El presidente de Türkiye, Recep Tayyip Erdogan, expresó sus condolencias al “pueblo amigo y hermano” de Azerbaiyán con motivo del 34º aniversario de la masacre de Jóyali.
“En el 34º aniversario de la masacre de Jóyali, conmemoro con misericordia y pesar a nuestros hermanos y hermanas azerbaiyanos que fueron martirizados y traslado mis condolencias al pueblo amigo y hermano de Azerbaiyán”, afirmó Erdogan en un mensaje difundido en la red social turca NSosyal.
Sus palabras llegaron en una jornada de recuerdo en Türkiye a las víctimas de la matanza de Jóyali, la muerte masiva de civiles azerbaiyanos a manos de fuerzas armenias en 1992, en la localidad de Jóyali, en la región de Karabaj.
“Nunca olvidaremos esta masacre inhumana, cuyo dolor sentiremos siempre en lo más profundo de nuestros corazones”, añadió el mandatario.
Masacre de Jóyali
La tragedia se remonta al 26 de febrero de 1992, poco después de la disolución de la Unión Soviética, cuando fuerzas armenias tomaron la ciudad tras bombardearla con artillería pesada y tanques.
Según cifras oficiales de Azerbaiyán, la ofensiva, que se prolongó durante dos horas, dejó 613 civiles muertos, entre ellos 106 mujeres, 63 niños y 70 ancianos, además de 487 heridos graves. De los 1.275 azerbaiyanos capturados durante la masacre, unos 150 continúan desaparecidos hasta hoy, mientras que ocho familias fueron completamente exterminadas.
La región de Karabaj fue escenario de matanzas y enterramientos masivos durante la Primera Guerra de Karabaj, a comienzos de la década de 1990, cuando fuerzas armenias ocuparon Nagorno Karabaj, reconocido internacionalmente como parte de Azerbaiyán, y siete regiones adyacentes, incluida Jóyali.
En el otoño de 2020, tras 44 días de combates, Azerbaiyán recuperó varias ciudades, pueblos y asentamientos en Karabaj, poniendo fin a casi 30 años de ocupación armenia. En septiembre de 2023, Bakú consolidó su plena soberanía sobre la región tras una “operación antiterrorista”, que culminó con la rendición de las fuerzas separatistas.
Türkiye fue uno de los primeros países en reconocer los hechos de Jóyali como una masacre y ha reiterado en numerosas ocasiones su llamado a que se haga justicia para las víctimas.


























