GENOCIDIO EN GAZA
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Israel sigue matando civiles a lo largo de la "Línea Amarilla" de Gaza pese al alto el fuego
Al menos 96 palestinos han muerto por fuego directo de Israel, procedente de tanques, drones y francotiradores posicionados en o cerca de la "Línea Amarilla", según informan autoridades palestinas.
Israel sigue matando civiles a lo largo de la "Línea Amarilla" de Gaza pese al alto el fuego
Israel sigue matando civiles a lo largo de la "Línea Amarilla" de Gaza pese al alto el fuego / AP
hace 4 horas

Mientras rompen el ayuno en la mesa del iftar durante el Ramadán, Sara Warsh Agha y sus hermanos Ayman, Nafeth e Ibrahim ocupan sus asientos con una ausencia imposible de llenar. Frente a ellos ya no está su madre, asesinada por una bala israelí en el norte de Gaza.

Basma Banat, de 28 años, salió de su casa en Beit Lahia el domingo por la mañana rumbo al trabajo, como hacía cada día. Esta vez, según relataron sus familiares, disparos procedentes de vehículos militares israelíes apostados al este de la ciudad la alcanzaron en la parte baja de la espalda y le arrebataron la vida.

Permaneció durante horas con heridas críticas en el Hospital Al-Shifa, en Ciudad de Gaza, hasta que los médicos anunciaron su muerte mientras sus allegados aguardaban fuera.

Despedida marcada por el dolor

En el interior de su vivienda, dañada por bombardeos israelíes en Beit Lahia, los familiares de Basma Banat la lloraban entre escenas de gritos y lágrimas incontenibles.

Su madre, Samar Banat, rompía en llanto mientras abrazaba a sus nietos. Contaba que su hija se dirigía a su trabajo en un centro educativo acompañada de sus hijos cuando los disparos israelíes la alcanzaron.

“Matron a Basma, mi amada, mi hija… Dios, recompénsame en esta tragedia y concédeme paciencia”, clamaba entre sollozos.

Por su parte, su hermano Ahmed Banat relató que ella iba camino al trabajo y que se encontraban cerca de la plaza de Beit Lahia cuando, a primera hora de la mañana, estalló un intenso tiroteo desde vehículos israelíes.

“Me quedé en shock cuando sus hijos salieron corriendo y gritando: ‘Nuestra madre ha sido martirizada’. Salí de inmediato y la encontré tendida en el suelo”, recordó. Según explicó, tuvo dificultades para recuperar su cuerpo y trasladarlo al hospital, donde más tarde falleció.

"La zona segura es una gran mentira"

Ahmed rechazó las afirmaciones israelíes sobre la creación de zonas "seguras" para la población civil palestina en Gaza.

“La zona segura es una gran mentira. No hay ningún lugar seguro. Enfrentamos disparos y bombardeos por la mañana y por la noche. Nuestras vidas no valen nada”, denunció, al tiempo que pidió una solución tras dos años de genocidio.

A su lado, el esposo de Basma, Mousa Warsh Agha, permanecía de pie junto a sus cuatro hijos, sosteniendo en brazos al menor, Ibrahim, un bebé que dormía ajeno a que no volverá a ver a su madre.

“Sigo en shock. ¿Qué voy a hacer con mis hijos?”, dijo con la voz quebrada. “¿Qué les digo cuando cada día me pregunten: ‘¿Dónde está nuestra madre?’”

Según explicó, su barrio sufre a diario intensos disparos desde vehículos militares israelíes, francotiradores y artillería, pese a que se encuentra fuera de las zonas bajo control israelí y está clasificado como “seguro” en virtud del alto el fuego.

Un corresponsal de la agencia de noticias Anadolu documentó el origen de los disparos contra palestinos cerca de la llamada "Línea Amarilla", a lo largo de la frontera de Gaza.

Las imágenes muestran posiciones militares israelíes establecidas recientemente sobre dunas de arena elevadas que dominan barrios residenciales palestinos. En esos puntos se observan vehículos blindados y puestos de francotiradores equipados con tecnología avanzada de vigilancia, desde donde los soldados abren fuego hacia las viviendas y tiendas que aún permanecen en pie.

En varias zonas, las fuerzas israelíes han instalado torres metálicas con ametralladoras que disparan de forma continua.

Al mismo tiempo, se mantiene una presencia constante de drones cuadricópteros israelíes que disparan contra civiles y lanzan artefactos incendiarios hacia las casas.

Paralelamente, maquinaria pesada y excavadoras continúan nivelando el terreno en esos emplazamientos para reforzar la presencia militar israelí.

Asesinatos deliberados y calculados

Por su parte, Ismail Al-Thawabteh, director de la Oficina de Medios del Gobierno de Gaza, acusó a Israel de utilizar el alto el fuego como una cortina para remodelar el campo de batalla.

“Israel está imponiendo una nueva realidad mediante la fuerza militar y socavando cualquier estabilidad relativa que pudiera derivarse del acuerdo”, afirmó.

Según explicó, estas violaciones reflejan “un claro desprecio por los compromisos declarados y por los esfuerzos regionales e internacionales que condujeron a la firma del acuerdo”.

Al-Thawabteh describió los incidentes como “no casos aislados ni errores de campo, sino un patrón repetido de asesinatos deliberados y calculados que refleja la intención premeditada de atacar a civiles e imponer una ecuación continua de fuego pese a la tregua declarada”.

Finalmente, hizo un llamado a la acción urgente para obligar a Israel a detener toda forma de ataques, establecer un mecanismo claro de monitoreo sobre el terreno y activar la rendición de cuentas legal contra los responsables.

El día a día de los palestinos

Esta escena, lamentablemente, se ha vuelto parte de la vida cotidiana de los palestinos. Los hospitales de Gaza siguen recibiendo a muertos y heridos por fuego israelí en zonas cercanas a posiciones del ejército, incluidos residentes que sobreviven entre los escombros de viviendas destruidas o en tiendas de campaña.

Quienes viven en estas áreas denuncian enfrentarse a intensos disparos desde nuevas posiciones israelíes situadas tras la llamada “Línea Amarilla”, además de bombardeos de artillería, demoliciones y ataques aéreos.

La “Línea Amarilla” es una frontera temporal establecida en virtud de un acuerdo de alto el fuego que entró en vigor el 10 de octubre. Este límite separa las zonas donde se despliegan las fuerzas israelíes, que abarcan alrededor del 53% del territorio de Gaza, de las áreas occidentales donde los palestinos pueden desplazarse.

La Oficina de Medios del Gobierno de Gaza informó que 96 palestinos han muerto por fuego directo israelí desde la entrada en vigor del alto el fuego, entre ellos 36 mujeres, niños y ancianos. Además, otras 326 personas resultaron heridas.

Por su parte, las autoridades sanitarias de Gaza señalan que al menos 818 palestinos han muerto y 1.663 han resultado heridos en reiteradas violaciones israelíes del alto el fuego desde el 10 de octubre.

El acuerdo debía poner fin a la ofensiva israelí de dos años, que ha dejado más de 72.000 muertos, más de 171.000 heridos y cerca del 90% de la infraestructura civil destruida. Según estimaciones de las Naciones Unidas, la reconstrucción requerirá alrededor de 70.000 millones de dólares.



FUENTE:TRT Español y agencias