“El festival de Eurovisión es un concurso, pero los derechos humanos no lo son. No hay espacio para la indiferencia. Paz y Justicia para Palestina", ha zanjado la televisión pública española (RTVE) en un mensaje transmitido el sábado a las 21:00 horas, justo la hora a la que arrancaba el certamen en el que España no estará este año.
El rótulo se pudo ver durante 20 segundos en español e inglés, antes de dar paso al Telediario, coincidiendo con el inicio de la final del certamen en Viena.
No es la única, ya que también las de Países Bajos, Eslovenia, Irlanda e Islandia decidieron boicotear el certamen en denuncia por la decisión de la Unión Europea de Radiodifusión (UER) de permitir a Israel participar pese a su ofensiva en Gaza que ha dejado ya más de 72.200 muertos desde 2023.
Para la ocasión, el canal emitió una alternativa musical al certamen: el segundo especial de “La casa de la música”, un programa pensado como un “tributo al legado musical” de la cadena y que marcará su 70 aniversario.
El programa reunió más de 20 artistas de renombre como Manuel Carrasco, Mónica Naranjo, Raphael, Natialia Lacunza o José Mercé, que actuaron durante dos horas y media con actuaciones cargadas de simbolismos.
La polémica sobre el regreso de Rusia
El mensaje de la corporación se une a las críticas que este mismo sábado ha vertido su presidente, José Pablo López, al director de Eurovisión, Martin Green, al que ha afeado su "insulto flagrante a los valores europeos" en alusión al posible regreso de Rusia al concurso cuando continúa la invasión de Ucrania.
La UER, organizadora del festival, decidió dejar fuera de la competición de 2022 a Rusia tras la invasión a Ucrania por parte de este país.
Pero las acusaciones han sido negadas por el propio Green: "Déjeme ser muy claro: No hay conversaciones en marcha sobre el retorno del ente ruso a Eurovisión. No hay planes de que eso vaya a pasar", aseguró Green a preguntas de EFE durante una rueda de prensa horas antes de la gran final del certamen en Viena.
Protestas en Viena
Pocas horas antes de la final, más de 1.000 manifestantes propalestinos se reunieron en la plaza Christian Broda de Vienna y marcharon hacia el recinto Wiener Stadthalle.
Los manifestantes portaban pancartas con mensajes como: “No celebren el genocidio” e “Israel, asesino de niños y personas”, mientras coreaban consignas como “Boicot a Israel” y “Ningún escenario para el genocidio”.
Activistas internacionales, artistas y representantes de la sociedad civil instaron a la UER a excluir a Israel del certamen y pidieron a países, entre ellos Austria, poner fin a la cooperación política, económica y militar con Israel.
Un concierto paralelo, titulado “Song Protest – No Stage for Genocide”, se celebró el viernes en la plaza Maria-Theresien Square, reuniendo a artistas y activistas internacionales que expresaron su solidaridad con los palestinos y criticaron la postura de la EBU sobre la participación de Israel.
Durante la primera semifinal del 12 de mayo, Bettan también enfrentó protestas del público, que coreó “Detengan el genocidio” y mostró banderas palestinas. Algunos manifestantes que llevaban consignas de “Palestina libre” fueron expulsados del recinto por personal de seguridad.
Caída de audiencia
El certamen también registró una disminución en los índices de audiencia televisiva en varios países en medio de llamados al boicot y críticas por la participación de Israel.
En Italia, 1,87 millones de espectadores siguieron la primera semifinal a través de la cadena pública RAI, frente a los 2,489 millones del año pasado.
En Países Bajos, la audiencia de la semifinal cayó un 42% en comparación con 2025, convirtiéndose en la semifinal de Eurovisión menos vista en el país desde 2012.
Las cifras de audiencia también disminuyeron respecto al año pasado en Reino Unido, Suecia y Bélgica, según los datos de audiencia reportados,












