El Salvador envió tropas especiales a Haití para buscar a cuatro militares desaparecidos tras una emboscada de bandas armadas. El despliegue se produce en medio de una crisis de seguridad que mantiene a las autoridades haitianas bajo presión y pone a prueba a la misión internacional respaldada por la ONU.
Un contingente salvadoreño llegó el jueves a Plaine du Cul-de-Sac, en las afueras de Puerto Príncipe, la capital haitiana, para apoyar las operaciones de búsqueda, informó en la red social X la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés). Se trata de una misión autorizada por Naciones Unidas para apoyar a Haití frente a la violencia de los grupos armados.
La GSF indicó que trabaja en coordinación con la Policía Nacional de Haití y otros socios operativos. También pidió a los residentes mantenerse alejados de la zona donde se desarrollan las operaciones.

Una emboscada contra un vehículo blindado
Los cuatro militares salvadoreños desaparecieron el domingo cuando regresaban a su base desde un mercado situado en las afueras de Puerto Príncipe. El vehículo blindado en el que viajaban fue atacado por hombres armados.
El lunes, el representante de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, informó al Consejo de Seguridad de que los atacantes dispararon cientos de proyectiles y utilizaron explosivos contra el vehículo. Pese a la intensidad del ataque, las autoridades creen que los cuatro soldados sobrevivieron, según el diplomático.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, afirmó que los militares son técnicos aeronáuticos encargados de realizar evacuaciones médicas y no combatientes. Sin embargo, su desaparición ha obligado a desplegar refuerzos para localizarlos en una zona afectada por la actividad de las bandas armadas.
Bukele amenaza con acabar con las pandillas haitianas
La desaparición de los militares también ha provocado una reacción pública de Bukele, quien defendió el despliegue frente a las críticas recibidas en redes sociales. El mandatario rechazó los cuestionamientos de quienes consideran que subestima la capacidad de las pandillas haitianas.
"Las pandillas de Haití son satánicas y es de conocimiento público que hacen sacrificios humanos. Dios nos concederá la victoria", escribió este viernes en X.
El miércoles anterior, el presidente salvadoreño había publicado un mensaje en criollo haitiano en el que amenazó con acabar con las pandillas del país caribeño, como asegura haber hecho con las de El Salvador, si no liberan a los cuatro militares.
Las declaraciones reflejan la voluntad de Bukele de mantener el despliegue pese a los riesgos. No obstante, la crisis haitiana presenta desafíos propios: las bandas armadas actúan en un contexto de debilidad institucional y de una policía que tiene dificultades para contener su expansión.
La misión internacional en Haití
Haití, el país más empobrecido de América, atraviesa desde hace años una profunda crisis política, económica y de seguridad. La violencia de las bandas armadas ha agravado la situación, con asesinatos, secuestros, violaciones y reclutamiento de menores entre los delitos que se les atribuyen.
La dimensión del problema ayuda a explicar por qué las autoridades haitianas necesitan apoyo internacional. La Policía Nacional se encuentra desbordada por la violencia, mientras los grupos armados mantienen la capacidad de atacar vehículos y poner en peligro a quienes operan en las zonas afectadas.
Para responder a esta situación, la Fuerza de Supresión de Pandillas busca reforzar las operaciones de la policía haitiana. La misión tiene previsto alcanzar los 5.500 efectivos, pero actualmente cuenta con unos 2.000 integrantes aportados por seis países. Su avance ha sido lento frente a la magnitud de la crisis.
El Salvador participa en este esfuerzo internacional, y el envío de tropas especiales busca contribuir a la localización de sus cuatro militares desaparecidos. El episodio también pone de relieve las dificultades de una misión que pretende ayudar a restablecer la seguridad en un territorio donde las fuerzas estatales y sus socios internacionales siguen expuestos a ataques.
Una crisis política sin elecciones
La inseguridad se suma a un prolongado bloqueo político. A principios de octubre, las autoridades haitianas aplazaron indefinidamente las elecciones previstas para diciembre. El país no celebra comicios desde 2016 y todavía no ha elegido un sucesor para su último presidente, asesinado en 2021.
La falta de elecciones y la persistencia de la violencia dificultan la recuperación de la estabilidad institucional. En este escenario, la misión internacional intenta respaldar a las fuerzas de seguridad, aunque el número actual de efectivos está por debajo de su objetivo inicial.
La búsqueda de los cuatro militares salvadoreños se desarrolla, por tanto, en medio de una crisis que va más allá de una emboscada: Haití afronta el desafío de contener a las bandas armadas mientras sus instituciones siguen debilitadas y la misión internacional trata de ayudar a recuperar la seguridad.
















