La “Junta de Paz” de Trump domina la agenda y eclipsa la crisis humanitaria que se agrava en Gaza
Con incógnitas sobre su alcance e impacto, la “Junta de Paz”, impulsada por EE.UU. para supervisar la gobernanza de Gaza, concentra la atención internacional y amenaza con desviar el foco de la crisis humanitaria que persiste en el enclave.
El anuncio de la llamada “Junta de Paz”, impulsada por Estados Unidos y presentada como un mecanismo para supervisar la reconstrucción y la administración de Gaza una vez se detenga la ofensiva genocida israelí, despertó expectativas sobre avances hacia la paz y una mejora en las condiciones de vida de los palestinos. Sin embargo, desde que se presentó formalmente, ha generado dudas sobre su alcance y sus implicaciones, ya que no parece limitar su función al territorio palestino y no menciona de forma explícita a Gaza.
Desde el anuncio, este sábado, el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha enviado invitaciones a decenas de mandatarios y jefes de Estado para integrarse al nuevo organismo. Algunos países aceptaron, mientras que otros reaccionaron con cautela. Las idas y vueltas diplomáticas pasaron a ocupar el centro de la escena, amenazando con dejar en un segundo plano la verdadera situación en Gaza, donde la crisis continúa profundizándose sobre el terreno.
Críticas y advertencias: una junta que no se limita a Gaza
Ahora bien, un punto que ha despertado dudas y críticas es que, aunque la Junta fue presentada inicialmente como un mecanismo para acompañar el futuro de Gaza, su carta constitutiva no menciona al enclave.
En cambio, define su misión como la de “promover la estabilidad, restablecer una gobernanza fiable y legítima, y garantizar una paz duradera en las regiones afectadas o amenazadas por conflictos”, según el preámbulo de sus estatutos.
Por tanto, aunque el organismo fue concebido para supervisar la reconstrucción de Gaza, el texto fundacional no limita su actuación al territorio palestino ocupado. Esta ambigüedad ha despertado interrogantes sobre su verdadero propósito.
De hecho, una invitación clave parece confirmar que la Junta de Paz no se limitará a una supervisión externa del futuro de Gaza. Este miércoles se confirmó que Israel, responsable de la ofensiva, será parte del organismo.
“El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aceptó una invitación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para unirse a la propuesta Junta de Paz enfocada en Gaza”, anunció su oficina. Netanyahu se incorporará como miembro del órgano superior, integrado por líderes mundiales, precisó el comunicado.
Ahora bien, el sábado, Israel había criticado parte del anuncio de Trump, en particular el establecimiento de un “Consejo Ejecutivo para Gaza” que operará bajo la junta principal. Ese consejo incluiría al ministro de Relaciones Exteriores de Türkiye, Hakan Fidan, y al diplomático qatarí Ali Al Thawadi. Netanyahu se ha opuesto con firmeza a esa inclusión, aunque hasta ahora no había hecho declaraciones públicas sobre la Junta principal, a la que finalmente decidió sumarse.
Advertencias por funciones que choquen con la ONU
Varios países expresaron reservas sobre la Junta, al advertir que podría convertirse en un organismo alternativo o incluso rival de Naciones Unidas. Expertos señalaron que, con el tiempo, este tipo de estructuras podría asumir funciones comparables a las de la ONU o intentar sustituirla.
Este escepticismo se vincula, en parte, con las críticas reiteradas de Trump hacia la ONU y los organismos multilaterales. En enero, su administración anunció la retirada de 66 organizaciones y tratados internacionales, cerca de la mitad vinculados al sistema de Naciones Unidas.
El propio documento constitutivo de la Junta cuestiona “los muchos enfoques de paz” que “institucionalizan crisis en lugar de permitir que la gente salga adelante”, en una potencial alusión a la ONU, y aboga por una organización internacional “más ágil y eficaz”.
Aun así, Trump negó esta semana que estas fueran sus intenciones, haciendo énfasis en que no busca interferir con el trabajo de la ONU.
“La ONU simplemente no ha sido de mucha ayuda. Soy un gran admirador de su potencial, pero nunca ha estado a la altura”, dijo a periodistas en la Casa Blanca. “Soy un gran admirador del potencial de la ONU, pero nunca ha estado a la altura de su potencial”, dijo, aclarando: “Creo que hay que dejar que continúe porque el potencial es enorme”.
En este contexto, desde la ONU respondieron: “Existe una única organización universal y multilateral para abordar las cuestiones de paz y seguridad, y es Naciones Unidas”, afirmó Neice Collins, portavoz del presidente de la Asamblea General.
Amplios poderes para Trump
Otro de los principales puntos de crítica es la concentración de poder en manos del presidente estadounidense. La carta constitutiva establece que Trump será el “presidente inaugural de la Junta de Paz”, con amplias atribuciones, entre ellas la facultad exclusiva de invitar a países a participar y tener la última palabra en las votaciones.
Además, podrá revocar la participación de cualquier Estado, salvo que dos tercios de los miembros se opongan, y tendrá “autoridad exclusiva” para crear, modificar o disolver órganos subsidiarios. También será la “autoridad final” en la interpretación y aplicación de los estatutos fundacionales.
El documento fija que “cada Estado miembro ejercerá un mandato de no más de tres años”, renovable por decisión del presidente. Sin embargo, esta limitación no se aplicará a los países que aporten más de 1.000 millones de dólares en efectivo durante el primer año de funcionamiento.
Es decir, en la práctica, los países invitados pueden participar gratuitamente durante tres años, pero deberán abandonar la Junta si no realizan esa contribución para convertirse en miembros permanentes. Los fondos se destinarían a la reconstrucción de Gaza, aunque los estatutos también permiten modificar la cantidad con la aprobación de Trump.
Además, según un funcionario estadounidense citado por ABC News este miércoles, la carta propuesta establece que “Donald J. Trump ejercerá como presidente inaugural de la Junta de Paz”, sin mencionar el cargo de presidente de Estados Unidos ni fijar un plazo determinado. “La presidencia puede ser ejercida por Trump hasta que decida renunciar”, indicó la fuente, al señalar que un futuro presidente estadounidense podría designar a otro representante.
Entre cautela y críticas
De la decena de países invitados desde el sábado, solo algunos confirmaron su participación, mientras que otros siguen evaluando la propuesta.
Antes que Israel, se sumaron a la propuesta Bahréin, Emiratos Árabes Unidos y Marruecos. Otros gobiernos optaron por demorar su respuesta y señalaron que aún analizan la iniciativa. Entre los países invitados que todavía no anunciaron una decisión figuran China, Rusia, Ucrania y Canadá.
La cautela también llegó desde Türkiye. Según indicó este miércoles la agencia de noticias Reuters, Trump había invitado al presidente Recep Tayyip Erdogan a integrar la iniciativa, pero será el ministro de Relaciones Exteriores, Hakan Fidan, quien lo representará.
“Hakan (Fidan) se unirá”, dijo Erdogan ante el Parlamento, reportó la agencia. La Casa Blanca había anunciado previamente que Fidan formaría parte del Consejo Ejecutivo para Gaza, con un rol de asesoramiento dentro de la estructura, por lo que no queda totalmente definido si integrará ambas juntas o una de ellas.
Ahora bien, también hubo rechazos. Desde Francia, el ministro de Exteriores, Jean-Noel Barrot, afirmó ante el Parlamento que París “no puede aceptar” los estatutos de la Junta, al considerar que van más allá de la reconstrucción y la gestión de Gaza y resultan “incompatibles con los compromisos internacionales” del país, en particular con la ONU. Tras esto, Trump amenazó con imponer aranceles del 200% al vino y al champán franceses.
Más allá de la “Junta de Paz”: la crisis en Gaza sigue sin respuestas
Mientras la atención internacional se concentra en el alcance de la Junta de Paz, la situación en Gaza continúa deteriorándose sobre el terreno. La crisis humanitaria en el enclave está marcada por la falta de refugio, el impacto del invierno y las restricciones al ingreso de ayuda básica.
De hecho, la ONU advirtió esta semana de la “urgente necesidad de soluciones de vivienda sostenibles”, después de que las tormentas recientes dañaran o destruyeran miles de refugios improvisados en Gaza.
Según datos citados por el portavoz de la ONU, Farhan Haq, al menos 80 sitios de desplazados se vieron afectados, con más de 4.000 refugios familiares dañados o destruidos. Unas 660 familias recibieron alimentos de emergencia, tiendas de campaña y lonas, indicó, subrayando que estas medidas son insuficientes sin la reparación de viviendas, la retirada de escombros y la restauración de los sistemas de agua y saneamiento.
Las condiciones extremas ya han tenido consecuencias mortales. Un bebé palestino de siete meses, Shatha Abu Jarad, murió esta semana en la Ciudad de Gaza por exposición al frío intenso. Con este caso, ya son nueve los niños fallecidos por causas vinculadas a las bajas temperaturas durante este invierno, según fuentes médicas.
La muerte ocurrió en un contexto en el que cientos de miles de familias desplazadas sobreviven en tiendas de campaña o refugios superpoblados, sin calefacción adecuada, mantas suficientes ni ropa de abrigo.
Desde la entrada en vigor del alto el fuego, los ataques israelíes han matado al menos a 483 palestinos y herido a más de 1.287, según autoridades locales. En total, cerca de 2,4 millones de personas viven en condiciones cada vez más precarias.
Ahora bien, desde octubre de 2023, Israel ha matado al menos a 71.000 palestinos y herido a más de 171.000, en su mayoría mujeres y niños. No obstante, diversas organizaciones y reportes estiman que la cifra es mucho mayor. Asimismo, la ONU reveló que alrededor del 90% de la infraestructura civil ha sido destruida y que los costos de reconstrucción podrían alcanzar los 70.000 millones de dólares.