Recep Tayyip Erdogan, presidente de Türkiye, ha declarado que su país es un modelo de libertad religiosa, donde personas de todos los credos pueden practicar libremente su fe y mantener sus instituciones en un ambiente de respeto mutuo.
En un iftar –cena con la que se rompe el ayuno– este martes, con representantes de minorías religiosas en el Complejo Presidencial de Ankara, Erdogan destacó la larga tradición de coexistencia entre las diferentes comunidades religiosas de Türkiye.
"Türkiye es un país modelo donde todos disfrutan de libertad de religión y conciencia, y donde las comunidades pueden mantener sus propias instituciones", declaró el líder turco.

Sin embargo, el presidente advirtió que el aumento de la islamofobia en los últimos años representa una amenaza creciente no solo para los musulmanes, sino también para la cultura de la convivencia.
“La islamofobia, que se ha intensificado especialmente en los años recientes, amenaza claramente tanto a nuestro pueblo como a la cultura de la convivencia”, declaró Erdogan.
“No toleramos a las estructuras oscuras”
El presidente también condenó a los grupos extremistas que atacan lugares religiosos, afirmando que estos actos socavan los valores humanos fundamentales.
“No toleramos a estructuras oscuras como Daesh, que bombardean lugares de culto sin distinción, ya sean mezquitas, iglesias o sinagogas, y no muestran ningún respeto ni siquiera por los espacios sagrados”, declaró.
El líder turco enfatizó que el odio contra cualquier fe debe ser rechazado, calificando tanto la islamofobia como el antisemitismo como graves crímenes de lesa humanidad.
“Así como la islamofobia es un crimen de lesa humanidad, el antisemitismo también es un crimen y un mal inaceptable que no puede considerarse razonable ni legítimo”, aseveró Erdogan.
















