Durante esta protesta, los estudiantes renombraron el edificio en honor a Hind Rajab, una niña palestina de seis años asesinada por Israel en Gaza. La manifestación tuvo lugar pocas horas después de que la presidenta de la universidad anunciara que no desvincularían a la institución de Israel, a pesar de las crecientes demandas de romper los lazos con el estado israelí.
Desde entonces, el activismo pro-Palestina en Columbia ha enfrentado una fuerte represión: más de 50 estudiantes suspendidos, 100 arrestados y 45 desalojados, según la organización “Desinversión contra el apartheid”.
Además, la administración de la universidad ha cedido a las presiones de Donald Trump, quien amenazó con recortar 51 millones de dólares USD en fondos federales si no se tomaban medidas contra los estudiantes manifestantes. Esto ha generado críticas por la falta de independencia de la institución ante tales amenazas.
Por otro lado, la Fundación Heritage de Columbia promueve el “Proyecto Esther”, que busca criminalizar tanto a los manifestantes como a las universidades críticas con Israel.