El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que duda que el recién nombrado líder Supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, pueda coexistir pacíficamente con Estados Unidos, intensificando sus críticas al liderazgo de Teherán en medio del conflicto en curso.
“No creo que pueda vivir en paz”, afirmó Trump en una entrevista con Fox News emitida el martes, y agregó que no estaba “contento” con la decisión de Irán.
Trump ya había calificado previamente el nombramiento de Jamenei como “un gran error”, advirtiendo que el nuevo líder “no duraría mucho” sin la aprobación de Estados Unidos.
Camino incierto hacia las negociaciones
A pesar de la retórica dura, Trump sugirió que las conversaciones con Irán siguen siendo posibles.
“Estoy escuchando que quieren hablar con urgencia”, dijo, aunque añadió que las negociaciones dependerían de términos aceptables.
Los comentarios marcan un cambio respecto a su declaración anterior, en la que aseguraba haber acordado ya discusiones con funcionarios iraníes.
Trump también defendió la decisión de Estados Unidos de lanzar ataques contra Irán a partir del 28 de febrero, afirmando que Washington destruyó aproximadamente la mitad del arsenal de misiles de Irán en los ataques iniciales.
“Si hubiéramos esperado tres días, creo que nos habrían atacado”, dijo, una afirmación que Teherán disputa, negando buscar armas nucleares o misiles capaces de alcanzar Estados Unidos.
Justificación de la acción militar
Trump dijo que sus enviados Steve Witkoff y Jared Kushner le informaron que funcionarios iraníes afirmaban poseer suficiente uranio enriquecido para 11 bombas nucleares, una revelación que, según él, hizo inevitable la acción militar.
“Básicamente están diciendo que tengo que atacarlos”, afirmó Trump.
El conflicto se intensificó después de que Estados Unidos e Israel lanzaran ataques coordinados contra Irán el 28 de febrero.
Los ataques habrían causado más de 1.200 muertos, incluido el anterior líder Supremo de Irán, Alí Jamenei. Mojtaba Jamenei, su hijo, fue nombrado sucesor esta semana.
Teherán ha respondido con ataques con misiles y drones dirigidos a Israel y a varios países que albergan activos militares estadounidenses, incluidos Jordania, Iraq y los Estados del Golfo.
Ocho miembros del personal estadounidense han muerto desde el inicio de la campaña.













