En medio de la presión de Washington a La Habana, un incidente en aguas cubanas volvió a encender las alertas. El gobierno de la isla informó que frustró un presunto intento de “infiltración” tras interceptar una lancha registrada en Florida, Estados Unidos, que abrió fuego contra sus fuerzas costeras. Desde Washington, en tanto, afirmaron que investigarán el hecho de manera independiente y responderán “en consecuencia” una vez que dispongan de todos los detalles.
En un comunicado difundido este miércoles, el Ministerio del Interior cubano indicó que la embarcación fue detectada aproximadamente a una milla al noreste de Cayo Falcones, frente a la costa norte del país. Añadió que la lancha ingresó en aguas cubanas y, cuando un buque de guardacostas se acercó para pedir la identificación de la lancha, sus tripulantes abrieron fuego contra los guardias cubanos, lo que desencadenó un intercambio de disparos.
Las autoridades informaron que un oficial cubano resultó herido, mientras que cuatro presuntos atacantes murieron y otros seis fueron detenidos tras resultar heridos. El ministerio precisó que la embarcación, registrada bajo el número FL7726SH en Florida, transportaba a 10 individuos armados que, de acuerdo con declaraciones preliminares de los detenidos, pretendían llevar a cabo “una infiltración con fines terroristas”.
Según el comunicado, durante el operativo, las fuerzas cubanas incautaron fusiles de asalto, pistolas, artefactos explosivos improvisados —descritos como cócteles molotov—, chalecos antibalas, miras telescópicas y uniformes de camuflaje.
El Ministerio del Interior sostuvo además que todos los implicados son “cubanos residentes en Estados Unidos”, la mayoría con “un historial conocido de actividad delictiva y violenta”. Agregó que dos de ellos figuran en la lista nacional de personas designadas en virtud de la Resolución 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU, por presunta participación en actividades terroristas.
Asimismo, las autoridades informaron además que detuvieron a un ciudadano cubano que había viajado previamente desde Estados Unidos a la isla para facilitar la operación, quien confesó "sus acciones". En el enfrentamiento también resultó herido el comandante de la embarcación cubana, informaron las autoridades.
EE.UU. señala que no estuvo involucrado y monitorea el caso
Desde Washington, el secretario de Estado, Marco Rubio, señaló este miércoles que Estados Unidos llevará a cabo su propia verificación de los hechos, sacará sus propias conclusiones y responderá "en consecuencia" una vez disponga de todos los detalles sobre el incidente.
El jefe de la diplomacia estadounidense negó haber mantenido conversaciones con el Gobierno cubano sobre este asunto y descartó la participación de personal del Gobierno de Estados Unidos en el tiroteo.
"No voy a especular ni a opinar; quiero saber qué ocurrió. Vamos a averiguar exactamente qué sucedió y responderemos como corresponde", declaró a la prensa durante una cumbre de la Comunidad del Caribe (Caricom), celebrada en San Cristóbal y Nieves.
Rubio apuntó que todos los datos conocidos hasta ahora provienen de las autoridades cubanas y afirmó que el Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, quiere verificar lo sucedido mediante "información independiente".
Asimismo, indicó que la embajada estadounidense en La Habana ha solicitado acceso a los sobrevivientes de la lancha, para conocer su situación. “Verificaremos de forma independiente y, a medida que recopilemos más información, estaremos preparados para responder en consecuencia”, subrayó.
En la misma línea, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, afirmó que la Casa Blanca está “monitoreando” la situación y expresó su esperanza de que “no sea tan grave como tememos que podría ser”. Señaló que, aunque ha sido informado por Rubio, el gobierno aún no dispone de “muchos detalles”.
Por su parte, el fiscal general de Florida, James Uthmeier, informó que ha instruido a la Oficina de la Fiscalía Estatal a colaborar con autoridades federales, estatales y fuerzas del orden para iniciar una investigación sobre el incidente.
El episodio suma un nuevo foco de tensión a la ya compleja relación entre La Habana y Washington. A fines de enero, Estados Unidos aprobó una medida que habilita la imposición de aranceles a los países que vendan o suministren crudo a la isla, una decisión que refuerza el cerco económico sobre Cuba.

Este asedio petrolero agrava una situación energética ya crítica. En la isla, los cubanos enfrentan apagones frecuentes, un sistema de transporte semiparalizado y una economía que se resiente día a día por la falta de combustible.
La medida apunta a aislar energéticamente a Cuba y se apoya en una declaración de “estado de emergencia” por la “amenaza excepcional” que, según un decreto publicado por la Casa Blanca, la isla representa para la seguridad nacional estadounidense. El Gobierno del presidente Donald Trump ha reiterado, además, que vería con buenos ojos un “cambio de régimen” en el país caribeño.
EE.UU. autoriza reventa de petróleo venezolano a sector privado cubano
En paralelo, este miércoles, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció que autorizará a las empresas a solicitar licencias para vender petróleo venezolano al sector privado cubano.
Desde que Washington asumió el control de las exportaciones petroleras de Venezuela a principios de enero, el suministro de crudo a Cuba se detuvo y agravó la ya crítica crisis energética en la isla. Venezuela había sido durante más de 25 años el principal proveedor de crudo. Luego, México, que había emergido como otro proveedor clave en los últimos años, también detuvo los envíos desde enero ante las amenazas de sanciones del presidente Trump a quienes suministraran petróleo a Cuba.
En este contexto, el Tesoro estadounidense informó en un comunicado que las transacciones deben “apoyar al pueblo cubano, incluido el sector privado”, mientras que no se incluyen operaciones que involucren o beneficien a las fuerzas militares u otras instituciones estatales.
Asimismo, indicó que los solicitantes no necesitan necesariamente una entidad establecida en EE.UU. y que no se aplican las restricciones de la licencia emitida en enero para exportar petróleo venezolano.
Las casas comerciales Vitol y Trafigura gestionan actualmente la mayor parte de las exportaciones de petróleo venezolano, con millones de barriles enviados a EE.UU., Europa e India, además de otros almacenados en terminales del Caribe para su reventa, según la agencia de noticias Reuters.
Aunque la nueva política permite la reventa de combustible, no está claro qué empresas privadas en la isla podrían costear las compras. Este mes, el gobierno cubano autorizó a micro, pequeñas y medianas empresas a importar combustible para aliviar la crisis energética.







