Los hutíes de Yemen, un grupo chiita respaldado por Irán, han capturado recientemente Mocha, un puerto del mar Rojo cercano al estrecho de Bab Al-Mandeb, así como islas clave próximas a esa vía marítima crítica. Con estos avances, han ampliado su control sobre el suroeste de Yemen frente a las fuerzas respaldadas por Arabia Saudí.
El miércoles, cuentas hutíes publicaron un video que mostraba los restos de un caza F-15, aparentemente saudí, derribado por el grupo, que desde 2014 controla la capital de Yemen, Saná, y otras zonas del oeste del país con una amplia población chiita.
La expansión de los hutíes a lo largo de la costa yemení del mar Rojo ha alarmado al gobierno reconocido internacionalmente, que combatió contra el grupo respaldado por Irán durante la guerra civil, y a sus patrocinadores saudíes, ya presionados por el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz.
Las hostilidades entre los hutíes y las fuerzas respaldadas por Arabia Saudí se habían reducido considerablemente desde una tregua auspiciada por la ONU en 2022.
Al año siguiente, Teherán y Riad acordaron restablecer sus relaciones diplomáticas mediante un acuerdo mediado por China. Aunque la guerra entre Estados Unidos e Irán ha elevado las tensiones, los hutíes se han mantenido en gran medida al margen del enfrentamiento en el Golfo.
Entonces, ¿por qué los hutíes están intensificando justo ahora sus acciones contra sus enemigos?
Las tensiones entre ambas partes comenzaron a intensificarse en julio, después de que Irán reanudara los vuelos directos a Saná, suspendidos durante cerca de una década.
Un avión iraní trasladó inicialmente a una delegación hutí a Teherán, pero cuando un vuelo de Mahan Air intentó luego devolver a la delegación, las fuerzas respaldadas por Arabia Saudí atacaron el aeropuerto de Saná para impedir su aterrizaje.
El avión terminó siendo desviado a Hudaida, ciudad bajo control de los hutíes.
La disputa iba más allá de un solo vuelo. Riad consideraba que los vuelos directos entre Teherán y Saná desafiaban los acuerdos que regían el aeropuerto y que habían acompañado la tregua de 2022, mientras que los hutíes planteaban la cuestión como un asunto de soberanía de Yemen sobre su espacio aéreo.
En este contexto, a principios de septiembre, los hutíes lanzaron una ofensiva relámpago contra las fuerzas respaldadas por Arabia Saudí.
Factores internos y regionales
Detrás de la ofensiva hutí actual, los expertos ven una combinación de factores internos y regionales que están impulsando al grupo yemení, que parece haber aprovechado el periodo de tregua para fortalecer sus capacidades militares de forma más eficaz que sus rivales respaldados por Arabia Saudí.
Esam Alahmadi, analista político yemení e investigador de doctorado en sociología en la Universidad Selcuk, identifica tres motivos interrelacionados detrás de la actual escalada del grupo en Yemen.
En primer lugar, los hutíes buscan “convertir el control territorial a lo largo de la costa occidental de Yemen en ganancias políticas y militares más amplias”, declara Alahmadi a TRT World.
Con su ofensiva en curso, el grupo ha ganado territorio en torno al estrecho de Bab Al-Mandeb, lo que le otorga mayor influencia sobre un punto de estrangulamiento por el que transita cerca del 12% del comercio marítimo mundial.
El grupo respaldado por Irán también busca aprovechar el actual conflicto regional, teniendo en cuenta que históricamente Teherán respalda a los hutíes, “en un esfuerzo por consolidarse como un actor que no pueda ser ignorado”, afirma Alahmadi.
Finalmente, el avance hutí en torno a Bab Al-Mandeb refuerza la “narrativa de movilización interna del grupo, al presentarse como una fuerza que enfrenta a adversarios regionales e internacionales, y no simplemente como una parte de un conflicto interno yemeni", añade.
La sofisticación de los recientes ataques hutíes también sugiere que el grupo aprovechó el periodo de tregua para mejorar sus capacidades de misiles y drones, incorporar a expertos iraníes y operativos de Hezbollah, y hacerse con el control de infraestructura militar previamente establecida por las fuerzas gubernamentales en islas y zonas costeras que dominan Bab Al-Mandeb, según Alahmadi.
En los últimos años, los conflictos en Oriente Medio han mostrado a actores regionales, entre ellos Israel e Irán, buscando extender su influencia más allá de sus fronteras mediante alianzas con grupos armados y otros socios regionales, particularmente en zonas que rodean vías marítimas estratégicas.
Este entorno regional también ha alentado a grupos como los hutíes a buscar influencia regional e internacional para promover sus intereses.
“Los hutíes sienten cada vez más que se encuentran en una posición más fuerte tras demostrar su capacidad de proyectar poder más allá de Yemen mediante su campaña en el mar Rojo. Esto los ha animado a elevar sus exigencias y a aumentar la presión sobre Arabia Saudí y el gobierno yemeni”, declara Ahmed Nagi, analista sénior para Yemen del International Crisis Group, a TRT World.
Aunque Teherán ayudó a contener al grupo yemení tras la tregua de 2022, en medio del acercamiento saudí-iraní mediado por China, ese cálculo ha cambiado tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, ya que Teherán tiene ahora “menos incentivos” para frenar a los hutíes, afirma Nagi.
Con el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz ya perjudicando el transporte marítimo mundial de petróleo, Teherán también se beneficiaría de una mayor disrupción en torno a Bab Al-Mandeb bajo la presión hutí, en particular si eso hace subir los precios de la energía, añade.
La ofensiva hutí también se ha desarrollado en medio de un cambio en las alianzas regionales. Irán y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), pese a estar en bandos opuestos en varios conflictos regionales, han acordado fortalecer sus lazos y ampliar la cooperación.
Arabia Saudí y EAU, por su parte, han tenido agendas opuestas en Yemen.
EAU respaldó al Consejo de Transición del Sur, mientras que las tensiones con Riad se hicieron especialmente evidentes en enero, cuando las fuerzas saudíes atacaron a fuerzas respaldadas por EAU durante un envío de armas.
Tanto el acercamiento entre Irán y los Emiratos Árabes Unidos como el “intento de Teherán de aliviar la presión sobre sí mismo en el estrecho de Ormuz trasladando el teatro del conflicto al estrecho de Bab Al-Mandeb” influyeron en el surgimiento de la actual ofensiva hutí, explica Adel Al-Shuja, exportavoz del fallecido presidente yemení Ali Abdullah Saleh, en diálogo con TRT World.
Saleh fue asesinado por los hutíes en 2017.
La ofensiva hutí también ha alterado los cálculos regionales, permitiendo que Israel aumente la presión sobre Arabia Saudí para normalizar relaciones con Tel Aviv, según Al-Shuja.
“Arabia Saudí cuenta con fortalezas considerables, pero se ve limitada por la indecisión y por su tendencia a buscar soluciones en Washington. Aún no ha comprendido que la visión de EE.UU. sobre sus propios intereses es, en esencia, distinta de la de Riad”.

¿Qué sigue?
Pese a los avances hutíes, sería difícil para el grupo chiita extender su dominio sobre todo Yemen, un país de mayoría no chiita que ya enfrenta una profunda crisis humanitaria, según los analistas.
“El mayor peligro es que la costa occidental de Yemen pase de ser un frente local a convertirse en un escenario de conflicto regional abierto”, afirma Alahamdi, en referencia a las agendas opuestas entre israelíes, saudíes, EAU e Irán, en medio de las ya elevadas tensiones en el Golfo.
“Si no hay una contención efectiva o un arreglo político, existe el riesgo de que esto derive en una escalada más amplia, en lugar de una batalla limitada a la zona de Bab Al-Mandeb”, afirma Nagi.
Otros expertos comparten esas preocupaciones.
“La tendencia parece apuntar hacia una confrontación sostenida. Los avances territoriales hutíes en torno a Bab Al-Mandeb aumentan su capacidad de presión, pero también hacen cada vez más probable una respuesta más contundente por parte de Arabia Saudí, Yemen y, potencialmente, la comunidad internacional”, afirma Luciano Zaccara, experto en Irán radicado en Doha.
Aunque el Gobierno del presidente de EE.UU., Donald Trump –que recientemente ha señalado que Irán desea dialogar con Washington– ha restado importancia a los continuos ataques hutíes contra Arabia Saudí y las fuerzas respaldadas por Riad en Yemen, esa postura “podría cambiar en el futuro”, afirma Zaccara. El experto apunta a los ataques recíprocos entre Estados Unidos e Irán y al escenario militar en rápida transformación en el Golfo.
Sin embargo, el analista también considera que “expulsar a los hutíes de todo Yemen resultaría extremadamente difícil”, ya que el grupo es ahora más fuerte militarmente, mientras que sus opositores yemeníes siguen fragmentados pese al apoyo saudí.

“Los rápidos avances y los intensos ataques contra ciudades saudíes demuestran su reciente fortalecimiento militar”, agrega.
Asimismo, en un país fragmentado como Yemen, donde distintos actores externos respaldan a diferentes fuerzas locales, expulsar a los hutíes de sus bastiones en el oeste del país parece representar un verdadero desafío tanto para los saudíes como para sus aliados.
Lograrlo requeriría avanzar simultáneamente en varios frentes, señala Alahmadi: unificar a las fuerzas yemeníes antihutíes bajo un liderazgo político y militar coherente; formar fuerzas terrestres profesionales, en lugar de estructuras condicionadas por intereses contrapuestos y lealtades divididas; cortar las redes de contrabando de armas y financiamiento, y mejorar la gobernanza local.
Pero que los hutíes logren mantener sus recientes avances también dependerá de la rapidez con que sus adversarios puedan reagruparse.
“La batalla no ha terminado”, afirma Nagi. Y señala que, aunque los hutíes controlan ahora Mocha, partes de los accesos a Bab Al-Mandeb y varias islas circundantes, “eso no significa necesariamente que vayan a poder consolidar sus avances”.
“Se trata de si los hutíes pueden convertir sus recientes avances militares en un control duradero, y de si el gobierno y sus aliados pueden reconstruir una línea defensiva coherente”.
"Los próximos días y semanas serán importantes para determinar si el actual avance hutí se convierte en un cambio duradero en el equilibrio militar o en el inicio de otro ciclo de retrocesos territoriales”.
Sin un frente unificado, será difícil revertir los avances hutíes, afirma Nagi. Según el analista, los últimos acontecimientos muestran que el grupo respaldado por Irán cuenta con una estrategia militar más coherente que la de las fragmentadas fuerzas respaldadas por Arabia Saudí.
“La pregunta inmediata no es tanto si los hutíes pueden ser repelidos, sino si sus adversarios pueden superar las debilidades organizativas que, en primer lugar, permitieron su reciente avance”, concluye.



















