Advertencia: este artículo contiene descripciones de violencia y abusos sexuales que pueden resultar perturbadoras para los lectores.
La violencia sexual contra los palestinos forma parte de un patrón de abusos generalizado y sistemático bajo la ocupación israelí, según documentó un nuevo informe que expone casos de violación, tortura genital, desnudez forzada y humillación sexual en centros de detención de Israel, operaciones militares y lugares de desplazamiento.
El informe, publicado en la revista British Medical Journal, recopiló pruebas de organizaciones médicas, humanitarias y de derechos humanos para analizar la magnitud de los abusos y denunciar la falta de rendición de cuentas.
Además, el reporte llega pocas semanas después de que se cumpliera el tercer aniversario de la ofensiva genocida que Israel lanzó contra Palestina el 7 de octubre de 2023, que ha matado a más de 75.000 personas y ha desplazado a millones en el devastado enclave de Gaza.

La violencia sexual forma parte de una campaña más amplia de abusos que aterroriza a las comunidades palestinas, y contribuye a impulsar su desplazamiento forzado, señaló el Dr. Nick Maynard, cirujano consultor radicado en Oxford, que ha viajado a Gaza varias veces para proporcionar atención médica, y coautor del nuevo informe.
“Es importante entender que las pruebas que hemos aportado sobre la violencia sexual contra los palestinos no deben considerarse incidentes aislados, sino parte de un patrón generalizado y sistemático de graves abusos físicos y sexuales contra los palestinos en toda Cisjordania (ocupada) y en Gaza”, declaró Maynard en conversación con TRT World.
“Este comportamiento está diseñado para quebrar la voluntad del pueblo palestino y representa claramente una parte fundamental y central de su política de desplazamiento forzado del pueblo palestino y de limpieza étnica”, añadió.
En marzo de 2025, la Comisión Internacional de Investigación Independiente de la ONU concluyó que la violencia sexual y de género contra los palestinos se estaba utilizando cada vez más como método de guerra.
De hecho, la comisión determinó que el obligar a alguien a desnudarse en público, el acoso sexual y las agresiones formaban parte de los procedimientos operativos habituales de las fuerzas de seguridad israelíes, y que la tortura sexualizada se cometía por órdenes explícitas o con el aliento implícito de altos mandos civiles y militares.
La comisión documentó un patrón de violencia sexual, tortura y otros actos inhumanos constitutivos de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.
Las pruebas incluyen violaciones y agresiones sexuales contra prisioneros palestinos, ataques dirigidos contra sus genitales, amenazas de violación contra los detenidos y sus familiares, y registros con desnudo reiterados que se realizaron en condiciones degradantes.
Heridas de por vida
Los abusos documentados contra los prisioneros palestinos incluyen violencia sexual y palizas que les dejaron lesiones devastadoras y, en algunos casos, permanentes.
En uno de los casos documentados, un palestino detenido sufrió una rotura rectal que requirió cirugía y la realización de una estoma.
Otros testimonios describen a prisioneros que perdieron uno o ambos testículos tras golpizas dirigidas a sus genitales.
Los abusos también se han extendido más allá de los centros de detención.
Hombres, mujeres y niños palestinos en Gaza fueron sometidos a una desnudez forzada prolongada durante las operaciones militares israelíes, e incluso fueron obligados a caminar desnudos en público.
Soldados israelíes también fotografiaron y grabaron la ropa interior de mujeres palestinas en las viviendas que habían allanado, y publicaron las imágenes en internet para humillarlas.
El informe de la ONU de 2026 sobre la violencia sexual relacionada con los conflictos verificó casos de este tipo contra 31 hombres, mujeres y niños palestinos en Gaza y Cisjordania ocupada entre 2023 y 2025.

Nueve víctimas fueron sometidas a violaciones o violaciones en grupo, algunas veces de forma reiterada. Los abusos documentados incluyeron violencia genital, desnudez forzada, amenazas de violación y registros invasivos sin una justificación de seguridad aparente.
Maynard, que ha viajado a Gaza en repetidas ocasiones desde 2010 –tres de ellas desde el 7 de octubre de 2023– afirma haber presenciado atrocidades espantosas, incluyendo muertes masivas por bombardeos en zonas civiles densamente pobladas, con niños entre los fallecidos.
Durante su trabajo, Maynard reunió testimonios detallados de dos trabajadores de salud y un civil que habían sido secuestrados y recluidos en prisiones israelíes. Sus relatos incluían descripciones de torturas y violencia sexual.
“He trabajado en los hospitales con muchos pacientes que murieron por la falta de recursos, y está claro que muchos de ellos habrían sobrevivido si hubiéramos contado con recursos adecuados”, señaló.
“La falta de recursos médicos adecuados, como consecuencia directa de los ataques deliberados contra los centros de salud y del bloqueo israelí que ha impedido la entrada de ayuda y recursos suficientes en Gaza, hizo que los pacientes que sufrían traumatismos a menudo no pudieran recibir una atención y un apoyo médicos adecuados, y esto también afectaba a quienes sufrían traumas derivados de la violencia sexual”, explicó Maynard.
“A quienes fueron torturados y sufrieron violencia sexual en los centros de detención y prisiones israelíes también se les negó atención médica mientras estaban bajo custodia”, añadió.
La violencia sexual impulsa el miedo y el desplazamiento
Para los palestinos, la violencia sexual y las amenazas también han marcado la vida cotidiana bajo la ocupación israelí, incluyendo las redadas militares, las actividades en los puestos de control y los lugares de desplazamiento.
Los informes documentan casos de mujeres obligadas a desnudarse delante de soldados, sometidas a agresiones sexuales y amenazadas con ser violadas, a veces delante de sus hijos.
Otros testimonios describen a soldados israelíes exhibiendo sus genitales ante mujeres y niñas, mientras que las palestinas de Cisjordania ocupada se han enfrentado al acoso sexual y a las amenazas de colonos israelíes.
En un estudio con 39 hogares desplazados del Área C en Cisjordania ocupada, más del 70% señaló las amenazas contra mujeres y niños, en particular la violencia sexualizada, como un motivo decisivo para abandonar sus hogares.

Las conclusiones ilustran cómo la violencia sexual puede contribuir a crear un entorno de coacción y desplazamiento, junto a otras formas de violencia e intimidación a las que se enfrentan las comunidades palestinas.
Los niños también se encuentran entre los afectados.
En 2025, más de la mitad de los 165 niños palestinos de entre 12 y 17 años que habían sido detenidos por las autoridades israelíes afirmaron haber presenciado o sufrido violencia sexual durante su tiempo privados de la libertad, incluidas amenazas de violación, desnudos forzados y agresiones genitales, según una investigación citada en el artículo de la revista British Medical Journal.
Falta de denuncias e impunidad
La magnitud de los abusos documentados se ve agravada por los obstáculos a los que se enfrentan los supervivientes para denunciar la violencia y recibir atención.
El miedo a las represalias, la vergüenza, el estigma y la desconfianza hacia los mecanismos de denuncia pueden impedir que los supervivientes den ese paso. El acceso limitado de los investigadores independientes también restringe la recopilación y verificación de pruebas.
“Creemos que estos abusos se denuncian muy por debajo de su alcance real por muchas razones. Las víctimas se niegan con frecuencia a denunciar sus lesiones por miedo a sufrir nuevos abusos y ataques contra ellas mismas y sus familias”, afirma Maynard.
“Es difícil documentar la magnitud real de la violencia sexual, ya que Israel se ha negado reiteradamente a permitir que investigadores independientes examinen lo que está ocurriendo”, añade.
El historial en materia de rendición de cuentas también es preocupante.
La Comisión de la ONU concluyó que los sistemas de justicia civil y militar israelíes no habían garantizado la rendición de cuentas por los delitos sexuales cometidos contra palestinos.
De los 1.260 casos de delitos cometidos por soldados israelíes contra palestinos de los que tuvo conocimiento el sistema de justicia militar entre 2017 y 2021, solo 11 dieron lugar a acusaciones formales.

Neve Gordon, catedrático de derechos humanos y derecho humanitario en la Universidad Queen Mary de Londres, afirmó que las denuncias creíbles requieren una investigación independiente, que abarque también a quienes ordenaron o facilitaron los abusos.
La violencia sexual puede constituir un crimen de guerra y, cuando se cumplen los requisitos legales, un crimen de lesa humanidad.
Para establecer la responsabilidad penal, los investigadores deben examinar cada incidente, preservar las pruebas y determinar el papel de los autores directos y de quienes ocupan posiciones de mando.
“Hay que permitir que la ONU envíe equipos independientes para investigar estas denuncias de violencia sexual y garantizar no solo que las víctimas de esta violencia tengan acceso a toda la atención médica especializada adecuada, sino también que los autores rindan cuentas”, afirmó Maynard.
“Los gobiernos occidentales, como el del Reino Unido, tienen la obligación, en virtud del derecho internacional, de prevenir estas violaciones y de garantizar el respeto del derecho internacional humanitario”, añadió.
“Estos gobiernos deben hacer más para proteger a los palestinos y deben exigir una supervisión y una investigación independientes”, insistió.


















