El petróleo se dispara por la guerra en Oriente Medio mientras las bolsas caen en EE.UU
Por la guerra en Oriente Medio, los precios del crudo se disparan y el estrecho de Ormuz queda casi paralizado, mientras EE. UU. pierde empleos y las ventas minoristas caen.
Los precios del crudo se dispararon el viernes, impulsados por el creciente temor a una interrupción del suministro energético en medio de la guerra en Oriente Medio. Al mismo tiempo, las bolsas retrocedían tras la publicación de unos débiles datos de empleo en Estados Unidos.
En el centro de esta sacudida se encuentra la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán y los ataques de represalia lanzados por Teherán en distintos puntos del Golfo. El conflicto ha alterado profundamente los sectores globales de la energía y el transporte, hasta el punto de paralizar casi por completo el tráfico marítimo a través del estratégico estrecho de Ormuz.
En este contexto de creciente tensión, el crudo Brent del mar del Norte, referencia internacional, se disparó hasta los 92,69 dólares por barril. La subida alcanzó el 8,5% en la jornada y rozó el 30% en el conjunto de la semana. El repunte se produjo después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara que solo la “rendición incondicional” de Irán pondría fin a la guerra.
Por su parte, el principal contrato estadounidense, el West Texas Intermediate, registró un salto aún mayor. Subió más del 12% y superó los 90 dólares por barril, culminando así la mayor ganancia semanal jamás registrada.
Detrás de este nerviosismo se encuentra la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, una arteria energética por la que transita cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado. En los últimos días, el tráfico marítimo en este paso se ha reducido a mínimos.
Hasta ahora, los mercados habían reaccionado con relativa cautela ante la esperanza de que el conflicto fuera breve. Sin embargo, la exigencia de Trump de una capitulación iraní ha elevado el temor a una guerra prolongada.
En este sentido, las declaraciones del mandatario estadounidense “han disipado las esperanzas de una rápida desescalada y el precio del petróleo ha continuado su ascenso”, explicó Kathleen Brooks, directora de investigación de XTB.
A su vez, la posibilidad de que los precios de la energía se mantengan elevados durante un periodo prolongado vuelve a situar en el horizonte el fantasma de la inflación. Esto podría golpear a la economía mundial y, además, limitar el margen de los bancos centrales para recortar los tipos de interés con el objetivo de estimular el crecimiento.
“Cuanto más tiempo permanezcan afectadas infraestructuras energéticas clave y rutas marítimas en la región, mayor será la probabilidad de un impacto inflacionario significativo”, advirtió Russ Mould, director de inversiones de AJ Bell.
Mientras tanto, la tensión también se deja sentir en el terreno. Se han reportado ataques contra campos petroleros en el sur y el norte de Iraq, lo que obligó a un yacimiento gestionado por Estados Unidos a suspender su producción. Asimismo, Kuwait ha comenzado a reducir su extracción debido a la falta de capacidad de almacenamiento, según informó el Wall Street Journal.
A comienzos de esta semana, Trump prometió proteger a los buques que atraviesen el estrecho de Ormuz. No obstante, las compañías navieras siguen actuando con cautela ante la volatilidad de la situación.
El desempleo en EE.UU. repunta levemente
Por otro lado, el compromiso de Trump de proteger el tráfico marítimo contribuyó a “reducir parte de la prima de riesgo en los mercados petroleros”. No obstante, su impacto será “limitado a menos que primero se neutralicen las amplias capacidades de interrupción de Irán”, señalaron analistas de JPMorgan Chase en una nota.
En paralelo, nuevos datos económicos apuntaron a señales de debilidad en la economía estadounidense. En febrero, el país perdió empleo de forma inesperada y la tasa de desempleo registró un ligero repunte.
En concreto, según el Departamento de Trabajo, la mayor economía del mundo eliminó 92.000 puestos de trabajo el mes pasado, frente al crecimiento revisado de 126.000 empleos en enero.
Asimismo, datos publicados el viernes revelaron que las ventas minoristas en Estados Unidos cayeron un 0,2% en enero.
Por lo general, los inversores interpretan las señales de desaceleración económica como un indicio de que la Reserva Federal podría recortar los tipos de interés. Sin embargo, el encarecimiento del petróleo complica ese escenario, según advierten los analistas.
De hecho, hasta hace poco los mercados anticipaban que la Fed retomaría los recortes de tipos en junio. Ahora, en cambio, esas expectativas se han desplazado hacia septiembre.
En este contexto de incertidumbre, los principales índices de Wall Street cerraron con caídas cercanas o superiores al 1%. Del mismo modo, las principales bolsas europeas también terminaron la jornada con pérdidas en torno a ese mismo nivel.