Desde el estrecho de Ormuz hasta instalaciones energéticas y de desalinización: ahora que la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán se ha extendido a su cuarta semana, las acciones militares y las amenazas sólo se agravan. Y a medida que el riesgo se esparce por todo Oriente Medio –como si de un desangre se tratara– los mercados financieros siguen tambaleándose en lo que ya se considera la peor crisis global de energía en décadas.
El ultimátum del presidente de EE.UU., Donald Trump, a Irán, para que reabra el estrecho de Ormuz o se enfrente a la “destrucción” de sus plantas energéticas, fue contestado con Teherán con otra amenaza de alto calibre. No sólo habrá “contención cero”, en palabras del ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, sino que en caso de bombardeos contra instalaciones energéticas y de combustible del país, “toda la infraestructura energética, de tecnología de la información y de desalinización perteneciente a Estados Unidos y al régimen (israelí) en la región será atacada”, apuntó un portavoz del Cuartel General Central Khatam al-Anbiya, el organismo que supervisa las operaciones militares de Teherán. Sus declaraciones se conocieron a través de un comunicado difundido por la agencia de noticias Fars.
Ahora bien, que la mira esté puesta sobre la infraestructura de desalinización no es algo menor, porque este tipo de plantas “proporcionan entre la mitad y casi el 90 % del suministro nacional de agua en algunos países del Golfo”, advirtió a principios de marzo Mohammed Mahmoud, experto en seguridad hídrica y responsable para Oriente Medio del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas. En su conversación con la agencia de noticias Anadolu indicó que “cuando se interrumpe el suministro de agua y la infraestructura que genera el agua se ve afectada, se crea una situación realmente peligrosa”. ¿La razón? “Cada vez más personas utilizan agua desalinizada para beber, cocinar y lavarse, sobre todo en zonas donde el agua es un recurso escaso”, dice la ONU.
Justamente, el momento en que esta amenaza llega es clave para la región, pues las temperaturas van dirigiéndose hacia el pico del verano, cuando la demanda de agua se dispara. De hecho, reporta Anadolu, la dependencia del Golfo a las plantas de desalinización ha crecido a la par del desarrollo de la zona. Grandes ciudades como Abu Dabi, Dubái, Doha, Kuwait y Yeda dependen ahora casi por completo del agua desalinizada, señala la publicación.
Y registra que en los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), había aproximadamente 815 plantas desalinizadoras, que representaban para 2023 cerca del 31% de la capacidad mundial de desalinización, extrayendo agua de mar del Golfo Pérsico. Además, cifras del Instituto de Recursos Mundiales (WRI) revelan que alrededor del 83% de la población de Oriente Medio se enfrenta a una grave escasez de agua renovable, una cifra que, según las proyecciones, se acercará al 100% para 2050 a medida que se intensifique el cambio climático. Así que apuntar contra infraestructura hídrica es un arma de guerra poderosa.
Irán amenaza con bloquear vías marítimas vitales de la región
Este lunes, llegó otro mensaje de advertencia desde Irán: si Estados Unidos e Israel atacan sus costas o sus islas, Teherán procederá a desplegar minas navales en todo el Golfo Pérsico, lo que podría llevar a un bloqueo de múltiples vías marítimas en la región.

En un comunicado difundido por la agencia de noticias Fars, el Consejo de Defensa Nacional de Irán afirmó que cualquier intento del "enemigo" de atacar sus costas o islas conllevaría al minado de las rutas de acceso y las líneas de comunicación en todo el Golfo. Luego, detalló que las medidas incluirían diversos tipos de minas navales, incluidas unas de tipo flotante que podrían lanzarse desde la costa.
Las declaraciones surgen luego de que medios israelíes reportaran este domingo que Estados Unidos está sopesando una posible operación terrestre para tomar la isla de Kharg, principal centro de exportación de petróleo de Irán. El diario Jerusalem Post, citando a dos fuentes familiarizadas con el asunto, indicó que altos funcionarios estadounidenses informaron recientemente a sus homólogos israelíes y a otros países que Washington podría no tener más alternativa que lanzar una operación terrestre para tomar el control de la isla.
Un funcionario estadounidense también declaró al periódico que las fuerzas armadas del país han acelerado el despliegue de miles de infantes de marina y personal naval en Oriente Medio como parte de los preparativos para una posible operación. Se estima que el despliegue podría involucrar a unas 4.500 tropas adicionales, lo que ha generado especulaciones sobre una posible operación de desembarco en la isla.

La isla de Kharg, ubicada en el Golfo Pérsico, es la columna vertebral de la economía iraní y su principal centro de exportación de petróleo, procesando aproximadamente el 90% de los envíos de crudo del país, a menudo con destino a China.
Finalmente, el comunicado iraní de este lunes sostuvo que, ante un ataque contra sus costas o sus islas, todo el Golfo Pérsico "enfrentaría condiciones similares a las del estrecho de Ormuz durante un período prolongado”. Y entonces señaló que la responsabilidad de tal escenario recaería sobre quien inicie la agresión.
El estrecho de Ormuz está abierto, insiste Teherán
Por otro lado, el ministro iraní de Exteriores Araghchi volvió a reiterar que el estrecho de Ormuz está abierto para la circulación de buques que pertenezcan a países que no están involucrados ni son cómplices de la guerra, pero que las embarcaciones temen pasar por él debido a las condiciones que Washington y Tel Aviv desataron con sus ataques.
"El estrecho de Ormuz no está cerrado. Los barcos dudan porque las aseguradoras temen ante la guerra que iniciaron ustedes, no Irán", declaró Araghchi a través de un mensaje en X este domingo. "Ninguna aseguradora, ni ningún iraní, se dejará influir por más amenazas. Intenten respetarlo", añadió. Luego agregó que “la libertad de navegación no puede existir sin la libertad de comercio. Respeten ambas o no esperen ninguna".
En esa línea, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán también afirmó que el estrecho de Ormuz "no está bloqueado". Sin embargo, añadió que los buques “pertenecientes a las partes agresoras no pueden considerarse como normales y no hostiles, y serán tratados de conformidad con el marco legal derivado del conflicto, así como con las decisiones y medidas de las autoridades iraníes competentes”.
Por su parte, el legislador iraní Alaeddin Boroujerdi, miembro del Comité de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento, afirmó el domingo que Teherán ha establecido un "nuevo concepto de soberanía" sobre el estrecho de Ormuz tras 47 años y que ahora cobra a ciertos buques 2 millones de dólares por su paso.
"Recaudar 2 millones de dólares en tasas de tránsito de algunos buques que cruzan el estrecho refleja la fortaleza de Irán", declaró Boroujerdi durante un programa de televisión citado por medios iraníes.
Un cierre y una guerra que tienen temblando a los mercados
Desde principios de marzo, Teherán cerró casi por completo el estrecho de Ormuz, un paso clave para la circulación del petróleo global que, en condiciones normales, maneja unos 20 millones de barriles diarios y aproximadamente el 20% del comercio mundial de gas natural licuado. Esta decisión ha elevado los costos de transporte marítimo y de los seguros, por un lado, y disparado los precios del petróleo, desatando una ola de preocupación económica a nivel mundial.
Pero al cierre hay que sumarle los efectos en los mercados que genera cada escalada de esta guerra que se encamina inexorablemente a su primer mes. Este lunes, las bolsas se desplomaron y el valor del crudo volvió a aumentar tras el intercambio de amenazas entre EE.UU. e Irán por el estrecho de Ormuz. Más aún cuando posteriormente Israel afirmó que el conflicto en Oriente Medio podría prolongarse varias semanas más.
En simultáneo, los analistas también han planteado la posibilidad de un repunte de la inflación que podría obligar a los bancos centrales a subir las tasas de interés, mientras que la interrupción de los envíos de fertilizantes ha avivado la preocupación por la seguridad alimentaria mundial.
La escalada golpeó duramente a las bolsas, con Seúl y Tokio —que habían sido las de mejor desempeño antes del inicio de la guerra— sufriendo las mayores pérdidas, llegando a caer hasta un 6% y un 5%, respectivamente, en un momento dado.
Hong Kong perdió más del 3%, mientras que Shanghái, Taipéi y Manila cayeron más del 2%. Sídney, Singapur y Wellington también registraron fuertes pérdidas.
Los precios del petróleo subieron ligeramente: el Brent se situó en torno a los 112 dólares y el West Texas Intermediate se mantuvo ligeramente por debajo de los 100 dólares.
La peor crisis energética en décadas
El director de la Agencia Internacional de Energía, Fatih Birol, advirtió que esta ya es la peor crisis energética mundial en décadas, y declaró que la economía mundial se encuentra bajo una "grave amenaza", al punto que “ningún país saldrá inmune”.
Durante su intervención en el Club Nacional de Prensa de Australia, en Canberra, Birol señaló este lunes que la actual crisis equivale a "dos crisis del petróleo y un colapso del gas juntos", en referencia a las crisis energéticas de 1973 y 1979 provocadas por los embargos y recortes de producción de crudo en Oriente Medio, lo que representa una "amenaza mayor" para la economía global.
Luego advirtió que al menos 40 infraestructuras energéticas en nueve países han sufrido daños graves o muy graves en medio de la guerra, lo que agrava la incertidumbre sobre el suministro. "Ningún país será inmune a los efectos de esta crisis si continúa por este camino. Por lo tanto, se necesitan esfuerzos globales", concluyó.
Birol también señaló que la Agencia Internacional de Energía está consultando con gobiernos de Asia y Europa sobre la liberación de más petróleo almacenado "de ser necesario". Si tal escenario se da “por supuesto que lo haremos. Analizamos las condiciones, evaluamos los mercados y lo discutimos con nuestros países miembros", explicó.
El pasado 11 de marzo, los países miembros de la AIE acordaron liberar una cifra récord de 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas para contrarrestar el aumento de los precios mundiales del crudo. Birol añadió que no habría un nivel específico de precios del crudo que desencadenara otra liberación.
Irán niega acusaciones de haber atacado la base Diego García
Este lunes, Teherán negó las acusaciones de haber atacado con misiles la base militar estadounidense-británica en Diego García, calificando la afirmación de "operación de falsa bandera por parte de Israel".
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmaeil Baqaei, declaró en un comunicado que los recientes señalamientos carecían de credibilidad y reflejaban un patrón de "desinformación".
"Que incluso el secretario general de la OTAN (Mark Rutte) se niegue a respaldar la desinformación más reciente de Israel es muy significativo: el mundo está completamente harto de estas historias de 'falsa bandera' manidas y desacreditadas", escribió.
La declaración de Teherán llega después de que Rutte declarara que la alianza "no puede confirmar" la afirmación de Israel de que los proyectiles dirigidos contra Diego García fueran misiles balísticos intercontinentales iraníes.

El pasado viernes, el diario The Wall Street Journal informó que se habían disparado dos misiles balísticos de alcance intermedio contra la base, sin que ninguno alcanzara su objetivo.
Diego García es una de las dos bases que el Reino Unido ha autorizado a Estados Unidos a utilizar como parte de su campaña militar contra Irán.
La isla, la mayor del archipiélago de Chagos en el océano Índico central, alberga una presencia militar conjunta de Estados Unidos y el Reino Unido desde la década de 1970, y sirve como base para bombarderos de largo alcance y otros activos estratégicos.










