La espiral de tensión sigue creciendo en Yemen, y con ella la preocupación por el impacto humanitario del conflicto. Los enfrentamientos entre las fuerzas del gobierno y los hutíes se intensificaron este miércoles cerca de la frontera con Arabia Saudí, mientras aumentan las operaciones aéreas. La población civil ya siente las consecuencias: más de 104.000 personas han sido desplazadas.
Soldados avanzaban en vehículos blindados y camiones por el desierto, según mostraron imágenes de la agencia de noticias AFP, mientras disparaban ametralladoras pesadas, artillería y granadas propulsadas por cohetes este miércoles. También se observaban cuerpos de miembros del grupo hutí que, según las fuerzas gubernamentales, murieron durante los choques.
El Gobierno de Yemen aseguró estar avanzando en la zona de Al-Labanat y afirmó que los hutíes retrocedían en distintos frentes, reportó AFP.
Los hutíes difundieron sus propias imágenes de los combates. “Estamos llevando a cabo ahora, si Dios quiere, una operación para [...] cortar el paso al enemigo”, se escucha decir a uno de ellos.
El grupo también publicó imágenes de los enfrentamientos en Al-Jawf y aseguró haber derribado un avión de combate de Arabia Saudí, principal aliado del Gobierno de Yemen. Un video de visión nocturna parece mostrar un proyectil impactando contra una aeronave, mientras otras tomas exhiben restos de un avión con la bandera saudí en una sección de la cola quemada.

Escalada aérea
Pero los choques terrestres son solo un frente de una escalada más amplia que también involucra a Arabia Saudí. Precisamente, medios hutíes reportaron este jueves por la mañana bombardeos saudíes. La cadena Al-Masirah afirmó que tres torres de telecomunicaciones fueron alcanzadas en Taiz y que otro ataque en Abs dejó un civil muerto y otro herido.
Los hutíes aseguran que Riad realizó cientos de bombardeos en los últimos días y prometen responder bajo una política de “escalada por escalada” hasta que, dicen, Arabia Saudí detenga sus operaciones y levante el bloqueo naval y aéreo sobre Yemen. Esta semana, hubo ataques contra instalaciones de la petrolera Aramco y contra la base aérea de Khamis Mushait, en territorio saudí.
Riad, por su parte, denuncia desde el pasado 8 de septiembre una oleada de ataques contra ciudades e instalaciones económicas saudíes que dejó al menos 73 civiles heridos, y ha calificado la situación como una “peligrosa escalada” y una “flagrante violación” de su soberanía.
La tensión sumó otro episodio este miércoles, cuando Riad aseguró haber interceptado un dron que se dirigía hacia La Meca. Los hutíes negaron haber lanzado un ataque contra la ciudad y calificaron la acusación de “mentira”.

Crisis humanitaria y 140.000 desplazados
La intensificación de los enfrentamientos ya tiene un fuerte impacto sobre la población. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), al menos 104.796 personas tuvieron que abandonar sus hogares dentro de Yemen, una cifra que continúa aumentando desde que se agravaron los enfrentamientos la semana pasada.
“Yemen es un país desgarrado por la guerra, el desplazamiento, la pobreza y los impactos climáticos”, afirmó la directora general de la OIM, Amy Pope. “No podemos ignorar el sufrimiento de los civiles mientras las necesidades siguen aumentando”, agregó.
Taiz, en el suroeste de Yemen, concentra la mayor cantidad de desplazados, con más de 63.000 personas en sus distintos distritos. También en el suroeste, Lahj registra casi 26.400 desplazados.
La OIM indicó además que los desplazamientos aumentan a medida que se extienden los enfrentamientos.
Según la organización, muchas familias huyen en medio de los ataques, durante la noche y con pocas pertenencias. El ritmo de los desplazamientos supera además la capacidad de los trabajadores humanitarios para seguir los movimientos de la población en tiempo real.
La OIM informó también que 2.700 personas cruzaron desde Yemen hacia Yibuti, donde la organización les brinda asistencia de emergencia. Ambos países están separados por un canal marítimo de unos 28 kilómetros que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén.
Reporte revela contactos entre EE.UU. y los hutíes en Omán
En paralelo a la escalada, funcionarios de Estados Unidos se reunieron con representantes de los hutíes en Omán, según dijeron a la agencia de noticias Reuters cinco fuentes familiarizadas con el encuentro. Los contactos se produjeron pocos días después de que el grupo tomara una franja estratégica de la costa del mar Rojo en una ofensiva que hizo retroceder a las fuerzas respaldadas por Arabia Saudí.
La reunión, que no había sido anunciada públicamente, se celebró durante el fin de semana en la Embajada de Estados Unidos en Mascate, la capital omaní, según tres de las fuentes, que hablaron bajo condición de anonimato.
Otras dos fuentes indicaron que el Gobierno de Omán, que ha desempeñado durante años un papel de mediador regional, ayudó a organizar el encuentro.
El Gobierno del presidente de EE.UU., Donald Trump, designó a los hutíes como “organización terrorista extranjera” en marzo de 2025. Sin embargo, Washington ha negociado con los hutíes desde entonces. En mayo del año pasado, ambas partes alcanzaron un alto el fuego después de que Estados Unidos bombardeara al grupo durante dos meses con el objetivo de detener su campaña de ataques contra la navegación en el mar Rojo.
En ese contexto, Trump afirmó el sábado que los hutíes se habían comunicado con su gobierno para pedirle a Washington que se mantuviera al margen de la guerra en Yemen.
Por su parte, el vicepresidente estadounidense JD Vance señaló el lunes que la Casa Blanca estaba en contacto directo con el grupo, aunque no dio más detalles.
Durante la reunión, que según una de las fuentes tuvo lugar el domingo, los representantes hutíes dijeron a los funcionarios estadounidenses que no tenían intención de atacar embarcaciones de Estados Unidos y que mantenían su compromiso con el alto el fuego de 2025, indicaron dos fuentes.
Una de ellas, de nacionalidad yemení, afirmó que los hutíes también aseguraron que no atacarían barcos israelíes ni otras embarcaciones comerciales, excepto aquellas pertenecientes a Arabia Saudí.
Según dos de las fuentes, Estados Unidos estuvo representado en la reunión por personal de su embajada. Una fuente indicó que la delegación hutí incluyó a Mohammad Abdulsalam, alto funcionario del grupo radicado en Mascate y sancionado por Estados Unidos. Otra confirmó su presencia y señaló que también participó Abdelmalik al-Ajiri, otro alto representante hutí.
Reactivación del conflicto
La actual escalada se produce después de que la guerra civil en Yemen volviera a recrudecer en julio, tras permanecer mayormente contenida en los últimos años.
El conflicto comenzó en 2014 y, con el paso del tiempo, el país quedó dividido entre los hutíes, que consolidaron su control sobre Saná y amplias zonas del norte y oeste, y las fuerzas alineadas con el Gobierno reconocido internacionalmente. Arabia Saudí intervino militarmente al frente de una coalición de países árabes para respaldar al Gobierno yemení y continúa siendo uno de sus principales aliados.
En las últimas semanas, los hutíes reanudaron los enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales. El grupo protagonizó rápidos avances y tomó la costa yemení del mar Rojo, además de posiciones estratégicas en el estrecho de Bab Al-Mandab.
Bab Al-Mandab es un paso marítimo estratégico que ha adquirido mayor relevancia en medio de las restricciones en el estrecho de Ormuz por la guerra que EE.UU. lanzó contra Irán el 28 de febrero.
Aunque los hutíes cuentan con el respaldo de Irán, Teherán se desmarcó públicamente este lunes de cualquier vínculo con los ataques contra Arabia Saudí. El portavoz iraní Esmail Baqaei rechazó los intentos de vincular a Irán con los recientes acontecimientos entre los hutíes y Riad y sostuvo que los problemas de Yemen tienen “raíces profundas”.
Baqaei afirmó además que los hutíes son “actores totalmente independientes” que “toman sus decisiones en función de sus propios intereses”.




















