resistencia persistente.
A continuación, un repaso por los casos más notorios de esta retórica y sus efectos posteriores.
La Guerra de Vietnam: el origen de la frase
La conocida retórica de la “Edad de Piedra” se remonta a la Guerra de Vietnam. Altos funcionarios militares, entre ellos el general Curtis LeMay —un poderoso general de la Fuerza Aérea durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría— defendieron campañas de bombardeo estratégico masivo, incluso en Japón y Vietnam.
Cabe recordar lo que siguió a estas amenazas: Estados Unidos lanzó más de 7,5 millones de toneladas de bombas sobre Vietnam, Laos y Camboya, convirtiéndose en el bombardeo aéreo más intenso de la historia. Las consecuencias incluyeron enormes bajas civiles, destrucción de infraestructuras y una creciente indignación popular que desencadenó protestas y movimientos antiguerra en todo el país.
Un análisis de The New Yorker señala que, a pesar del extenso bombardeo y el esfuerzo militar, la misión estadounidense “resultó ser catastrófica” y no logró un éxito duradero. Asimismo, un análisis de The Guardian explica que la Guerra de Vietnam contó inicialmente con apoyo popular, pero la opinión pública cambió tras años de bajas, altos costos y protestas sostenidas.
Finalmente, Estados Unidos se retiró de Vietnam, dejando cicatrices políticas y militares que aún influyen en los debates de política exterior estadounidense.
Guerra del Golfo, 1991
En el período previo a la Guerra del Golfo, Estados Unidos emitió una de sus advertencias más contundentes. El entonces secretario de Estado James Baker advirtió a Iraq que, si utilizaba armas químicas, la respuesta estadounidense lo “reduciría a un estado preindustrial”.
La guerra que siguió fue testigo de una masiva ofensiva aérea liderada por EE.UU. que devastó la infraestructura iraquí, incluidas las redes eléctricas y la capacidad industrial.
Afganistán, Pakistán y la campaña posterior al 11-S
Tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos lanzó una extensa campaña de bombardeos en Afganistán. Si bien Pakistán colaboró con Washington y los talibanes fueron inicialmente expulsados, las consecuencias estuvieron lejos de ser ordenadas.
Washington ejerció una intensa presión sobre Pakistán para que apoyara su llamada “Guerra contra el Terror”.
Según el expresidente pakistaní Pervez Musharraf, un alto funcionario estadounidense advirtió que Pakistán podría ser “bombardeado hasta la Edad de Piedra” si se negaba a cooperar, una afirmación ampliamente difundida en su momento, aunque posteriormente negada por el entonces subsecretario de Estado Richard Armitage.
En pocos años, los talibanes y grupos afines reanudaron sus ataques, operando desde territorio pakistaní. Estados Unidos sufrió enormes pérdidas económicas, con billones de dólares gastados en prolongadas operaciones militares y esfuerzos de reconstrucción.
A pesar de los “éxitos” en el derrocamiento del régimen talibán, el pueblo estadounidense se fue cansando, alimentando críticas y cuestionando la sostenibilidad de tales intervenciones. Finalmente, tras casi 20 años de guerra, las fuerzas estadounidenses se retiraron tras un acuerdo de paz con los talibanes, quienes regresaron al poder en 2021.
En aquel momento, los comentarios en los medios de comunicación evocaban con frecuencia la idea de "bombardear Afganistán hasta la Edad de Piedra", una frase utilizada no por los responsables políticos, sino por los críticos para capturar la magnitud y las consecuencias de la campaña estadounidense.
La guerra contra Irán
La más reciente de esta larga serie de amenazas encendidas fue la de Trump contra Irán, cuando advirtió que podría ser enviado “de vuelta a la Edad de Piedra” si no cumplía con las exigencias estadounidenses.
El discurso de Trump se produjo mientras Gran Bretaña se preparaba para acoger una reunión con alrededor de 35 países sobre cómo reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, que Irán ha bloqueado efectivamente sin que se alcance un acuerdo para poner fin a la guerra.
En un discurso desde la Casa Blanca, Trump buscó tranquilizar a los estadounidenses, cansados de la guerra, sobre la campaña militar iniciada el 28 de febrero, prometiendo ataques “extremadamente duros” contra Irán.
“Los objetivos estratégicos fundamentales de la guerra están próximos a cumplirse”, afirmó.
En toda Europa, líderes políticos y ciudadanos han rechazado la escalada; varios países han negado a EE.UU. el acceso a sus bases y espacio aéreo, insistiendo: “Esta no es nuestra guerra”. Mientras tanto, Irán continúa lanzando misiles, manteniendo en alerta tanto a los sistemas de defensa estadounidenses como a los israelíes.