Pese a las amenazas cruzadas y la tensión que han causado en Oriente Medio, Estados Unidos e Irán registraron avances tras una de las rondas más largas e intensas de negociaciones indirectas, celebrada este jueves en Ginebra, en lo que podría marcar un primer paso hacia un entendimiento nuclear. Aunque no hubo un acuerdo definitivo, las conversaciones técnicas continuarán la próxima semana.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, afirmó que Teherán y Washington “se acercaron a un acuerdo” en determinados asuntos, aunque sin precisar cuáles. En declaraciones a la prensa tras el cierre de la jornada, Araghchi describió la sesión como una de las “más serias y prolongadas” hasta ahora. No obstante, instó este viernes a Estados Unidos a abandonar sus "exigencias excesivas" para alcanzar un acuerdo.
“Por supuesto, todavía hay desacuerdos, lo cual es natural, pero en comparación con el pasado, ambas partes están mostrando mayor seriedad para alcanzar una solución negociada”, señaló en una entrevista con medios estatales iraníes. También destacó que la presencia del director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, resultó “útil desde el punto de vista técnico”.
Añadió que la delegación iraní “expuso claramente” sus demandas respecto a las sanciones estadounidenses, y que serán abordadas con mayor detalle la próxima semana.
Por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, describió el ambiente como “intenso y serio”, con debates sustanciales sobre el expediente nuclear y el levantamiento de sanciones, además de la presentación de “propuestas significativas y prácticas”.
Elyas Hazrati, jefe de la división de información del Gobierno iraní, afirmó en una publicación en X que la política de Irán sobre la cuestión nuclear “permanece sin cambios”. Añadió que el proceso de enriquecimiento continuará y que “no está en la agenda la transferencia de material nuclear fuera del país”. Teherán ha declarado en numerosas ocasiones que su programa es pacífico, y que no tiene intención de desarrollar un arma nuclear.
Hazrati agregó que el principal foco de Teherán en las negociaciones sigue siendo el levantamiento de las sanciones y que el país mantiene su exigencia de que sean eliminadas.
La ronda se celebró en la Embajada de Omán en Ginebra y superó en duración a los encuentros previos en Mascate y a la segunda cita en la ciudad suiza el 17 de febrero. Las negociaciones se dividieron en dos sesiones —antes y después de un receso de casi cuatro horas— durante el cual ambas delegaciones consultaron con Teherán y Washington. También se produjo un breve encuentro directo entre Araghchi y el enviado especial Steve Witkoff en el marco de una cortesía diplomática, según reportó la agencia de noticias iraní Tasnim.
En este marco, el ministro de Relaciones Exteriores de Omán, Badr Al-Busaidi, informó el jueves en la red social X que las partes intercambiaron “ideas creativas y positivas”, lo que permitió cerrar la ronda con avances, aunque aún sin acuerdo. También confirmó que los equipos técnicos se reunirán la próxima semana en Viena, Austria, tras consultas en las respectivas capitales.
Un alto funcionario iraní indicó a la agencia de noticias Reuters antes del encuentro que un posible entendimiento estaría al alcance si Washington aceptaba separar el expediente nuclear de otros asuntos, como el programa de misiles balísticos y las alianzas regionales de Teherán. Estados Unidos, por su parte, insiste en que esos temas deben abordarse en algún momento del proceso.

Vance descarta una guerra prolongada en Oriente Medio
En paralelo a las negociaciones, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, descartó la posibilidad de una guerra prolongada en la región.
En declaraciones a The Washington Post, Vance afirmó: “La idea de que vamos a estar en una guerra en Oriente Medio durante años, sin un final a la vista, no tiene ninguna posibilidad de ocurrir”.
“Creo que todos preferimos la opción diplomática”, señaló, aunque matizó que “depende de lo que hagan y digan los iraníes”.
Vance se refirió a la acción militar del año pasado contra objetivos en Irán, y también a la captura en enero del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, como ejemplos de lo que, según sostuvo, tuvieron metas claras y un punto final concreto.
Consultado sobre las lecciones de conflictos anteriores, Vance advirtió contra dos extremos: repetir errores del pasado o sobredimensionarlos. “Creo que debemos evitar repetir los errores del pasado. También creo que debemos evitar sobredimensionar las lecciones del pasado”, afirmó. “Que un presidente haya gestionado mal un conflicto militar no significa que nunca más podamos involucrarnos en un conflicto militar”.
Exigencias estadounidenses
Mientras tanto, sobre las conversaciones del jueves, el medio The Wall Street Journal afirmó que Washington ha exigido el desmantelamiento de tres instalaciones nucleares clave en Irán y la transferencia del uranio enriquecido a Estados Unidos.
Asimismo, el periódico Axios reportó que las exigencias de la Casa Blanca incluyen que cualquier nuevo acuerdo sea permanente, que Irán renuncie a su reserva de uranio enriquecido y que garantice que no exista ninguna vía hacia la producción de un arma nuclear si mantiene el derecho al enriquecimiento.
La parte iraní aún no ha comentado sobre estas versiones. Sin embargo, medios estatales iraníes señalaron que Teherán ha reiterado que no tiene planes de construir un arma nuclear, transferir sus reservas de uranio enriquecido fuera del país, poner fin a la producción de combustible nuclear ni reducir el enriquecimiento de uranio a cero.
EE.UU. aumenta despliegue militar
En paralelo a las negociaciones diplomáticas, Washington refuerza su estrategia de presión contra Irán al ampliar su presencia militar en Oriente Medio y dejar abierta, en las últimas semanas, la posibilidad de recurrir a la vía militar para forzar a Teherán a abandonar sus programas nuclear y de misiles, así como a limitar sus alianzas regionales.
El portaaviones estadounidense USS Gerald R. Ford, el más grande del mundo, llegó el viernes a las costas de Israel, según informó el Canal 12 israelí. Hasta el momento, el Ejército estadounidense no ha emitido un anuncio oficial sobre el despliegue.
La llegada del portaaviones se produjo después de que 20 aviones cisterna estadounidenses aterrizaran en Israel el jueves por la noche. La Autoridad de Radiodifusión de Israel había informado previamente de la llegada de cuatro aeronaves Boeing KC-46 Pegasus al aeropuerto Ben Gurion, cerca de Tel Aviv.
Además, según el diario The Times of Israel, otros seis aviones de reabastecimiento aéreo adicionales están programados para llegar a Israel como parte de un amplio refuerzo militar estadounidense en la región. El medio, citando analistas que monitorean datos de vuelo de fuentes abiertas, señaló que cinco KC-46 despegarían desde Portsmouth, en New Hampshire, y otro desde Carolina del Norte.
El reporte añadió que en los últimos días también fueron detectados varios aviones cisterna y de carga estadounidenses en el mismo aeropuerto, así como la llegada de 11 cazas furtivos Lockheed Martin F-22 Raptor a la base aérea de Ovda, en el sur de Israel, acompañados de aeronaves logísticas y tripulaciones. Además, indicó que en semanas recientes, decenas de cazas estadounidenses —incluidos F-35, F-22, F-15 y F-16— han sido vistos rumbo a Oriente Medio, junto con decenas de aviones cisterna y cientos de vuelos de carga militar.












