Soldados israelíes desplegados en Gaza durante el alto el fuego aseguraron que las muertes de palestinos cerca de la denominada Línea Amarilla continuaron con normalidad y describieron un clima en el que algunas tropas celebraban los ataques mortales contra civiles, según un reportaje de la agencia de noticias Associated Press (AP).
Un reservista relató que vio a sus compañeros felicitarse mutuamente después de atacar un vehículo cerca de una zona ocupada por Israel en Gaza, matando a todos los palestinos que se encontraban en su interior.
Según el soldado, escenas como esa se volvieron habituales después de que entrara en vigor el frágil alto el fuego en octubre.
Durante las semanas que estuvo destinado en Gaza, afirmó haber visto a militares disfrutar de la oportunidad de atacar a quienes cruzaban o se acercaban a la llamada Línea Amarilla, una línea que divide el territorio palestino entre áreas controladas por Israel y zonas palestinas.
“Era una jungla”, declaró el soldado, de unos 20 años, a AP. “Después del alto el fuego, la orden era: si alguien cruza la línea, le disparas”.
Mientras los esfuerzos diplomáticos para reforzar la tregua se han estancado, tres soldados describieron a AP una sensación de confusión sobre las reglas de enfrentamiento en torno a la Línea Amarilla.
Según sus testimonios, algunos comandantes defendían públicamente el acuerdo de alto el fuego, pero en privado expresaban su deseo de que la ofensiva en Gaza continuara.
Uno de los soldados aseguró que, en ocasiones, las tropas estaban demasiado lejos o actuaban con demasiada rapidez como para identificar a quién estaban disparando, una preocupación que también ha sido denunciada por una organización de veteranos israelíes.
Los testimonios ofrecen una visión poco habitual de lo ocurrido en las zonas ocupadas por Israel en Gaza desde la entrada en vigor de la tregua hace siete meses.
Los militares, reservistas desplegados entre octubre y enero que ya han regresado a sus hogares, hablaron bajo condición de anonimato por temor a represalias o al rechazo social dentro de Israel.
Aseguraron que decidieron hablar porque se sentían indignados y entristecidos por lo que presenciaron.
AP documentó varios casos de civiles palestinos abatidos cerca de la Línea Amarilla, incluidos niños que jugaban en la zona.
Según los soldados, las muertes continuaron pese al acuerdo de alto el fuego.
“Llamarlo alto el fuego es una broma”, afirmó uno de ellos.
“Disparar a matar”
La Línea Amarilla en Gaza sigue siendo un concepto ambiguo y, según el informe, Israel amplió el territorio bajo su control tras la entrada en vigor del alto el fuego.
Cuando comenzó la tregua, las tropas israelíes se replegaron hacia una zona de amortiguamiento delimitada por esa línea, lo que dejó bajo control israelí más de la mitad del enclave palestino.
El acuerdo establece que las fuerzas israelíes deben completar una retirada más amplia, aunque no fija un calendario para ello.
El diplomático respaldado por Estados Unidos encargado de supervisar la tregua ha señalado que las negociaciones permanecen bloqueadas por el desacuerdo sobre el desarme de Hamás, del que dependen otras cuestiones, incluidas la retirada israelí y la reconstrucción de Gaza.
Mientras tanto, Israel ha ampliado su control sobre nuevas áreas del enclave.
Desde la entrada en vigor del alto el fuego, más de 900 personas han muerto en Gaza, incluidas decenas cerca o más allá de la Línea Amarilla, según el Ministerio de Salud de Gaza.
El ejército israelí sostiene que la mayoría de quienes murieron tras cruzar la línea representaban una amenaza para las tropas.
Sin embargo, soldados entrevistados por AP y por la organización Breaking the Silence afirman que, en ocasiones, las tropas estaban demasiado lejos, actuaban con demasiada rapidez o bajo demasiada presión como para identificar adecuadamente a las personas a las que disparaban.
Según uno de ellos, quienes abren fuego o solicitan ataques con drones no siempre saben quién está cruzando la línea.
Breaking the Silence asegura que las reglas de enfrentamiento son extremadamente permisivas, especialmente para quienes cruzan la Línea Amarilla, y que en muchas zonas las órdenes son simplemente “disparar a matar”.
“Las vidas humanas no tienen valor”
El director ejecutivo de Breaking the Silence, Nadav Weiman, veterano del ejército israelí que sirvió en Gaza aunque no durante esta ofensiva, afirmó que la distancia respecto al objetivo y la actitud de algunos soldados excesivamente dispuestos a disparar generan situaciones problemáticas.
Según Weiman, las órdenes y políticas dictadas por los altos mandos militares “han creado una realidad en la que innumerables civiles han muerto y siguen muriendo por cruzar líneas invisibles”.
En uno de los testimonios recogidos por la organización y consultados por AP, un soldado describió las instrucciones recibidas respecto a cualquier persona que cruzara la Línea Amarilla: “elimínenlo sin importar qué”.
Otro militar destinado en Gaza afirmó que la vida humana no tenía valor. Un tercer soldado, que permaneció varias semanas en el enclave después del inicio del alto el fuego, aseguró que el mensaje de los comandantes era mantener la línea a cualquier costo.
“Había una sensación general de que las vidas humanas no tienen valor”, afirmó.
Datos independientes del Armed Conflict Location and Event Data Project (ACLED), una organización sin fines de lucro con sede en Estados Unidos, muestran que abril fue el mes más mortífero del año en Gaza y que las muertes registradas cerca de la Línea Amarilla o de personas que la cruzaron aumentaron más de un 25% entre enero y abril, pasando de 58 a 73 casos.
Esta semana, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que Israel controla actualmente el 60% de Gaza y que el siguiente paso será ampliar ese control hasta el 70% del territorio.
Plan de ocupación israelí en Gaza agravará el sufrimiento de los niños: ONU
En medio, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) advirtió que dicho plan de Israel para tomar control de la mayor parte de Gaza incrementará el sufrimiento de los niños, que ya enfrentan las consecuencias del hacinamiento extremo, la falta de servicios básicos y el deterioro de las condiciones sanitarias en el enclave palestino.
Incluso antes de la ofensiva, Gaza era “uno de los lugares más densamente poblados del mundo”, explicó Salim Oweis, portavoz de UNICEF, durante una rueda de prensa celebrada el viernes en Ginebra y transmitida desde Gaza.
Hoy, señaló, “la población está hacinada en alrededor del 40% del espacio que le queda, refugiándose entre edificios destruidos, escombros y montañas de residuos sólidos”.
“No queda espacio accesible para retirar los desechos”, añadió.
Según Oweis, las consecuencias son cada vez más visibles: “niños con infecciones respiratorias, diarrea acuosa aguda y más de la mitad de los hogares reportando enfermedades de la piel”.
Ratas que muerden a niños
El portavoz de UNICEF explicó que las pulgas, los piojos y la sarna se han vuelto comunes en Gaza, además de registrarse numerosos casos de ratas que muerden a niños pequeños e incluso a bebés tras infiltrarse en tiendas de campaña y refugios improvisados donde viven cientos de miles de desplazados.
Oweis relató el caso de una mujer llamada Hind, quien “no ha podido dormir desde que su hija Masa, de cuatro años, fue mordida por una rata durante la noche”.
“Como muchas familias, se refugiaron donde pudieron. En su caso, en el segundo piso de un edificio donde las aguas residuales se filtran por los techos, mientras los roedores se desplazan por las grietas de las paredes y trepan por las tuberías expuestas”, explicó.
Asimismo, advirtió que un número creciente de niños necesita hospitalización, a pesar de que en toda Gaza no queda un solo hospital plenamente operativo.
Oweis describió la situación como “desesperada” y afirmó que el hacinamiento está favoreciendo la propagación de enfermedades, saturando los sistemas de asistencia y limitando aún más los servicios disponibles.
Si Israel toma el control de más territorio, agregó, también se perderá el acceso a algunos puntos de servicio y a zonas de difícil acceso donde todavía residen niños y familias.
“Esto solo significará que más niños sufrirán”, advirtió.
“Sinceramente, no podemos permitirnos eso en este momento”.






















