Tras bombardear bases militares, ocupar el sur de Siria y establecerse en los Altos del Golán, Israel busca mantener a Siria débil y fragmentada. Incluso ha influido en EE.UU. para permitir la permanencia de bases rusas en Tartus y propone planes para dividir el territorio.
Esta violencia, presentada por algunos medios como un conflicto sectario, tiene un objetivo claro: impedir que Siria logre paz y seguridad.