La Habana volvió a advertir este jueves que la retórica de la Casa Blanca alimenta el riesgo de una confrontación militar. El ministro de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, señaló al secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, de intentar instigar una agresión contra la isla, luego de que el diplomático estadounidense afirmara que La Habana representa una “amenaza para la seguridad nacional” de Washington.
“El secretario de Estado de los EE.UU. miente nuevamente con el fin de instigar una agresión militar que conduciría a un derramamiento de sangre por parte de cubanos y estadounidenses”, escribió Rodríguez en la red social X.
"Cuba no es, ni ha sido jamás, una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos”, respondió el ministro. “Es el Gobierno de los EE.UU. el que ataca despiadadamente y de manera sistemática al pueblo cubano, y el que, durante los últimos meses, ha estado comprometido en generar desesperación entre el pueblo cubano y el colapso de la economía cubana al prohibir la importación de combustibles y reforzar el carácter extraterritorial del bloqueo", agregó.
Rodríguez volvió a rechazar la designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo. “El Gobierno de los EE.UU. insiste en la falsedad de calificar a Cuba como Estado patrocinador del terrorismo, cuando en realidad ha sido Estados Unidos el que ha actuado en complicidad e impunidad durante décadas”, indicó el ministro, “al permitir la organización y perpetración de acciones terroristas desde su territorio contra Cuba y al dar refugio a notorios terroristas que se han confesado como tales”.
Además, sostuvo que el endurecimiento de las medidas coercitivas unilaterales impulsadas por Rubio constituye “el principal obstáculo para el desarrollo económico de Cuba”, y aseguró que las sanciones han tenido un “impacto destructivo” en todos los sectores del país, incluido el sector privado.
Ese mismo día, Rubio había declarado que Washington sigue muy enfocado en impulsar un cambio en el sistema de gobierno cubano, pocas horas después de que una acusación formal presentada en Estados Unidos contra el expresidente Raúl Castro generara conmoción en la isla.
Rubio señaló que Estados Unidos prefería "siempre una solución diplomática", pero advirtió que el presidente Donald Trump tenía otras opciones ante Cuba, que "siempre ha representado una amenaza para la seguridad nacional".
El secretario de Estado también señaló que Cuba aceptó en principio una oferta estadounidense de 100 millones de dólares en ayuda a cambio de reformas, aunque no hubo confirmación por parte de La Habana.
EE.UU. detiene a la hermana del director de GAESA
En paralelo, Rubio confirmó que Adys Lastres Morera —residente en Florida y hermana de la directora ejecutiva del conglomerado militar cubano GAESA— fue detenida por autoridades migratorias estadounidenses.
El liderazgo cubano rara vez habla públicamente sobre GAESA, sigla que corresponde a Grupo de Administración Empresarial. Durante mucho tiempo ha sostenido que esa discreción es necesaria para enfrentar el bloqueo comercial y financiero de Estados Unidos, que complica severamente los negocios de la isla con el exterior.
La administración Trump acusa a GAESA de acumular ganancias provenientes de las industrias más valiosas del país y utilizarlas en beneficio de las Fuerzas Armadas y de la élite cubana.
Cuba rechaza esto y niega que un presunto enriquecimiento o corrupción dentro de GAESA sean responsables de la actual crisis económica. De hecho, señala que recientes declaraciones de expertos de Naciones Unidas, según las cuales un bloqueo al combustible impulsado por la administración Trump ha provocado una “hambruna energética” con graves consecuencias para los derechos humanos y el desarrollo.
Las nuevas tensiones se producen poco después de que fiscales estadounidenses anunciaran el miércoles cargos formales contra Castro, quien a sus 94 años sigue siendo una figura influyente en la política cubana. La medida representa una nueva escalada en la campaña de presión de Washington sobre la isla, intensificada desde enero.
Trump pareció moderar las expectativas sobre una acción inmediata contra Cuba tras la acusación contra Castro, aunque al mismo tiempo dejó abierta la posibilidad de diálogo.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, respondió en X asegurando que los cargos contra Castro carecen de fundamento jurídico y buscan únicamente “justificar el desatino de una agresión militar contra Cuba”.
En paralelo, el ejército estadounidense anunció que el portaaviones USS Nimitz y sus buques de escolta ingresaron al Caribe. Trump, sin embargo, negó que el despliegue tuviera como objetivo intimidar a Cuba.





















