EE.UU. planea maniobras militares en Oriente Medio mientras Irán afirma estar “plenamente preparado"
Los ejercicios coinciden con el refuerzo militar de Estados Unidos en Oriente Medio, incluido el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln, mientras Irán advierte de una respuesta “rápida y exhaustiva”.
Las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos en el área de responsabilidad del Comando Central (AFCENT) llevarán a cabo un ejercicio de preparación de varios días en Oriente Medio para demostrar su capacidad de despliegue rápido y sostenimiento operativo, en un contexto de crecientes tensiones con Irán.
Según explicó AFCENT en un comunicado difundido el martes, el ejercicio tiene como objetivo mejorar la capacidad de dispersión de activos y personal, reforzar las alianzas regionales y preparar respuestas flexibles en toda el área del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM).
Las maniobras permitirán validar procedimientos para el movimiento rápido de personal y aeronaves, operaciones descentralizadas en ubicaciones de contingencia y el mando y control multinacional integrado en amplias zonas operativas. Para ello, las fuerzas estadounidenses desplegarán equipos en múltiples localizaciones de contingencia con el objetivo de poner a prueba los procesos de instalación rápida, lanzamiento y recuperación de aeronaves, utilizando “paquetes de apoyo pequeños y eficientes”.
“El ejercicio busca garantizar que nuestros aviadores estén preparados para el combate y que la ejecución disciplinada permita que el poder aéreo esté disponible cuando y donde sea necesario”, afirmó el comandante de AFCENT, el teniente general Derek France.
El mando subrayó que todas las actividades se realizarán con la aprobación de los países anfitriones y en coordinación con las autoridades civiles y militares de aviación.
El anuncio coincide con el refuerzo de la presencia militar de Washington en Oriente Medio. El lunes, Estados Unidos desplegó en la región el grupo de ataque del portaaviones USS Abraham Lincoln.
Además, según informó el New York Times citando a funcionarios estadounidenses, Washington ha trasladado sistemas adicionales de defensa aérea Patriot y THAAD para proteger a sus fuerzas ante posibles represalias.
De acuerdo con esas fuentes, estas medidas responden a una evaluación de inteligencia según la cual el Gobierno de Teherán atraviesa su momento de mayor debilidad desde la revolución de 1979. En las últimas semanas, decenas de miles de personas se han manifestado en varias ciudades iraníes para protestar por la situación económica.
En este contexto, el presidente estadounidense Donald Trump advirtió inicialmente de posibles ataques si los manifestantes eran asesinados, aunque posteriormente moderó su discurso tras afirmar que Irán había detenido las muertes después de su advertencia.
Irán reitera su advertencia
Desde Teherán, las autoridades iraníes han reiterado que cualquier ataque estadounidense provocaría una respuesta “rápida y contundente”. El martes, el Gobierno aseguró estar “plenamente preparado” para cualquier escenario bélico, aunque insistió en que prioriza el diálogo para resolver las tensiones.
En este contexto de creciente tensión, la portavoz del Gobierno iraní subrayó que Teherán no es ajeno a escenarios de presión externa. “Esta no es la primera vez que nos enfrentamos a una amenaza de este tipo. Anteriormente hemos soportado una guerra en múltiples fases”, añadió.
Mientras tanto, la preocupación por un posible ataque estadounidense ha ido en aumento dentro de Irán, en paralelo al deterioro de las relaciones entre ambos países. Este clima de inquietud se produce tras las protestas antigubernamentales registradas en distintas ciudades iraníes, que, según sostiene el Ejecutivo, comenzaron de forma orgánica pero posteriormente fueron manipuladas por agentes respaldados por Estados Unidos e Israel.
En el plano militar, el lunes el portaaviones USS Abraham Lincoln y varios destructores con misiles guiados cruzaron hacia la región de Oriente Medio. La Administración estadounidense insiste en que todas las opciones, incluida la acción militar, siguen sobre la mesa en su política hacia Teherán, en un contexto en el que Estados Unidos e Israel buscan un cambio en el sistema de gobierno iraní.
En referencia a la situación interna, Mohajerani expresó el pesar del Ejecutivo por las víctimas de las protestas. “Como ha declarado el presidente Masoud Pezeshkian, lamentamos a todas las personas que han perdido la vida durante las protestas”, afirmó.
“Más de 3.000 muertes no es una cifra pequeña. No olvidaremos las brutales muertes perpetradas contra nuestras fuerzas de seguridad. No somos ajenos a este tipo de momentos difíciles”, añadió.
Pese a la gravedad de la crisis, la portavoz aseguró que el Gobierno confía en poder superarla a través del entendimiento con la ciudadanía. “Creemos que esta crisis debe resolverse mediante el diálogo con la gente y reconociendo sus demandas legítimas”, afirmó.
En esa línea, Mohajerani explicó que el Ejecutivo ha adoptado un enfoque diferente frente a las protestas, que incluye reuniones con líderes de manifestaciones “pacíficas” y la destitución de responsables universitarios que habían adoptado una postura “de línea dura” contra los estudiantes.
Por último, la portavoz indicó que las investigaciones sobre las protestas y los actos de violencia continúan en curso y que los informes correspondientes se harán públicos en los próximos días.