Venezolanos que tuvieron Estatus de Protección Temporal en EE.UU. podrán pedir asilo: ¿qué cambia?

El Gobierno de EE.UU. anunció que los venezolanos que estuvieron amparados bajo el ahora cancelado programa de Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) pueden solicitar asilo, un giro clave en su estatus migratorio.

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La gente ondea banderas venezolanas y reacciona ante las noticias de la captura del presidente Maduro, en Doral, Miami. / Reuters

Miles de venezolanos en Estados Unidos enfrentan un cambio decisivo en su situación migratoria, en medio de la incertidumbre que se desató entre la población tras la reciente operación de Washington en su país. Este domingo, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, anunció que los venezolanos que hicieron parte del programa de Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) –cancelado para esta población– ahora pueden solicitar asilo.

“Cada persona que estuvo bajo el TPS tiene la oportunidad de solicitar el estatus de refugiado, y esa evaluación seguirá su curso”, afirmó Noem en el programa Fox News Sunday. No obstante, subrayó que Estados Unidos continuará deportando a “criminales para que enfrenten las consecuencias en su país”.

¿Qué implica esta decisión?

La decisión abre un nuevo escenario para que cerca de 600.000 venezolanos puedan buscar un camino hacia la inmigración regular en EE.UU., luego de que el Gobierno del presidente Donald Trump cancelara el TPS hace un año. En su momento, este programa permitió a las personas de varias naciones –incluida Venezuela– que ya vivieran en EE.UU. quedarse allí y trabajar legalmente si sus lugares de origen son considerados inseguros por Washington.

Según el Instituto de Investigación Pew, hasta marzo de 2024 había en Estados Unidos 1,2 millones de personas elegibles o beneficiarias del TPS, siendo los venezolanos el grupo más numeroso.

Entonces, ¿cómo cambia el panorama?

El asilo en Estados Unidos es una forma de protección humanitaria prevista en la ley migratoria federal que les permite a personas extranjeras permanecer en el país –y no ser deportadas– cuando no pueden regresar a su lugar de origen por temor a persecución, según el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de EE.UU. (USCIS, por sus siglas en inglés).

Ahora bien, para acceder al asilo, el solicitante debe demostrar un temor fundado de persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, opinión política o pertenencia a un determinado grupo social, señala USCIS. La persecución debe provenir del Estado o de actores que el Estado no pueda o no quiera controlar, mientras que la violencia generalizada o las dificultades económicas, por sí solas, no constituyen criterios suficientes, de acuerdo con la interpretación legal recogida por el Legal Information Institute de la Universidad de Cornell.

Y estas son condiciones que el solicitante debe demostrar durante el proceso de evaluación de su petición de asilo.

La ley de EE.UU. permite solicitar asilo independientemente del estatus migratorio, siempre que la persona se encuentre físicamente en Estados Unidos o en un punto de entrada, y generalmente dentro del primer año desde su llegada, según detalla USCIS. La concesión del asilo protege frente a la deportación, autoriza a trabajar y permite solicitar la residencia permanente tras un año. 

En este contexto, el asilo se presenta como una alternativa clave para los venezolanos que perdieron la protección del TPS hace un año. A diferencia de este programa —de carácter colectivo, limitado en el tiempo y sujeto a decisiones administrativas del Gobierno de turno—, el asilo se evalúa de manera individual y ofrece una vía de protección más estable y de largo plazo. 

Al punto que incluso puede derivar en la residencia permanente y, en algunos casos, en la ciudadanía estadounidense.