Centenares de personas marcharon este miércoles en Bolivia, en paralelo a los bloqueos de rutas que mantienen aislada a La Paz, on los manifestantes insistiendo en la renuncia del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz. Sin embargo, detrás de esta tensión confluyen varios factores: mientras el gobierno atribuye las protestas al exmandatario Evo Morales, el escenario también se abre a lo internacional, con Estados Unidos denunciando un supuesto “golpe de Estado en marcha” y Colombia describiendo la situación como una “insurrección popular”.
Ahora bien, ¿por qué subió tanto la tensión? En las calles de Bolivia, desde hace tres semanas, las protestas se han ido intensificando con bloqueos, choques con las fuerzas de seguridad y movilizaciones que mantienen desabastecida a La Paz y paralizada parte de su actividad. Comenzaron en reclamo a las políticas del gobierno, en tanto el país atraviesa una grave situación económica.
El Gobierno de Paz sostiene que las manifestaciones en su contra son impulsadas por Morales. De hecho, el portavoz presidencial, José Luis Gálvez, afirmó este martes que Morales promueve las protestas para “esquivar” el juicio que existe en su contra. El exmandatario se encuentra actualmente acusado de presunto abuso de una menor, señalamientos que él rechaza.
En ese sentido, Gálvez enfatizó que la movilización social que exige la renuncia de Paz “no tienen la intención de dialogar” con el Ejecutivo y “está fuertemente ligada” a Morales para distraer a la población de la obligación que él tiene de “presentarse ante los estrados judiciales para explicar su situación legal”.
En esa línea, Bolivia denunció este miércoles ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) que las protestas que exigen la salida de Paz buscan generar una “alteración del orden democrático”, según afirmó el ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Aramayo.
"Se han registrado acciones promovidas por grupos organizados que exceden el legítimo ejercicio de la protesta social y política, orientándose a generar condiciones de desestabilización institucional, debilitamiento del gobierno (...) y alteración del orden democrático", dijo Aramayo, al comparecer virtualmente ante la OEA, aunque sin nombrar a Morales.
Posteriormente, el presidente Rodrigo Paz anunció este miércoles que hará cambios en los ministros de su gobierno para incluir a sectores sociales. Así habló de un reordenamiento del gabinete para hacerlo "más ágil" y cercano a las demandas que se han planteado en las protestas. "Tenemos que reordenar un gabinete que tiene que tener una capacidad de escucha", afirmó en rueda de prensa en el Palacio de Gobierno, en La Paz, sin precisar cuándo serán los ajustes.
El mandatario también dio a conocer la creación de un Consejo Económico y Social con el que busca socializar las reformas impulsadas por su administración, y contrarrestar las acusaciones de privatización lanzadas por los sectores movilizados.
Evo Morales denuncia un nuevo “Plan Cóndor”
Morales, por su parte, realizó un descargo en la red social X donde indicó que en Bolivia lo que está ocurriendo es en realidad un plan de influencia de Estados Unidos.
En un extenso mensaje, Morales afirmó: “En Bolivia está en marcha el Plan Cóndor 2026 dirigido por (el presidente de Estados Unidos, Donald) Trump y ejecutado por sus fieles servidores en nuestro continente: los presidentes derechistas y vendepatrias”.
Comparó la situación actual con el Plan Cóndor aplicado durante las dictaduras militares de la década de 1970 y aseguró que Estados Unidos, Israel y Argentina respaldan al Ejecutivo boliviano “con declaraciones, comunicados y diversos materiales” para contener “la sublevación del pueblo”.
“El Plan Cóndor que se aplicó en la década del 70 en nuestra región, durante las dictaduras militares, consistió en la “colaboración mutua” entre represores para perseguir y asesinar opositores. En estos días, para aplacar la sublevación del pueblo contra el Estado neocolonial, neoliberal y racista, EE.UU., Israel y varios gobiernos derechistas no sólo están apoyando al régimen boliviano con declaraciones y comunicados sino con diversos ‘materiales’”, indicó.
Señaló si pruebas al Gobierno del presidente de Argentina, Javier Milei, de haber enviado la semana pasada “dos aviones Hércules supuestamente con ayuda humanitaria pero, militares bolivianos patriotas, denunciaron que se transportó material bélico antidisturbios para reprimir a manifestantes”.
Este miércoles, Paz rechazó la acusación de Morales contra Buenos Aires, y aseguró que Morales “desvaría”. "Evo Morales desvaría. Un día le sube la temperatura y declara una cosa. Hoy día le baja la temperatura y declara otra. Entonces, Argentina no se merece esa agresión porque la conducta ha sido de ayuda humanitaria", sostuvo en la conferencia de prensa.
El presidente también dijo que la población de Bolivia "agradece profundamente" el operativo humanitario que esta semana permitió que varias toneladas de carne de pollo sean transportadas desde la región productora de Santa Cruz (este) a las ciudades de Paz y El Alto, afectadas por bloqueos de carreteras que desde hace quince días impiden la llegada de alimentos y combustibles.
Washington advierte que “apoya firmemente” al Gobierno de Bolivia
Pero el pulso en Bolivia trascendió fronteras y ahora involucra a varios países de la región. Al punto que el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, advirtió este miércoles que Washington “apoya firmemente al gobierno constitucional legítimo de Bolivia”. Y luego lanzó: “No permitiremos que criminales y narcotraficantes derroquen a líderes elegidos democráticamente en nuestro hemisferio”.
Ya este martes, el subsecretario de Estado de EE.UU., Christopher Landau, afirmó que Bolivia enfrenta un “golpe de Estado”.
“Que no haya error: aquellos que perdieron abrumadoramente en las urnas en Bolivia el año pasado están intentando derrocar al presidente Rodrigo Paz organizando disturbios y bloqueos con el apoyo del crimen organizado y narcotraficantes”, escribió Landau en X, tras mantener una conversación telefónica con el mandatario boliviano.
“Hablé esta tarde con mi amigo el presidente Paz, y le aseguré que Estados Unidos se encuentra firmemente en apoyo del gobierno constitucional legítimo de Bolivia y rechaza este intento de sustituir el orden institucional por el dominio de la anarquía”, agregó.
Asimismo, durante la Conferencia de las Américas en Washington, el funcionario insistió en que “se trata de un golpe de Estado en marcha” y sostuvo que detrás existe “una alianza perversa entre la política y el crimen organizado en toda la región”.
Landau afirmó además que le preocupa la situación boliviana porque, a su juicio, “no puede ser” que un presidente elegido democráticamente hace menos de un año enfrente protestas violentas y bloqueos masivos.
Asimismo, advirtió que lo que ocurre en Bolivia “es sumamente perjudicial para todo el continente americano” y expresó su intención de movilizar a los países del hemisferio y a otros actores internacionales para que se pronuncien sobre la crisis.
Bolivia expulsa a la embajadora de Colombia tras declaraciones de Petro
En un rápido pronunciamiento ante las protestas y las tensiones internas en Bolivia, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, señaló el domingo en su cuenta de X que ese país “vive una insurrección popular” como “respuesta a la soberbia geopolítica”, y aseguró además que su gobierno “está dispuesto, si es invitado, a buscar fórmulas pacíficas de salida a la crisis política boliviana”.
Las declaraciones del mandatario colombiano provocaron una respuesta de La Paz, que este miércoles anunció la expulsión de la embajadora de Colombia, Elizabeth García, a quien acusó de “injerencia”.
El Ministerio de Relaciones Exteriores señaló que la decisión "responde a la necesidad de preservar los principios de soberanía, no injerencia y respeto mutuo entre Estados". Añadió que dio a la embajadora, Elizabeth García, un "plazo", sin precisar, para que abandone el país, aunque aclaró que la medida no implica una ruptura de las relaciones bilaterales entre ambos gobiernos.
Tras conocer la expulsión de la embajadora, Petro respondió este miércoles en declaraciones a Caracol Radio. “Si por proponer un diálogo sacan a la embajadora, es porque se están pasando a extremismos”, afirmó el mandatario colombiano.
Petro insistió además en la necesidad de abrir un espacio de negociación política en Bolivia. “Bolivia, tal como está en este momento, amerita que se abra a un gran diálogo nacional (...), o la consecuencia puede ser una masacre sobre la población”, advirtió.
Posteriormente, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia anunció en un comunicado que había tomado la decisión “por reciprocidad” de concluir las funciones del “señor Ariel Percy Molina Pimentel, encargado de oficina de la Embajada del Estado Plurinacional de Bolivia en Colombia”.
Además destacó que “no ha mediado por parte de ningún funcionario o miembro del Gobierno nacional, el interés o el propósito de inmiscuirse en los asuntos internos de Bolivia, y, consecuentemente, ratifica su compromiso con los principios de igualdad soberana; no intervención en asuntos internos de los Estados; la autodeterminación de los pueblos; la solución pacífica de las controversias; y el respeto a la integridad territorial”.























