La Guardia Revolucionaria de Irán lanzó este viernes una advertencia directa a los civiles de todo Oriente Medio: mantenerse alejados de las zonas donde operan fuerzas estadounidenses. El mensaje contrasta con el tono más optimista del presidente Donald Trump, quien aseguró que las conversaciones para poner fin a la guerra de un mes “iban bien”.
La advertencia llegó poco después de que Trump decidiera ampliar el plazo dado a Teherán para abrir el estrecho de Ormuz o afrontar la destrucción de sus infraestructuras energéticas. La nueva fecha límite se sitúa ahora en el 6 de abril. Según el mandatario estadounidense, la prórroga responde a una petición iraní, en un contexto en el que, afirma, Irán busca “alcanzar un acuerdo” para detener un conflicto que se arrastra desde los ataques iniciales de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.
Sin embargo, sobre el terreno la dinámica apunta en otra dirección. Teherán, que insiste en que cualquier final de la guerra debe responder a sus propios términos, no ha dado señales de frenar los ataques de represalia contra Israel ni contra objetivos en el Golfo.
En ese clima de escalada, la Guardia Revolucionaria endureció su discurso, acusando a las “cobardes fuerzas estadounidense-sionistas” de recurrir a “escudos humanos” y lanzando una advertencia sin matices: “Recomendamos que abandonen urgentemente los lugares donde están desplegadas fuerzas estadounidenses para evitar sufrir daños”.
El aviso se produjo apenas horas después de que el ejército iraní amenazara con atacar hoteles que albergan a soldados estadounidenses en distintos puntos de la región, en una muestra de cómo el conflicto sigue ampliando sus objetivos.
Mientras tanto, Kuwait informó de daños en su principal puerto comercial tras un ataque con drones al amanecer, un nuevo episodio que refleja la expansión geográfica de la guerra.
La Guardia Revolucionaria también afirmó que el estrecho de Ormuz continúa “cerrado” para embarcaciones vinculadas a puertos enemigos y aseguró haber obligado a retroceder a tres buques: “Esta mañana, tras las mentiras del corrupto presidente estadounidense que afirmaba que el estrecho de Ormuz estaba abierto, tres buques portacontenedores de distintas nacionalidades… fueron obligados a regresar tras una advertencia de la Armada de la Guardia Revolucionaria”.

Una guerra con impacto global
El impacto de esta crisis ya se deja sentir en la economía global. Los precios del petróleo siguen al alza y los mercados reaccionan con volatilidad ante la incertidumbre en torno a una de las rutas energéticas más estratégicas del mundo. En Japón, el gobierno estudia levantar temporalmente las restricciones a las plantas de carbón para hacer frente a la escasez energética, mientras Vietnam ha suspendido de forma provisional un impuesto al combustible.
En paralelo, la vía diplomática intenta abrirse paso. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, se reunió este viernes en Francia con sus homólogos del G7. Desde Londres, la ministra de Exteriores Yvette Cooper urgió a una resolución “rápida” del conflicto y al fin del bloqueo iraní en Ormuz: “Irán no puede mantener a la economía global como rehén”.
Pese a la tensión, desde Washington se insiste en que hay margen para la negociación. El enviado especial Steve Witkoff habló de “fuertes indicios” de disposición iraní a dialogar.
Sobre la mesa hay una lista de 15 puntos planteada por Estados Unidos, transmitida a través de Pakistán, a la que Teherán ya habría respondido. Según la agencia de noticias Tasnim, Irán exige reparaciones de guerra y el reconocimiento de su “soberanía” sobre el estrecho de Ormuz, además del fin de los ataques de Estados Unidos e Israel, tanto en su territorio como contra sus aliados regionales, entre ellos Hezbollah en Líbano.












