La guerra en Oriente Medio ha marcado la primera jornada de la cumbre de los BRICS en Nueva Delhi, donde los once miembros del bloque han tratado de encontrar un terreno común ante una crisis que amenaza las rutas comerciales y energéticas internacionales y pone a prueba la capacidad de un grupo cada vez más amplio y heterogéneo para proyectar una posición común sobre uno de los principales focos de tensión global.
El resultado ha quedado plasmado este sábado en la Declaración de Nueva Delhi 2026, aprobada por unanimidad durante la primera jornada de la cumbre. El documento, de 140 puntos, recoge las posiciones del bloque sobre los principales asuntos globales y regionales y establece una hoja de ruta para profundizar la cooperación entre sus once miembros.
Alcanzar ese consenso, sin embargo, no fue un trámite sencillo. Las negociaciones permanecían abiertas pocas horas antes del inicio de la sesión de líderes, según una fuente próxima a las conversaciones citada por la agencia de noticias EFE. La dificultad radicaba en reunir bajo un mismo documento a once países con posiciones diferentes sobre algunos de los principales conflictos internacionales.
En ese escenario, India, que ejerce este año la presidencia rotatoria de los BRICS, había situado la búsqueda de posiciones comunes entre sus principales objetivos.
"Tenemos ante nosotros el borrador de la Declaración de Nueva Delhi del BRICS 2026", afirmó el primer ministro indio, Narendra Modi, durante la sesión plenaria celebrada en el centro de convenciones Bharat Mandapam.
Modi explicó que el documento recoge "la esencia de nuestras deliberaciones y nuestras posiciones sobre los principales asuntos globales y regionales" y establece una hoja de ruta para profundizar la cooperación entre los miembros.
"Si ningún miembro tiene objeciones, propongo que adoptemos la Declaración", afirmó Modi. Tras una pausa sin que ninguno de los representantes expresara objeciones, el primer ministro anunció: "La Declaración de Nueva Delhi 2026 queda adoptada por unanimidad", antes de golpear el martillo entre los aplausos de los asistentes.
Oriente Medio concentra las principales preocupaciones
Entre las cuestiones que exigían una posición común, la crisis de Oriente Medio ocupó un lugar central.
"Expresamos profunda preocupación por la continua escalada de las tensiones en Oriente Medio y, recordando nuestras respectivas posiciones nacionales, pedimos ejercer la máxima contención, así como evitar acciones que puedan agravar aún más la situación", señala la declaración.
A partir de esa preocupación, los BRICS reclaman proteger a los civiles y las infraestructuras civiles, así como respetar la soberanía y la integridad territorial de los Estados.
Pero las consecuencias de la guerra no se limitan al ámbito político. La inestabilidad regional amenaza también las principales rutas comerciales y energéticas, una preocupación que queda recogida en el propio documento. Los países del bloque se comprometen a trabajar conjuntamente para "mantener el flujo constante del comercio global, las cadenas de suministro y la energía".
Aunque la declaración no menciona directamente el estrecho de Ormuz, la referencia a los flujos energéticos cobra especial relevancia por la situación de esta vía estratégica.
La presión se extiende, asimismo, al estrecho de Bab Al-Mandeb. Según el cable, los hutíes de Yemen se apoderaron el viernes de este corredor que conecta el océano Índico con el mar Rojo. Por esta ruta circulan cargueros con destino a Europa, de modo que cualquier alteración de su funcionamiento puede repercutir en el comercio internacional y, especialmente, en los intereses de los países asiáticos.
A esta situación se suma el práctico bloqueo del estrecho de Ormuz. Seis meses después del inicio de las hostilidades, la tensión en esta vía, junto con el conflicto de Yemen, continúa presionando los precios del petróleo, que esta semana llegaron a superar los 100 dólares por barril.
La preocupación de los BRICS alcanza también a las instalaciones nucleares. El documento expresa "seria preocupación" por los ataques deliberados contra infraestructuras civiles e instalaciones nucleares de uso pacífico que cuentan con las salvaguardias del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
En la misma línea, el bloque cuestiona las sanciones unilaterales que considera contrarias al derecho internacional.
"Condenamos la imposición de coercitivas unilaterales que sean contrarias al derecho internacional, y reiteramos que tales medidas, entre otras formas bajo las medidas de sanciones económicas unilaterales y sanciones secundarias, tienen profundas implicaciones negativas para los derechos humanos", recoge el punto 22.

China e India buscan reforzar su peso en el bloque
La posición colectiva sobre Oriente Medio encuentra uno de sus principales respaldos en la intervención del presidente chino, Xi Jinping, quien situó la guerra y sus consecuencias en el centro de su discurso.
Según declaraciones transmitidas por la agencia estatal Xinhua, Xi afirmó que "a medida que sigue evolucionando la situación en Oriente Medio y el Golfo, la guerra allí ha causado graves pérdidas a los pueblos de la región".
Desde esa perspectiva, el mandatario consideró que el conflicto "no sirve los intereses comunes de la comunidad internacional".
Sin embargo, la intervención de Xi no se limitó a la crisis regional. El presidente chino aprovechó la cumbre para trasladar también una de las prioridades económicas de Pekín: la defensa del comercio multilateral frente al proteccionismo.
Xi pidió "rechazar toda forma de proteccionismo" y "apoyar el sistema comercial multilateral, poniendo en el centro a la Organización Mundial del Comercio".
La defensa del comercio adquiere especial importancia dentro de un bloque en el que China posee un enorme peso económico y cuyas relaciones comerciales generan también tensiones entre sus miembros. Entre ellas destaca la relación con India, uno de los principales socios comerciales de Pekín dentro del grupo.
La propia presencia de Xi en Nueva Delhi añade una dimensión bilateral a la cumbre. El presidente chino no viajaba a India desde 2019 y su visita se produce después de años de tensiones entre ambos países. En 2020, China e India protagonizaron un enfrentamiento militar en su disputada frontera del Himalaya.
Desde entonces, Pekín y Nueva Delhi han ido restableciendo lentamente sus relaciones. En ese proceso, Xi y Modi mantuvieron este sábado una reunión al margen de la cumbre, según informó la cadena estatal china CCTV, aunque inicialmente no trascendieron más detalles.
Para India, la relación con China forma parte de un equilibrio más amplio. Como país anfitrión y presidente rotatorio de los BRICS, Nueva Delhi busca mantener unido a un grupo con intereses muy diversos y proyectar al mismo tiempo una mayor capacidad de influencia.
Modi resumió esa visión al abrir la cumbre con una defensa de la participación de todos los miembros: "cada país tiene su voz y su parte".
Irán reclama un papel central para los actores regionales
En paralelo a la posición común expresada por los BRICS, Irán aprovechó la cumbre para defender su propia visión sobre el futuro de la seguridad en Oriente Medio. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, sostuvo que la estabilidad de la zona debe quedar en manos de los países que la integran y rechazó cualquier papel externo como garante de ese orden.
"No necesitamos una policía en la región: la integridad territorial y la seguridad regional solo podrán ser garantizadas por sus principales actores y por los países que la integran", afirmó.
La declaración de Pezeshkian se produce, además, en un momento de especial tensión en torno al estrecho de Ormuz, una de las principales vías para el transporte mundial de energía. Según el cable, Teherán pretende cobrar derechos en concepto de "servicios marítimos", una posibilidad que no existía antes de la guerra.
Qué son los BRICS y qué buscan
Los BRICS nacieron en 2009 como una agrupación de grandes economías emergentes formada inicialmente por Brasil, Rusia, India y China, a la que posteriormente se incorporó Sudáfrica. El grupo surgió como un espacio de coordinación entre países que buscaban aumentar su peso en la economía y la gobernanza internacional frente a unas instituciones tradicionalmente dominadas por las potencias occidentales.
Con el tiempo, el bloque ha ampliado considerablemente su composición. En la actualidad reúne a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, además de Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos e Indonesia. Esta expansión ha incrementado su peso económico y político, pero también ha hecho más compleja la tarea de alcanzar posiciones comunes.
Según los datos recogidos en los cables, los once miembros representan alrededor del 40% del PIB mundial y más del 25% del comercio global. Ese peso explica que los BRICS aspiren a desempeñar un papel cada vez mayor en asuntos como el comercio internacional y la seguridad energética.




















