La participación de Israel en Eurovisión ha vuelto a situar al certamen en el centro de la controversia política europea. España, una de las voces más críticas dentro de la Unión Europea respecto a la ofensiva israelí en Gaza, ha intensificado sus reproches contra la organización del festival y ha acusado a la Unión Europea de Radiodifusión (UER) de utilizar la cultura para “blanquear” la imagen de Israel en plena ofensiva militar.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, aseguró que el boicot de España al festival sitúa al país “en el lado correcto de la historia”. En un mensaje de vídeo publicado el viernes en X, antes de la final celebrada en Austria, Sánchez defendió la postura del Ejecutivo español frente a la guerra en Gaza.
“Frente a una ofensiva ilegal y también a un genocidio, el silencio no es una opción. No podemos permanecer indiferentes ante lo que sigue ocurriendo en Gaza y en Líbano”, afirmó. “Por eso este año será diferente. No estaremos en Viena, pero lo haremos con la convicción de que estamos en el lado correcto de la historia”.
Las declaraciones del jefe del Ejecutivo llegaron después de que el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, cargara directamente contra la organización del certamen. En una entrevista concedida a Euronews, el ministro acusó a la UER de cometer un “error” al permitir que Israel continúe participando en el festival pese a las crecientes críticas internacionales por su ofensiva en Gaza y la investigación abierta en la Corte Penal Internacional (CPI).
“La decisión que critico, y que considero equivocada, es la del consejo de la UER de permitir la participación de Israel”, señaló Urtasun.
España denuncia un “doble rasero” en Eurovisión
El ministro insistió en que el problema no reside en la música ni en el espíritu histórico de Eurovisión, sino en el contexto político que rodea esta edición del concurso.
“No es la música lo que divide a la gente. La música es un momento de celebración. Eurovisión siempre ha sido un momento de celebración”, afirmó.
Sin embargo, añadió que los grandes eventos culturales internacionales no pueden desligarse completamente de los conflictos globales, especialmente cuando los países compiten bajo representación nacional.
“Cuando tienes un concurso en el que los países están representados, y tienes tanto a Rusia como a Israel con la actual investigación de la CPI, no puedes hacer la vista gorda”, sostuvo.
Urtasun endureció después sus críticas y acusó directamente a la organización del festival de instrumentalizar la cultura: “Cuando permites la participación de Israel, en realidad estás utilizando la cultura para blanquear lo que está ocurriendo allí”.
En los últimos meses, España se ha convertido en una de las capitales europeas más críticas con la presencia de Israel en eventos culturales internacionales. El Gobierno español ya había respaldado iniciativas para suspender la participación israelí en determinadas competiciones y exposiciones.
Pese a ello, Urtasun quiso matizar que las críticas de Madrid no van dirigidas contra los países participantes, sino exclusivamente contra la decisión adoptada por la UER.
“No me corresponde decir si un país hace bien o mal en participar”, añadió.
La polémica ha ido creciendo a medida que se acercaba la final del certamen. La presencia de Israel ha provocado protestas, críticas de varias radiodifusoras europeas y una fuerte reacción política que ha eclipsado parte del evento musical.
La UER ha defendido la continuidad de Israel argumentando que Eurovisión es una competición entre radiodifusoras públicas y no entre gobiernos. No obstante, los críticos recuerdan que Rusia fue expulsada del certamen tras la invasión de Ucrania en 2022, después de que varias televisiones europeas amenazaran con boicotear el festival si Moscú permanecía en competición.
Ese precedente se ha convertido en el principal argumento de quienes denuncian un doble rasero por parte de la organización.
Pedro Sánchez también hizo referencia a ello en su mensaje: “Cuando Rusia invadió Ucrania, fue excluida del concurso y España apoyó esa decisión. Esos mismos principios deben aplicarse también en el caso de Israel. No puede haber dobles raseros”.

Más de 1.000 artistas piden boicotear el festival
Creado en 1956 con el objetivo de reforzar la unión europea tras la Segunda Guerra Mundial, Eurovisión se ha consolidado como uno de los mayores espectáculos televisivos del mundo. Aunque la organización insiste en definirlo como un evento “apolítico”, el festival ha estado marcado en numerosas ocasiones por tensiones diplomáticas y debates sobre el papel de la cultura frente a los conflictos internacionales.
La presión sobre la UER también se ha extendido al ámbito cultural. Más de 1.000 músicos y trabajadores del sector firmaron una carta abierta impulsada por el colectivo “No Music for Genocide”, en la que reclaman el boicot al festival hasta que la organización excluya a la radiodifusora pública israelí KAN.
Entre los firmantes figuran artistas internacionales como Brian Eno, Massive Attack, Kneecap y Roger Waters, además de antiguos ganadores de Eurovisión como Emmelie de Forest y Charlie McGettigan.
La carta acusa a la UER de actuar con “hipocresía” al mantener a Israel en el festival mientras Rusia continúa suspendida desde 2022.
“Las respuestas hipócritas de la UER ante los crímenes de Rusia e Israel han destruido cualquier ilusión sobre la supuesta ‘neutralidad’ de Eurovisión”, señala el texto.
Los firmantes recuerdan además que la organización justificó la expulsión de Rusia alegando que su presencia “desprestigiaría la competición”. Sin embargo, denuncian que “más de 30 meses de genocidio en Gaza, junto con la limpieza étnica y el robo de tierras en Cisjordania ocupada, no se consideran suficientes para aplicar la misma política a Israel”.
La iniciativa también elogió a radiodifusoras y artistas que se retiraron de procesos de selección nacionales o rechazaron participar en señal de protesta, mencionando casos en España, Irlanda, Islandia, Eslovenia y Países Bajos.
La final de Eurovisión reúne cada año a más de 150 millones de espectadores en todo el mundo. La candidatura israelí volverá a competir este sábado sobre el escenario del certamen.












